The balcony and the carpet (Part 3. EL DESENLACE FINAL)

Previously on “The balcony and the carpet”…

*Imágenes de yo llegando a una mansión donde supuestamente vivía mi compañera*

*Imágenes de yo descubriendo un marco de fotos de otras personas en casa de mi compañera*

*Imágenes de yo corriéndome dormida*

*Imágenes de llegar llena de nieve a casa de un montón de tías universitarias*

*Imágenes de yo diciendo “the balcony and the carpet” y descojonándome sola ante el estupor de los presentes*

Yo seguía en el balcony and the carpet con mis nuevos mejores amigos para siempre de esa noche, y estaba hablando con una de las chicas que era súper maja, y muy mona. Me gustaba. Era el nuevo amor de mi vida para siempre jamás de esa noche.

Así que tenía que retocarme el pelo antes de ir hacia la fiesta de bolleras para sentirme segura de mí misma y poder cambiar lo de tontear con ella en inglés por gemir directamente, que es un idioma más universal.

Como sé que tengo un pelo horrible que se me bufa con mirarlo soy una chica preparada, llevaba mi plancha del pelo en mi mochila y les dije que un momento, que iba a ir al baño a retocarme para la fiesta.

Y con toda la feminidad que me quedaba después de 20 chupitos y copas calientes sin hielo, salí del balcony and the carpet y fui dentro al baño.

Claro, allí la calefacción está A TOPE en todas partes, así que yo entre lo que había bebido, el calor de la plancha y eso me agobié un montón y dentro del baño me quité la camiseta.

Había un papel de colores con una sonrisa dibujada medio enganchado en el espejo que no me dejaba ver cómo se planchaba mi pelito, así que lo quité.

Estoy planchando mi pelito rubio y se abre la puerta.

Es la bisexual, dice “uy” mirándome de arriba a abajo y dice que va a hacer pis. Y yo “ok”

Termina de hacer pis, se está lavando las manos y entran dos tías, entre las que estaba una especie de rollete que tenía la bisexual y yo ahí en sujetador. Las tías borrachísimas, cierran la puerta y se empiezan a liar entre las 3.

Se me volvió a bufar el pelo.

Yo en ese momento tenía tres opciones:

A) Seguir planchándome el pelo sin moverme y luego tocarme mucho imaginando cosas.

B) Dejar la plancha, salir de ese baño celestial donde había 8 tetas e irme con la chica cuqui                     con la que igual no tenía ninguna oportunidad.

C) Ser fiel al refrán “donde comen 3 comen 4”

A mí es que me flipan los refranes.

La A es muy “Nadie te ha dado vela en este entierro” y la B es muy de “Más vale pájaro en mano que cien bolleras cuquis en the balcony and the carpet”

Mientras pensaba en mi colección de Libros de Elige Tu Propia Aventura de los 90 y en el refranero español, ya tenía unas manitas en la cintura de las malditas pervertidas así que mi coño decidió por mí.

Mi coño siempre está ahí para resolver situaciones donde exista cualquier tipo de duda.

Nos estamos liando las 4, y ya el pelo no me importaba nada, porque las mejores cosas de la vida siempre despeinan mucho.

En fin, lo que pasó en ese baño se quedó en ese baño.

Los azulejos lloraban.

Yo volví a plancharme el pelo, salgo de allí y la chica cuqui estaba en la cocina discutiendo frenéticamente con otra tía.

Pasó de yorkshire miniatura con lacito a pastor alemán enfarlopado y cabreado.

Yo volví a salir fuera con el maricón y la pareja de bolleras. Estamos ahí hablando bastante rato y vuelve la chica cuqui y se sienta a fumarse un cigarro ostensiblemente enfadada.

La pareja de bolleras le preguntan pero ella estaba ahí con sus movidas, parecía que no quería hablar del tema. Bollodrama asegurado.

Yo quería hablar con la chica cuqui y  ̶d̶arl̶e̶ ̶l̶a̶ ̶r̶a̶z̶ó̶n̶ ̶e̶n̶ ̶t̶o̶d̶o̶ ̶p̶a̶r̶a̶ ̶v̶e̶r̶ ̶s̶i̶ ̶m̶e̶ ̶h̶a̶c̶í̶a̶ ̶c̶a̶s̶o̶ ̶  empatizar con ella, pero no me contaba nada.

Bueno qué, nos vamos ya a la fiesta, ¿no?

Para ir a la Fiesta teníamos que ir en tren y la fiesta que nos montamos en el último tren que por supuestísimo ni dudéis que casi perdemos, fue muy divertida.

Yo me lo estaba pasando muy bien, la bisexual era graciosísima, y una tía bastante cabal para todo lo puta loca histérica que me había parecido al principio.

Llegamos a la fiesta tan borrachas todas que no nos dejaban entrar, así que nos quedamos bajo la nieve todas un rato bebiendo agua para que se nos pasara, yo seguía hablando con la chica cuqui y por eso del frío y tal me abrazó. Es que era súper cuqui.

Mi coño no podía con tanta actividad esa noche.

La nieve se derretía alrededor de nosotras.

La nieve is lava.

Al cabo de una hora o así decidimos entrar, que ya estábamos más calmadas.

La fiesta efectivamente estaba MUY guay montada, con escenario y un montón de movidas, juegos, y tal.

En medio de todo esto yo le digo a la chica cuqui que soy entrenadora de delfines, ella se descojona, y nos empezamos a liar. Es que NO FALLA.

Muy guay con ella en plan besitos y tal, pero también tenía una tontería con las otras 3 de antes bastante divertida.

Entonces voy a por una copa y me pierdo del grupo.

Me pongo a buscarlas por tooooda la maldita discoteca esa.

Al cabo de bastante rato estoy vagando por la parte de arriba para intentar otear con mi catalejo a ver si las avistaba y me encuentra la bisexual. “DONDE ESTABAS QUE TE ESTÁBAMOS BUSCANDO”

Y yo “pues cazando jabalís, ¿dónde está el amor de mi vida de esta noche?”

Me lleva con todas otra vez.

Me acerco al amor de mi vida de esa noche y la abrazo así por detrás.

La tía me quita súper borde.

Y yo “pero qué le pasa a la loca esta ahora” —> frase recurrente entre bolleras.

Le digo que qué le pasa, ella me dice que qué cojones hago, todo mosca, y yo pero bueno!

Entonces le empiezo a decir a una de las 3 del baño de la casa universitaria que menuda gilipollas es esta chica, que qué le pasa, que no entiendo nada. Y me dice que joder, que si también me gusta esa chica, y se ríe. Y yo “a ver, me gustaba desde el principio, lo del baño ha sido una tontería de la fiesta” y ella “ya, ya jajaja” y que “esa chica es una cabrona, es una zorra tal y cual” y yo… no, si ya veo.

Me cuenta que ha puteado mucho a la chica cuqui, que es su ex.

Y yo “cómo que ha puteado a la chica cuqui” y entonces APARECE la chica cuqui que estaba en el baño.

LA HABÍA CONFUNDIDO CON SU EX CON LA QUE DISCUTÍA.

Claro, si es que las bolleras en pareja SE MIMETIZAN.

Y con 800 chupitos es más fácil confundirse también.

La ex ya estaba volando hacia ella para decirle que yo le había entrado, o lo que coño le dijera, pero se pusieron a discutir locamente otra vez.

Yo mira, no puedo con ese estrés de bolleras discutiendo.

Ay mira, eh.

Al final volvió la chica cuqui a hablar conmigo pero estaba bastante jodida, así que nada, al final de la fiesta nos despedimos y yo me fui con la bisexual, que me acogió en su casa. Sin ninguna pretensión sexual ni nada. Todo de buen rollo.

Por la mañana, nos despertamos con una resaca de tres pares de cojones pero recordando todas las anécdotas de la noche. Ella me pregunta que qué pasó al final con la chica cuqui.

Le digo que estaba todo rayada con la ex, o lo que fuera, que discutían mucho, que me estresaba el drama y que no entendía lo que pasaba.

Ella me cuenta que discutían porque esas dos habían tenido mil movidas, que la ex esa noche quería reconciliarse y le había escrito una carta pidiéndole perdón, que se puso muy gilipollas porque pensaba que había leído la carta y pasaba de ella, que encima se liaba conmigo estando ella allí, que había desaparecido su carta, que se había perdido. Que la chica cuqui no quería saber nada de ella, que blablabla.

Mientras me cuenta esto yo estoy sacando mi ropa de la mochila para vestirme y entonces…

VEO UN PAPEL DE COLORINES DOBLADO CON UN ” = ) ”

Lo abro.

Veo un drama escrito.

Le digo a la bisexual…

“Oye”

Y se lo enseño.

Y ella WHAAAAAAAT???? NOOOO!!! Y se descojona.

No puede ser. ¿¿¿Cómo tienes tú la carta???

Y yo… pues…no lo sé.

Cuando fui a plancharme el pelo… ??? Que lo quité del espejo, pero entrasteis y me distrajisteis.

Las dos descojonadas.

Pero descojonadas.

Yo creo que ese ataque de risa ha sido uno de los más memorables de mi vida.

El sabotaje a la reconciliación de la chica cuqui con su ex cambiará para siempre el curso de la historia del universo.

En medio de todo esto nos escribe mi compañera la hetero que había hecho la fiesta en su casa, HISTÉRICA que dice que los dueños de la casa llegaban esa tarde y que estaba la casa como si sueltas 17 elefantes dentro de una tienda de figuritas de porcelana. Y nos confiesa que NO SABÍAN que ella estaba allí.

Vamos la bisexual y yo a toda prisa para ayudarla a recoger con toda nuestra resaca.

Nos encontramos cosas rotas, la casa destrozada.

Al final, esa noche, las tres dormimos en nuestras casas habiendo conseguido dejar en orden nuestras vidas pero, en alguna parte, había otras vidas devastadas gracias a nuestra locacoñez.

PD: sigo teniendo esa carta en mi poder.

PD 2: con la chica cuqui tuve posteriormente un poquito de rollo y por supuestísimo que nunca le he dicho que yo robé la carta de amor más bonita jamás escrita en la historia. Que era para ella.

Gracias, the balcony and the carpet, contigo empezó todo.

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The balcony and the carpet (Part 2)

Previously on “The balcony and the carpet”…

*Imágenes de mucha nieve*

*Imágenes de yo dejando la piel de oso en el ropero y dándole un trago al barrilito de rescate de mi san bernardo*

*Imágenes de una bollera odiándome* (bueno esto siempre pasa, no es relevante)

*Imágenes de comerme la boca con una tía como los zombis se comen a la gente en TWD*

Bien, nos quedamos en que yo estaba intentando evitar la propuesta de la bisexual para que no me diera el coñazo con lo de la hetero, pero realmente era una chorrada, durante la semana la cosa había estado bastante normal y, qué coño, que me apetecía a mí pasear mi culo por la fiesta esa.

La fiesta era el sábado, pero como el viernes librábamos, la hetero pensó que era una buena idea que me fuera a su casa a pasar el día, durmiera allí y ya el sábado que viniera la bisexual a recogerme y nos íbamos juntas a la fiesta de bolleras, porque ella iba a hacer fiesta en su casa con otra gente y tal.

Yo no sabía dónde exactamente vivía la hetero, sabía la zona, pero nunca había estado en su casa, así que me dio unas indicaciones y para allá que fui.

Después de casi una hora y media de tren y bus, veo que nos adentramos en un barrio residencial súper bonito, y yo miraba desconcertada la app del móvil, miraba el Maps, miraba las indicaciones que me había dado… “¿en serio esta tía vive AQUÍ? Me he tenido que equivocar”

Total, me bajo del bus con mis botas y mi piel de oso, se cierran las puertas tras de mí. Voy caminando mirando las casas, que eran increíbles. En esta zona la nieve no se acumulaba de manera horrible en las calles, estaba todo bastante más cuidado.

Llego a la casa, me quedo mirando el papelito, miro la calle, miro la casa, incrédula en plan pensando que me había mandado a la casa de Justin Bieber o algo para trolearme.

Llamo.

Me abre todo feliz.

Y yo… “joder, vaya casa, ¿no?”

Y ella “síííí hehehe”

Total que estamos en la cocina y se ve por los ventanales un jardincito de película.

Y veo juguetes de niños en el jardín.

Y yo ¿?  pero vamos, como lo mío no es hacer preguntas a nadie sobre su vida, no meterme en la vida de nadie y prefiero dejar que cada uno me cuente lo que le apetezca cuando le apetezca sin preguntas directas, pues no le dije nada.

Al rato nos vamos al salón a poner música y tenía un equipo de sonido DE LA HOSTIA, por no hablar de la televisión y demás. Yo un poco descuadrada porque aunque la chica era pijilla, la verdad me sorprendía que viviera en Melrose Place.

El viernes por la noche nos escribe la bisexual y la hetero diciéndome que no le dijera nada de que estaba en su casa. Y yo, pero si ya lo sabe, ¿no? Y ella “no, yo le he dicho que vienes mañana para que no piense cosas raras”

Y yo pensando “joder qué putos líos se traen estas dos”

Total, a mí ya me daba igual, estaba tomándome un buen vino en Melrose Place haciendo la cena con una chica guapa que me caía genial con la que la semana anterior me había comido la boca, QUÉ MÁS PODÍA PEDIR.

Entonces, mientras estamos con musiquita haciendo la cena y tal, yo paseo con mi copa de vino delante de unas estanterías del gigantesco salón y veo una foto de unos padres con unos niños, un matrimonio así jovencillo.

Ella viene y me ve. Yo me siento incómoda por si estoy viendo algo que no debo y le digo que qué guapos, que si son sus sobrinos o algo.

Y ella “aaaah… no”

Yo durante un segundo pensé: “a que está puto enferma y estamos en una casa random que ella lleva meses espiando horarios y se ha colado????” la vi en ese momento como una auténtica loca, la vi como que me encerraría en el sótano. No sé, he visto muchísimas pelis de sobremesa de Antena 3 en mi infancia.

Pero na, por lo visto ella además del curro habitual hacía horas los fines de semana en esa casa cuidando a los niños y haciendo algunas tareas del hogar de esa familia, pero claro, ellos no estaban y yo le pregunté si mientras ellos no estaban ella podía estar allí.

Y ella me dijo que claro, que sin problema, que llevaba varios años en esa casa, que ellos estaban fuera un tiempo, y que les gustaba que hubiera alguien en casa y que ella tenía tareas allí.

Yo rezaba por que no los tuviera en el sótano encerrados.

Y fui a la cocina, a ponerme otro vino, para no pensarlo más.

La noche fue bastante agradable, cenamos, vimos una peli en ese Home Cinema con pantallote, súper bien. Luego nos pusimos un par de copas y estuvimos hasta las mil escuchando música, hablando, y me pregunta ella que si me gustó el beso de la semana anterior.

Le dije riéndome que sí, que besaba muy bien.

Y ella “joder, nunca me había besado con una chica y me gustó, una pena que me gusten tanto los rabos”

Ella se reía y decía que la bisexual estaba todo mosca, que ella tampoco lo entendía porque eran amigas y tal, pero que el rollo que tenía conmigo que era distinto en plan que sabía que conmigo no iba a haber movida.

Y yo nono claro.

Porque es verdad, a mí la chica me caía genial, pero no sé yo soy especialita para que me guste alguien, y ella no era mi tipo para “gustarme”, aunque estuviera muy bien, aunque fuera guapa, aunque me cayera guay. No me resulta atractiva la gente por esas cosas, vaya. Serán cosas de ser fea.

Hablamos de que como la bisexual se enterara de que estaba allí esa noche se iba a pillar un rebote de tres pares de cojones y nos descojonábamos.

Nos pusimos las pieles de oso y salimos al jardín porque ella fumaba.

No hacía falta hielo en las copas porque se congelaba la copa solo estando fuera. El cutis estiradito.

Estuvimos hasta las 9 de la mañana copeando y hablando.

Decidimos irnos a dormir y claro, en Melrose Place había 20 habitaciones, pero ella me dijo que mejor dormir en una habitación las dos para no ensuciar más sábanas, y tal.

Y yo pues chica, lo que tú quieras.

Mira que hay habitaciones eh, pues la colega elige la que tiene una cama de 120 para las dos. Supongo que para estar pegaditas calentitas, que hacía mucho frío.

Nos quedamos sopas prácticamente al instante.

Bueno, yo no sé lo que coño empecé a soñar, pero

Me corrí dormida.

Y la desperté.

La piba estaba descojonada.

Yo en plan “qué ha pasado”

Ella “qué soñabas”

Y yo todo cachonda en plan “no sé”

No sé lo que soñaba, pero tenía las bragas para que viniera Franco a inaugurarlas.

Yo intentando disimular en plan “no sé, qué ha pasado”

Ella me dice que le ha puesto “escucharme así”, y yo “así cómo??? he hecho ruido?” y me empieza a comer la boca y yo pensando “pero qué ocurre con la heterosexualidad en el mundo” pero vamos tampoco lo pensé muchísimo eh.

Nos dan las tres de la tarde y la bisexual venga a llamarnos, 9000 llamadas perdidas y mensajes en plan “oye a qué hora quedamos, está Jefa allí ya?”

“Hola, estás ya allí??????”

“Hola????”

Nosotras levantándonos.

Le decimos a la bisexual que yo acabo de llegar a su casa.

Y cuando llega la bisexual nosotras comiendo y ella “pero qué pasa cómo que no habéis comido aún???” (porque claro allí las 4 de la tarde es como comer en España a las 7)

Total, nosotras estábamos de semi-resaca, pero la bisexual venía fresquísima y tenía ganas de cachondeo, ella poniéndose un copazo directamente en plan “mira Jefa, antes de la fiesta vamos a ir a casa de unas amigas que también van a la fiesta, tenemos que ir a un pueblo de al lado y luego en el último tren vamos a la fiesta vale??” y yo… ok. Y ella “pero tías, no queréis una copa???” y nosotras… “nono, luego”

La hetero se quedó preparando las cosas para la fiesta en su casa, yo era la primera vez que salía a solas con la bisexual, y no tenía tanta confianza, pero bueno.

Preparamos unas petacas para el viaje en tren, nos pusimos nuestras pieles de oso, y para allá que fuimos.

En el tren la bisexual estaba bastante maja, aunque seguía con sus movidas de que si qué mona era la chica, que si le gustaba mucho, que ella creía que algún día podría cambiar, que la veía bastante abierta de mente. Y yo pensando “no sabes tú lo abierta que tiene la…mente”

Yo iba pensando en mis orgasmos involuntarios.

Y en los no tan involuntarios.

Pero al final por suerte el tema no se centró en la hetero y fuimos de bastante buen rollo en el tren con nuestro botellón para el viaje.

Cuando llegamos al destino, nos bajamos del tren y de verdad, los cuádriceps de Roberto Carlos tampoco podrían con eso.

Un pueblo A TOMAR POR CULO. Lleno de NIEVE, que te HUNDÍAS completamente en la nieve hasta por encima de las rodillas, no podíamos caminar a más de un metro por semana. Íbamos caminando con nuestras mochilas con las cosas, yo con mi plancha del pelo POR SUPUESTO porque se me ponía el pelo FATAL de los gorros, de la nieve y de su puta madre.

Nosotras medio pedo del botellón del tren andando como Las Grecas. Yo hubiera ido a gatas, pero no podía porque medio metro de nieve me lo impedía.

Y porque tenía que disimular que no había estado casi 24 horas haciendo el gilipollas con la hetero para que no me matara esta.

Yo me descojonaba con la bisexual al tiempo que maldecía cada segundo de mi existencia, y me preguntaba cuál era el puto precio que tenía que pagar para ir a una puta fiesta de bolleras que encima me caen mal.

Llegamos a la puta casa de las amigas de la bisexual, llenas de nieve, a -17ºC, con unos calcetines térmicos enormes para andar por casa que sabes que si follas te los tienes que dejar puestos seguro porque vas a tener que elegir entre el erotismo o la gangrena.

Pero fue entrar a esa casa CELESTIAL y se me pasó.

No era casa como la de la hetero, eran pisos de apartamentos, pero genial. Genial porque estaba LLENO de chicas que, de repente, YA NO ME CAÍAN TAN MAL.

Y la casa estaba muy guay, tenía hasta una barra de bar en el salón.

Y calefacción. Calefacción PARADISÍACA.

El ambiente así de primeras parecía muy agradable. Yo allí no conocía a nadie, eran todas amigas de la bisexual y yo con la bisexual tampoco es que fuera mi mejor amiga, así que mientras ella saludaba, yo iba socializando.

Me ponen una copa.

Una chica se ofrece a enseñarme la casa y me lleva a una terraza. Entonces yo FLIPO. Probablemente por el pedo y la tontería que llevábamos encima, pero me llamó mucho la atención en ese momento.

Era como un balcón normal, pequeñito, pero ENMOQUETADO, pero no césped artificial, MOQUETA ROJA, de tela de esa de pelillos. Con un sofá como los que se tienen dentro de casa, nada de muebles de exterior, y tenía por arriba unos radiadores eléctricos.

Y estaban ahí fumando todo a gusto a -17ºC, pero se estaba genial.

Era como el salón pero fuera, y no se mojaba la moqueta porque tenían como un techillo adicional en el balcony.

Todo éramos tías menos UN MARICÓN que había allí. (Bueno, y yo)

Y claro, yo en cuanto veo presencia masculina me vengo muy arriba.

Total que ellos allí fumando, me presento, les digo que soy amiga de la bisexual, que estoy allí porque ella es amiga de mi compañera…blablabla

Y el maricón: “ah, British?”

Y yo… BRITISH? NO, pero joder, gracias xDDD

Ellos probablemente asociaron mi nacionalidad british no a mi inglés, sino a que soy rubia con ojos azules y pechugona.

Total, que empecé con la coña de que me llamaba muchísimo la atención la carpet en el balcony.

RED CARPET MARICÓN!!!

El maricón entonces me dice que si quiero un chupito de Jagger y mira, hemos venido a jugar, en el balcony no cabía mucha gente, pero allí había una pareja de bolleras sentadas en la carpet, dos tías solas en el sofá, la que me acompañó para enseñarme la casa y el maricón, y nos ponemos todos un chupito.

El balcony no se hundió probablemente porque lo sujetaban 100m de nieve debajo.

Empezamos a hablar y cuento la HISTORIA DEL GUISANTE PINCHADO EN LA PATATA EN INGLÉS.  

Todos escuchándome atentamente.

Que pierde toda la gracia porque no puedo transmitir las mismas coñas, pero ellos se despollaban brutalmente igual.

Yo allí con mis nuevos mejores amigos cuando irrumpe la bisexual en el balcony y me dice PERO DÓNDE ESTABAS, QUE TE ESTABA BUSCANDO!!!

Y yo… “pues aquí…in the balcony… THE BALCONY AND THE CARPET!!!!!!!”

Y ella ¿?¿?

Y yo…señalando: THE BALCONY… AND THE RED CARPET!!!!

Y me descojonaba.

Y las bolleras y el maricón partiéndose.

La bisexual les dice que soy española y que estoy como las putas maracas pero que soy compañera de su amiga, y que soy maja.

Y ellos “no, si ya”

Pero sabremos lo que ocurrió el resto de la noche en esa casa, en la fiesta de bolleras y al día siguiente en la próxima entrega de… “The balcony and the carpet”

What if you’re right and they’re wrong?

 

The balcony and the carpet (Part 1)

Hola, soy jefamaestra, me recordarán por narrar grandes pasajes de literatura contemporánea  escribir un montón de historias de mi vida de mierda.

“Esta es una historia real. Por petición de los supervivientes, los nombres han sido cambiados. Por respeto a las víctimas, el resto está contado exactamente como ocurrió”

Esto podría ser perfectamente un crossover con Fargo. Por la nieve, sobre todo, no por los cadáveres, que creo que no hubo ninguno (aunque PODRÍA) y sobre todo por la gilipollez absurda, muy a lo Coen.

Discurría mi existencia temporalmente en un lugar remoto (llamémoslo Dakota ¿QUE NO? MADREMÍA, te digo yo a ti que sí del Norte) donde nevaba como su puta madre y hacía un frío de cojones. Yo os prometo que estaba en un plan muy tranquilo (dentro de los parámetros en que esa palabra puede ser integrada en algo relacionado conmigo) PERO CLARO, siempre sucede algo por lo que culpar al devenir de mi vida. Porque yo, lo que es YO, no tengo ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con nada de lo que me pase. Yo no hago na nunca.

Resulta que yo tenía una compañera hetero muy maja, y al decirle yo un día que era bollera (sorpresón monumental) me dijo (nada sorprendida por supuesto) “pues tía te tengo que presentar a mi súper amiga que es bi y es muy divertida, y tal”. Y al día siguiente salimos a tomar algo y me presentó a su súper amiga bi. La tía era maja, efectivamente, pero vamos, éramos completamente distintas de forma de ser y no nos gustábamos nada físicamente, pero nos llevábamos muy guay las tres.

La hetero se agarraba unos pedos muy guapos, y la bi también, pero menos porque se ve que tenía menos pasta para pagar copas. Total, que quedamos un par de días así tranquilamente, salimos por ahí y nada raro ni nada.

El tercer día que quedamos las tres, vamos a una fiesta por la que había habido bastante expectación esa semana y quedamos allí con más gente, pero nosotras todo el rato juntas, y aparte estaban muy pendientes de mí porque yo era “la de fuera” y querían que estuviera cómoda.

Bueno, la fiesta súper guapa, tenías que ir en piel de oso hasta el garito y acompañada de un San Bernardo con un barril de brandy al cuello para no congelarte pero nada, una vez dentro dejabas tu piel de oso en el ropero, el San Bernardo cogía un taxi y luego volvía a recogerte y tú dentro podías ya bailar en tetas normal como si estuvieras en Alicante en pleno agosto.

Así que estamos las tres ahí y en un momento dado de la noche me dice la bisexual que si a mí me gusta la hetero. Yo le digo que no, que a ver, que la chica está muy bien, pero que yo para mí es colega. Ella me vuelve a insistir. Y yo pensando “a ver si no estoy yo entendiendo bien lo que me está diciendo”. Pero que sí que sí, que la estaba entendiendo de puta madre. La tía me dice que es que ella está enamorada de la hetero. Y yo me encogí de hombros en plan… pueees ok, good luck?

Por supuesto, la chica no me estaba pidiendo consejo, lo que estaba era marcando territorio porque yo bailaba muy arrimadita con la hetero, vamos, que nos restregábamos un poco, pero joder, por la fiesta, por el momento, por… QUE NO ME MIRÉIS ASÍ, LO JURO. Era un restriegue inocente de fiesta, yo no tenía ninguna intención más, y…  vaaaale ya sé que excusatio non petita, accusatio manifesta PERO OS JURO QUok *carraspeo*  continúo.

Total, que ella me deja claro que ella quiere ser como un monje del Age of Empires y convertir en bollera a la hetero. Y que YO DEJE DE ENTORPECER SU CONVERSIÓN CON MIS TONTERÍAS DE HACERLA REÍR DICIÉNDOLE A TODO EL BAR QUE EN ESPAÑA ERA ENTRENADORA DE DELFINES.

Su monje contra mi caballito de Juana de Arco entrenadora de delfines no tenía nada que hacer, pero ok.

Así que yo me corté porque vamos, seguro que la parte de bollera loca de la bisexual le hacía agujeros al barril de mi San Bernardo cuando viniera a recogerme, y me quedaba sin brandy para sobrevivir a la nieve.

Pero la que no se cortaba era la hetero. Teníamos cierto grado de confianza y era todo de buen rollo, pero claro, la otra mosca. La hetero todo moco bailando que ni se enteraba. La bisexual me miraba mal, yo le decía con la mirada que “tranquila, que no es zorrear” pero supongo que ella en mi mirada leía “me la voy a follar jajajajajajaja me la voooy a fooo-llaaaaar” y una imagen de Nelson el de los Simpsons señalando descojonado.

Entonces montó su pequeño número de bollera loca de llamar la atención de la otra diciendo que se encontraba mal y tal. La otra en plan “pues pírate a casa” pasando de todo xDDD.

Decido invitarlas a las dos a una copa, pido también 3 chupitos, por sellar la paz un poco, reírnos, dejar de restregarnos un rato el coño por la pierna la hetero y yo… todo eso.

Y mi plan funcionó. La bi ya cogiéndome por el hombro en plan “perdona tía que me he rayao, que es que me mola mucho desde hace mucho tiempo y yo creo que yo a ella también y blablabla, pero me caes de puta madre, eres la hostia balbalbla” y yo “sí sí, tranqui my friend, y tú a mí tía, me encantas tía, qué buen rollo tía”

Obviamente no había sembrado ninguna paz, lo que había sembrado era la fase de exaltación de la amistad del pedo. Magnífico para no tener dramas ni hostias. (Hostias literalmente) Y conservar a mi San Bernardo con vida.

Y volver a ver a mis delfines.

La paz ficticia duró exactamente 10 minutos. El tiempo que transcurrió hasta que un tío se acercó y empezó a molestarnos. Pero mucho, borracho y pesado, le intentamos decir educadamente que nos dejara en paz, pero entonces la fase exaltación de la amistad de la hetero alcanzó su punto álgido, le dijo que éramos novias, me tiró del brazó, me agarró la cara y me empezó a comer la boca. Pero no fue un beso fugaz para simplemente espantarlo, la verdad es que yo ya me recreé un poco porque besaba bien y me había puesto un poco cachonda, el pavo se fue y mientras la otra al lado me decía que “no se lo podía creer y que menuda hija de puta” (algo así, lo que fuera, pero mu mosca) nos separamos y nos miramos sonriéndonos porque en realidad fue una chorrada, pero la otra TODO CABREADA, nos dice que se va con los otros colegas suyos que había allí. La hetero en plan “no entiendo nada” y yo pensando “madremía esta piba está en la puta parra” (o hace muy bien como que lo está)

Pues nada, seguimos la noche ella y yo, luego nos reencontramos con la otra en momento bajón del pedo y nos fuimos.

Claro, para nosotras lo del beso ese había sido una tontuna de la fiesta, pero para la otra ya estábamos casándonos en secreto vestidas de Elvis y Marilyn en la capilla de un motel de la Ruta 66.

El lunes aparentemente estaba todo normal, pero la bisexual se empeñaba en quedar conmigo a solas. Y yo “uy nonono”

Y ella “que sí que hay fiesta de solo chicas y a la hetero eso no le gusta”

Y yo “uy nonono IMPOSIBLE, tengo que peinar a mi San Bernardo”

“Tengo que tupir mis pieles de oso”

“Tengo que rellenar de brandy el barrilito de mi San Bernardo”

“Tengo que tensar las cuerdas de mis raquetas de nieve”

“Tengo que hacer planes de entrenamiento para mis delfines españoles”

Y la hetero: “pero por qué le das largas, no te cae bien??”

Y yo “sísí, me cae genial, pero este finde que viene descanso… y tal”

Y la hetero me miraba con ojos de sospecha. (También muy lerda o que no se quería dar cuenta)

Yo los lunes siempre es el día de la semana que NIEGO arrodillada, con los brazos abiertos, luego golpeándome el pecho y clamando al cielo que JAMÁS volveré a salir. NUNCA-MÁS. Y nunca es NUNCA.

Pero claro, llega el miércoles y todo es hablar las cosas, ¿no? La hetero me animaba a salir con la bisexual, irnos las dos a una fiesta de bolleras, que para eso me la había presentado coño, para conocer chicas. Y ok, por mí bien, pero era en un sitio que estaba a tomar por culo, el coche con el puto hielo de noche es un peligro, mucha distancia, y menos habiendo bebido, y los trenes pasaban de 30 en 30 años.

Pero a la hetero se le ocurrió un gran plan para que yo fuera a esa fiesta, porque era en una ciudad “cercana” a donde ella vivía.

Pero eso, lo descubriremos en la siguiente entrega de… The Balcony And The Carpet.

 

Aunque ya os adelanto que, si algo nos enseñó Fargo, es que las peores ideas siempre surgen cuando hace mucho frío.