Surf, cerveza y rock n’ roll (CAPÍTULO 2)

Siempre me traiciona la razón y me domina el corazón, no sé luchar contra el amor.

Eso podría formar parte de la banda sonora de mi vida.

Hallándome inmersa en estas profundas cavilaciones aparece la choni con sus amigos. Se me acercan como una banda de niggas cuando estás invadiendo su cancha de basket de su barrio de Oklahoma.

“Tía, has venido!!!”

En ese momento viene el yonki del aparcamiento con el camarero a traerme otra caña, la otra camarera diciéndome “luego te vienes a XXX???”

Yo estaba muy ocupada con mis nuevos mejores amigos. Y la choni descojonada en plan “tú no pierdes el tiempo en hacer colegas eh”

Y yo “pues la verdad que no, en menos de media hora me han intentado tangar, me he hecho colega de la camarera y me han invitado a 2 cervezas”

Y ella “tía ten cuidado con el del aparcamiento”

Y yo… “TARDE, WAPA”

Total, que se presentan todos los amigos, me presenta al novio, y claro: SUCEDE LO INESPERADÍSIMO (nótese la ironía)

Yo me hago súper coleguita del novio y pasa lo de siempre: que no existe pareja hetero en todo el globo terráqueo que no me haya propuesto un trío. No sé por qué provoco eso, pero lo provoco.

La choni ya me caía mejor, pero vamos, me estaban agobiando un poco.

Ya estaba integradísima en el grupo de amigos de la choni, invitando cada uno a una ronda, muy buen rollo con todos. Entonces le toca a un amigo pagar esa ronda y le acompaño a la barra a pedir para ayudarle a llevar las copas.

Estamos hablando mientras nos atienden, diciendo gilipolleces, descojonados, y me dice que no se ha reído más en su puta vida que conmigo, que qué guay que esté ahí y tal (vamos, que me la quería meter) pero nada, un rollo muy guay.

Llevamos todas las copas a sus colegas y seguimos allí hablando más.

Mientras, empezaban a encender las hogueras de San Juan, donde yo debería lanzar mis bragas para purificarlas.

La noche avanzaba, la choni y el novio intentando llevarme a otra zona para liarnos, yo pasando mazo, el yonki del aparcamiento por ahí pasadísimo, un cuadro todo.

Así que me voy con su amigo el guapo por ahí a otro chiringuito de la playa que estaba cerca.

No me dejó pagar nada, me presentó a un montón de gente, nos lo pasamos genial. Y él diciendo “has venido a dar con la CREM DE LA CREM”  y yo “sí sí wapo”

Acabamos saltando hogueras sin pantalones, rodando por la arena, todo el pelo lleno de arena, las bragas llenas de arena… pero muy divertido.

Entonces el pibe me cuenta que es arquitecto, o no sé qué, y que ha hecho unos apartamentos que tiene mazo de apartamentos que si quiero que nos vamos allí y puedo dormir en uno y al día siguiente volver a mi hotel.

Y yo “mira no, no pico, que no me quiero acostar contigo, que soy bollera, y tal”

El pibe insistía, así que cogí y me piré porque lo vi muy ansias.

Lo siguiente que recuerdo es despertarme en mi coche en el pinar del aparcamiento.

Cuando abro los ojos estoy en mi coche y el “parking”, que era un pinar, estaba cerrado hasta las 12 que abrían de nuevo el chiringuito ese.

Atrapada en un pinar. Estupendo.

Me hacía muchísimo pis y tuve que ir a hacer pis por medio del pinar llena de arena, sin sujetador y con la camiseta apestando a humo.

En el pinar solo estaba mi coche y ya llegó un tío a abrir las puertas y se me quedó mirando como “madremía bonita, te metiste una buena fiesta anoche”

Yo pensando que para qué pagaré hoteles si luego duermo en pinares.

Pude salir de allí y me fui a desayunar a un bar a ver si me daban un café como el que beben los Sims y me espabilaba.

Mientras estoy hundiendo la cabeza en un tanque de café solo, me escriben mis surfcolegas que ya hay viento, que ya podemos hacer surf, y yo con toda mi resaca que no había barreños de colágeno con Q10 con ácido hialurónico suficientes para disimular mi cara post fiesta.

Pero mira, hemos venido a jugar.

Al menos el agua del mar fresquita me ayudó a despertarme y quitarme el olor a humo del pelo.

Por la tarde-noche llegué a mi habitación, me di una ducha y me vestí en plan sin arreglarme ni nada, rollo surferito cómodo porque mi intención era cenar algo y dormir en mi cama CELESTIAL, que estaba reventada de la noche anterior.

Me fui otra vez al bar del hotel, el camarero en plan “TE ECHAMOS DE MENOS AYER!!! Qué silencio había aquí!!!” riéndose y nada, estuve cenando y cuando se vació un poco el local me fui a la barra con el camarero y estuve contándole mi aventura del día anterior, el camarero poniéndose copas él y comiendo palomitas mientras me escuchaba descojonándose. En ese momento llegan 3 tíos y se ponen a pedir algo en la barra a mi lado.

Y uno me dice “ah, tú vas a la Escuela XXX, no??”

Y yo… sí.

Y me dice “na, que te hemos visto estos días, pero tú haces kite, no?”

Y yo… nono, yo surf y windsurf.

Entonces yo les cuento cómo yo había empezado a hacer kite años atrás pero un colega se desmembró un brazo con la quilla de la tabla de otro tío que saltó por encima sin control de la cometa.

Y ese día dejé el kite.

En realidad es mala suerte y una putada, porque realmente tú cuando ves las cometas desde fuera, a lo lejos, parece que estamos muy juntos, pero luego en el agua hay bastante espacio generalmente para navegar.

Bueno. Los tíos eran un malagueño, un ruso y un inglés. Que parecía un chiste de “un malagueño, un ruso y un inglés entran en un bar”

Nos quedamos los 4 ahí de copeo en el bar ya vacío con los camareros, y empezamos a proponer irnos por ahí de fiesta todos, pero el ruso y el inglés estaban cansados así que se quedaron en el hotel.

El malagueño y yo nos vamos por ahí de fiesta y en uno de los bares me dice “pero una cosa, a ti los tíos no te gustan, ¿no?”

Y yo… madremía qué chico más observador.

Pero muy buen rollo con él, muy agradable y muy divertido.

Nos cambiamos de bar y cuando vamos a la barra hay una chica sola a nuestro lado, nosotros diciendo mil gilipolleces riéndonos y ella se empieza a reír escuchándonos y se pone a hablar con nosotros. Era italiana (ni idea de qué me pasa con Italia últimamente) y nos cuenta que todos sus amigos se han ido a dormir pero que ella quería fiesta, así que había decidido salir sola, y yo “tía SOMOS HERMANAS”

Bueno, el malagueño me dice que la piba está muy buena y que se la quiere tirar (a todo esto yo vestida con una camiseta de surf, unos pantalones normales y en chanclas con el pelo recogido sin arreglar, UN CUADRO)

Salimos del bar y la italiana me coge por la cintura y me pega a ella mientras andamos. El malagueño con las orejas hacia atrás como los gatos en plan “no puede ser que justo me toquen las dos bolleras a mí esta noche”

Todas las olas que no había habido el día anterior en el mar estaban en ese momento en mis bragas.

Ya llegamos a un sitio más grande en plan discoteca, y les digo “voy a ir al baño, id pidiendo las copas” y les doy mi ticket de la entrada y me voy a los baños, que estaban al lado. O sea, desde la barra podías ver la cola de tres pares de cojones que daba la vuelta a la esquina del baño de tías.

Cuando ya la siguiente voy a ser yo veo que hay dos tías sujetando la puerta muy concentradas y les digo “qué pasa?” y me dicen que el pestillo no va y que la puerta “se cae” y yo “pero cómo se va a caer” y ellas “que sí que sí, que está que hay que tener cuidado”

Y yo pensando “qué exagerás”

Y me dicen “estás sola? si quieres te sujetamos la puerta”

Y yo… vamos a ver que voy a hacer pis 30 segundos, no voy a tocar la puerta para nada, si la gente la deja quieta pues yasta.

Y ellas “bueno, como quieras”

Cuando sale la amiga de las chicas estas entro yo, cierro despacito la puerta para que “no se caiga” y la dejo colocada sin pestillo pero bastante bien cerrada.

Estoy ahí haciendo pis y DE REPENTE empujan fuerte la puerta, se descuelga efectivamente, da un golpe contra la pared, y yo de cuclillas con las bragas en las rodillas mirando a la gente en la puerta gritando “EEEEEEHHH!!!!”

Era la italiana.

Coge la puerta la coloca otra vez en plan “tranquilas”

Y yo pensando “¡pero bueno!”

Se queda mirándome terminar de hacer pis apoyada en la puerta descolgante.

Yo me subo los pantalones y mientras me los abrocho le digo “qué haces, que estás loquísima”

Ella se ríe, me coge y me empieza a comer la boca.

Yo metiéndole mano, la gente gritando fuera. Nosotras apoyadas en la puerta para que no la descolgaran otra vez.

Cuando salimos, está el malagueño en la barra con las 3 copas aguadas y mirándome con los ojos entrecerrados en plan “qué ha pasado ahí dentro, zorra”

Y yo “uuuf qué cisco con la puerta eh…”

“Uy voy a pedir otra copa que esta se ha quedado aguada”

Y la italiana en plan “sí, yo también, pide dos nuevas” y abrazándome por detrás diciéndome gilipolleces.

Y el chico, cómo no, viene y me dice: OYE PUES PROPONLE UN TRÍO.

Ay mira eh, LA OBSESIÓN.

 

Por la mañana, me acerco a recepción a contarle a la recepcionista la historia de los días que llevo sin dormir, y a que me de una noche más, porque ese día no me iba a ir. Mi clásico BONUS TRACK de habitaciones de hotel.

Y por supuesto mi clásico destrozarlas, como buena estrella del rock que soy.

La recepcionista, la que se perdía en la feria cuando se separaba de su hermana, escuchaba atentamente mi resumen de la que estaba liando por todas partes y me dice que guay, que me da otra habitación sin problema pero que tiene que ser otra porque en la que yo estoy hay una reserva para ese día. Y yo PERO ES MI HABITACIÓN.

Así, abatida por tener que mudarme, empecé a sacar mis cosas de la habitación. Los alemanes con los que jugaba al rugby en el césped me ven sacando mis cosas y me dicen “te vas???” y yo… “no, me voy a otra habitación en la otra parte” y me ayudaron a llevar todo.

Los alemanes fueron por la noche con el balón de rugby y una botella de ron para despedirnos y yo estaba a punto de morir del cansancio, pero accedí a tomar algo con ellos y acabé durmiéndome en las camas balinesas de la zona del bar del hotel abrazada al balón de rugby.

Total, que en mi viaje para hacer surf, hice de todo menos hacer surf.

Pero y lo bien que me lo pasé y la de vidas que inundé de locacoñez qué, eh.

Pero vamos, que tampoco fue pa tanto.

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The balcony and the carpet (Part 2)

Previously on “The balcony and the carpet”…

*Imágenes de mucha nieve*

*Imágenes de yo dejando la piel de oso en el ropero y dándole un trago al barrilito de rescate de mi san bernardo*

*Imágenes de una bollera odiándome* (bueno esto siempre pasa, no es relevante)

*Imágenes de comerme la boca con una tía como los zombis se comen a la gente en TWD*

Bien, nos quedamos en que yo estaba intentando evitar la propuesta de la bisexual para que no me diera el coñazo con lo de la hetero, pero realmente era una chorrada, durante la semana la cosa había estado bastante normal y, qué coño, que me apetecía a mí pasear mi culo por la fiesta esa.

La fiesta era el sábado, pero como el viernes librábamos, la hetero pensó que era una buena idea que me fuera a su casa a pasar el día, durmiera allí y ya el sábado que viniera la bisexual a recogerme y nos íbamos juntas a la fiesta de bolleras, porque ella iba a hacer fiesta en su casa con otra gente y tal.

Yo no sabía dónde exactamente vivía la hetero, sabía la zona, pero nunca había estado en su casa, así que me dio unas indicaciones y para allá que fui.

Después de casi una hora y media de tren y bus, veo que nos adentramos en un barrio residencial súper bonito, y yo miraba desconcertada la app del móvil, miraba el Maps, miraba las indicaciones que me había dado… “¿en serio esta tía vive AQUÍ? Me he tenido que equivocar”

Total, me bajo del bus con mis botas y mi piel de oso, se cierran las puertas tras de mí. Voy caminando mirando las casas, que eran increíbles. En esta zona la nieve no se acumulaba de manera horrible en las calles, estaba todo bastante más cuidado.

Llego a la casa, me quedo mirando el papelito, miro la calle, miro la casa, incrédula en plan pensando que me había mandado a la casa de Justin Bieber o algo para trolearme.

Llamo.

Me abre todo feliz.

Y yo… “joder, vaya casa, ¿no?”

Y ella “síííí hehehe”

Total que estamos en la cocina y se ve por los ventanales un jardincito de película.

Y veo juguetes de niños en el jardín.

Y yo ¿?  pero vamos, como lo mío no es hacer preguntas a nadie sobre su vida, no meterme en la vida de nadie y prefiero dejar que cada uno me cuente lo que le apetezca cuando le apetezca sin preguntas directas, pues no le dije nada.

Al rato nos vamos al salón a poner música y tenía un equipo de sonido DE LA HOSTIA, por no hablar de la televisión y demás. Yo un poco descuadrada porque aunque la chica era pijilla, la verdad me sorprendía que viviera en Melrose Place.

El viernes por la noche nos escribe la bisexual y la hetero diciéndome que no le dijera nada de que estaba en su casa. Y yo, pero si ya lo sabe, ¿no? Y ella “no, yo le he dicho que vienes mañana para que no piense cosas raras”

Y yo pensando “joder qué putos líos se traen estas dos”

Total, a mí ya me daba igual, estaba tomándome un buen vino en Melrose Place haciendo la cena con una chica guapa que me caía genial con la que la semana anterior me había comido la boca, QUÉ MÁS PODÍA PEDIR.

Entonces, mientras estamos con musiquita haciendo la cena y tal, yo paseo con mi copa de vino delante de unas estanterías del gigantesco salón y veo una foto de unos padres con unos niños, un matrimonio así jovencillo.

Ella viene y me ve. Yo me siento incómoda por si estoy viendo algo que no debo y le digo que qué guapos, que si son sus sobrinos o algo.

Y ella “aaaah… no”

Yo durante un segundo pensé: “a que está puto enferma y estamos en una casa random que ella lleva meses espiando horarios y se ha colado????” la vi en ese momento como una auténtica loca, la vi como que me encerraría en el sótano. No sé, he visto muchísimas pelis de sobremesa de Antena 3 en mi infancia.

Pero na, por lo visto ella además del curro habitual hacía horas los fines de semana en esa casa cuidando a los niños y haciendo algunas tareas del hogar de esa familia, pero claro, ellos no estaban y yo le pregunté si mientras ellos no estaban ella podía estar allí.

Y ella me dijo que claro, que sin problema, que llevaba varios años en esa casa, que ellos estaban fuera un tiempo, y que les gustaba que hubiera alguien en casa y que ella tenía tareas allí.

Yo rezaba por que no los tuviera en el sótano encerrados.

Y fui a la cocina, a ponerme otro vino, para no pensarlo más.

La noche fue bastante agradable, cenamos, vimos una peli en ese Home Cinema con pantallote, súper bien. Luego nos pusimos un par de copas y estuvimos hasta las mil escuchando música, hablando, y me pregunta ella que si me gustó el beso de la semana anterior.

Le dije riéndome que sí, que besaba muy bien.

Y ella “joder, nunca me había besado con una chica y me gustó, una pena que me gusten tanto los rabos”

Ella se reía y decía que la bisexual estaba todo mosca, que ella tampoco lo entendía porque eran amigas y tal, pero que el rollo que tenía conmigo que era distinto en plan que sabía que conmigo no iba a haber movida.

Y yo nono claro.

Porque es verdad, a mí la chica me caía genial, pero no sé yo soy especialita para que me guste alguien, y ella no era mi tipo para “gustarme”, aunque estuviera muy bien, aunque fuera guapa, aunque me cayera guay. No me resulta atractiva la gente por esas cosas, vaya. Serán cosas de ser fea.

Hablamos de que como la bisexual se enterara de que estaba allí esa noche se iba a pillar un rebote de tres pares de cojones y nos descojonábamos.

Nos pusimos las pieles de oso y salimos al jardín porque ella fumaba.

No hacía falta hielo en las copas porque se congelaba la copa solo estando fuera. El cutis estiradito.

Estuvimos hasta las 9 de la mañana copeando y hablando.

Decidimos irnos a dormir y claro, en Melrose Place había 20 habitaciones, pero ella me dijo que mejor dormir en una habitación las dos para no ensuciar más sábanas, y tal.

Y yo pues chica, lo que tú quieras.

Mira que hay habitaciones eh, pues la colega elige la que tiene una cama de 120 para las dos. Supongo que para estar pegaditas calentitas, que hacía mucho frío.

Nos quedamos sopas prácticamente al instante.

Bueno, yo no sé lo que coño empecé a soñar, pero

Me corrí dormida.

Y la desperté.

La piba estaba descojonada.

Yo en plan “qué ha pasado”

Ella “qué soñabas”

Y yo todo cachonda en plan “no sé”

No sé lo que soñaba, pero tenía las bragas para que viniera Franco a inaugurarlas.

Yo intentando disimular en plan “no sé, qué ha pasado”

Ella me dice que le ha puesto “escucharme así”, y yo “así cómo??? he hecho ruido?” y me empieza a comer la boca y yo pensando “pero qué ocurre con la heterosexualidad en el mundo” pero vamos tampoco lo pensé muchísimo eh.

Nos dan las tres de la tarde y la bisexual venga a llamarnos, 9000 llamadas perdidas y mensajes en plan “oye a qué hora quedamos, está Jefa allí ya?”

“Hola, estás ya allí??????”

“Hola????”

Nosotras levantándonos.

Le decimos a la bisexual que yo acabo de llegar a su casa.

Y cuando llega la bisexual nosotras comiendo y ella “pero qué pasa cómo que no habéis comido aún???” (porque claro allí las 4 de la tarde es como comer en España a las 7)

Total, nosotras estábamos de semi-resaca, pero la bisexual venía fresquísima y tenía ganas de cachondeo, ella poniéndose un copazo directamente en plan “mira Jefa, antes de la fiesta vamos a ir a casa de unas amigas que también van a la fiesta, tenemos que ir a un pueblo de al lado y luego en el último tren vamos a la fiesta vale??” y yo… ok. Y ella “pero tías, no queréis una copa???” y nosotras… “nono, luego”

La hetero se quedó preparando las cosas para la fiesta en su casa, yo era la primera vez que salía a solas con la bisexual, y no tenía tanta confianza, pero bueno.

Preparamos unas petacas para el viaje en tren, nos pusimos nuestras pieles de oso, y para allá que fuimos.

En el tren la bisexual estaba bastante maja, aunque seguía con sus movidas de que si qué mona era la chica, que si le gustaba mucho, que ella creía que algún día podría cambiar, que la veía bastante abierta de mente. Y yo pensando “no sabes tú lo abierta que tiene la…mente”

Yo iba pensando en mis orgasmos involuntarios.

Y en los no tan involuntarios.

Pero al final por suerte el tema no se centró en la hetero y fuimos de bastante buen rollo en el tren con nuestro botellón para el viaje.

Cuando llegamos al destino, nos bajamos del tren y de verdad, los cuádriceps de Roberto Carlos tampoco podrían con eso.

Un pueblo A TOMAR POR CULO. Lleno de NIEVE, que te HUNDÍAS completamente en la nieve hasta por encima de las rodillas, no podíamos caminar a más de un metro por semana. Íbamos caminando con nuestras mochilas con las cosas, yo con mi plancha del pelo POR SUPUESTO porque se me ponía el pelo FATAL de los gorros, de la nieve y de su puta madre.

Nosotras medio pedo del botellón del tren andando como Las Grecas. Yo hubiera ido a gatas, pero no podía porque medio metro de nieve me lo impedía.

Y porque tenía que disimular que no había estado casi 24 horas haciendo el gilipollas con la hetero para que no me matara esta.

Yo me descojonaba con la bisexual al tiempo que maldecía cada segundo de mi existencia, y me preguntaba cuál era el puto precio que tenía que pagar para ir a una puta fiesta de bolleras que encima me caen mal.

Llegamos a la puta casa de las amigas de la bisexual, llenas de nieve, a -17ºC, con unos calcetines térmicos enormes para andar por casa que sabes que si follas te los tienes que dejar puestos seguro porque vas a tener que elegir entre el erotismo o la gangrena.

Pero fue entrar a esa casa CELESTIAL y se me pasó.

No era casa como la de la hetero, eran pisos de apartamentos, pero genial. Genial porque estaba LLENO de chicas que, de repente, YA NO ME CAÍAN TAN MAL.

Y la casa estaba muy guay, tenía hasta una barra de bar en el salón.

Y calefacción. Calefacción PARADISÍACA.

El ambiente así de primeras parecía muy agradable. Yo allí no conocía a nadie, eran todas amigas de la bisexual y yo con la bisexual tampoco es que fuera mi mejor amiga, así que mientras ella saludaba, yo iba socializando.

Me ponen una copa.

Una chica se ofrece a enseñarme la casa y me lleva a una terraza. Entonces yo FLIPO. Probablemente por el pedo y la tontería que llevábamos encima, pero me llamó mucho la atención en ese momento.

Era como un balcón normal, pequeñito, pero ENMOQUETADO, pero no césped artificial, MOQUETA ROJA, de tela de esa de pelillos. Con un sofá como los que se tienen dentro de casa, nada de muebles de exterior, y tenía por arriba unos radiadores eléctricos.

Y estaban ahí fumando todo a gusto a -17ºC, pero se estaba genial.

Era como el salón pero fuera, y no se mojaba la moqueta porque tenían como un techillo adicional en el balcony.

Todo éramos tías menos UN MARICÓN que había allí. (Bueno, y yo)

Y claro, yo en cuanto veo presencia masculina me vengo muy arriba.

Total que ellos allí fumando, me presento, les digo que soy amiga de la bisexual, que estoy allí porque ella es amiga de mi compañera…blablabla

Y el maricón: “ah, British?”

Y yo… BRITISH? NO, pero joder, gracias xDDD

Ellos probablemente asociaron mi nacionalidad british no a mi inglés, sino a que soy rubia con ojos azules y pechugona.

Total, que empecé con la coña de que me llamaba muchísimo la atención la carpet en el balcony.

RED CARPET MARICÓN!!!

El maricón entonces me dice que si quiero un chupito de Jagger y mira, hemos venido a jugar, en el balcony no cabía mucha gente, pero allí había una pareja de bolleras sentadas en la carpet, dos tías solas en el sofá, la que me acompañó para enseñarme la casa y el maricón, y nos ponemos todos un chupito.

El balcony no se hundió probablemente porque lo sujetaban 100m de nieve debajo.

Empezamos a hablar y cuento la HISTORIA DEL GUISANTE PINCHADO EN LA PATATA EN INGLÉS.  

Todos escuchándome atentamente.

Que pierde toda la gracia porque no puedo transmitir las mismas coñas, pero ellos se despollaban brutalmente igual.

Yo allí con mis nuevos mejores amigos cuando irrumpe la bisexual en el balcony y me dice PERO DÓNDE ESTABAS, QUE TE ESTABA BUSCANDO!!!

Y yo… “pues aquí…in the balcony… THE BALCONY AND THE CARPET!!!!!!!”

Y ella ¿?¿?

Y yo…señalando: THE BALCONY… AND THE RED CARPET!!!!

Y me descojonaba.

Y las bolleras y el maricón partiéndose.

La bisexual les dice que soy española y que estoy como las putas maracas pero que soy compañera de su amiga, y que soy maja.

Y ellos “no, si ya”

Pero sabremos lo que ocurrió el resto de la noche en esa casa, en la fiesta de bolleras y al día siguiente en la próxima entrega de… “The balcony and the carpet”

What if you’re right and they’re wrong?

 

The balcony and the carpet (Part 1)

Hola, soy jefamaestra, me recordarán por narrar grandes pasajes de literatura contemporánea  escribir un montón de historias de mi vida de mierda.

“Esta es una historia real. Por petición de los supervivientes, los nombres han sido cambiados. Por respeto a las víctimas, el resto está contado exactamente como ocurrió”

Esto podría ser perfectamente un crossover con Fargo. Por la nieve, sobre todo, no por los cadáveres, que creo que no hubo ninguno (aunque PODRÍA) y sobre todo por la gilipollez absurda, muy a lo Coen.

Discurría mi existencia temporalmente en un lugar remoto (llamémoslo Dakota ¿QUE NO? MADREMÍA, te digo yo a ti que sí del Norte) donde nevaba como su puta madre y hacía un frío de cojones. Yo os prometo que estaba en un plan muy tranquilo (dentro de los parámetros en que esa palabra puede ser integrada en algo relacionado conmigo) PERO CLARO, siempre sucede algo por lo que culpar al devenir de mi vida. Porque yo, lo que es YO, no tengo ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con nada de lo que me pase. Yo no hago na nunca.

Resulta que yo tenía una compañera hetero muy maja, y al decirle yo un día que era bollera (sorpresón monumental) me dijo (nada sorprendida por supuesto) “pues tía te tengo que presentar a mi súper amiga que es bi y es muy divertida, y tal”. Y al día siguiente salimos a tomar algo y me presentó a su súper amiga bi. La tía era maja, efectivamente, pero vamos, éramos completamente distintas de forma de ser y no nos gustábamos nada físicamente, pero nos llevábamos muy guay las tres.

La hetero se agarraba unos pedos muy guapos, y la bi también, pero menos porque se ve que tenía menos pasta para pagar copas. Total, que quedamos un par de días así tranquilamente, salimos por ahí y nada raro ni nada.

El tercer día que quedamos las tres, vamos a una fiesta por la que había habido bastante expectación esa semana y quedamos allí con más gente, pero nosotras todo el rato juntas, y aparte estaban muy pendientes de mí porque yo era “la de fuera” y querían que estuviera cómoda.

Bueno, la fiesta súper guapa, tenías que ir en piel de oso hasta el garito y acompañada de un San Bernardo con un barril de brandy al cuello para no congelarte pero nada, una vez dentro dejabas tu piel de oso en el ropero, el San Bernardo cogía un taxi y luego volvía a recogerte y tú dentro podías ya bailar en tetas normal como si estuvieras en Alicante en pleno agosto.

Así que estamos las tres ahí y en un momento dado de la noche me dice la bisexual que si a mí me gusta la hetero. Yo le digo que no, que a ver, que la chica está muy bien, pero que yo para mí es colega. Ella me vuelve a insistir. Y yo pensando “a ver si no estoy yo entendiendo bien lo que me está diciendo”. Pero que sí que sí, que la estaba entendiendo de puta madre. La tía me dice que es que ella está enamorada de la hetero. Y yo me encogí de hombros en plan… pueees ok, good luck?

Por supuesto, la chica no me estaba pidiendo consejo, lo que estaba era marcando territorio porque yo bailaba muy arrimadita con la hetero, vamos, que nos restregábamos un poco, pero joder, por la fiesta, por el momento, por… QUE NO ME MIRÉIS ASÍ, LO JURO. Era un restriegue inocente de fiesta, yo no tenía ninguna intención más, y…  vaaaale ya sé que excusatio non petita, accusatio manifesta PERO OS JURO QUok *carraspeo*  continúo.

Total, que ella me deja claro que ella quiere ser como un monje del Age of Empires y convertir en bollera a la hetero. Y que YO DEJE DE ENTORPECER SU CONVERSIÓN CON MIS TONTERÍAS DE HACERLA REÍR DICIÉNDOLE A TODO EL BAR QUE EN ESPAÑA ERA ENTRENADORA DE DELFINES.

Su monje contra mi caballito de Juana de Arco entrenadora de delfines no tenía nada que hacer, pero ok.

Así que yo me corté porque vamos, seguro que la parte de bollera loca de la bisexual le hacía agujeros al barril de mi San Bernardo cuando viniera a recogerme, y me quedaba sin brandy para sobrevivir a la nieve.

Pero la que no se cortaba era la hetero. Teníamos cierto grado de confianza y era todo de buen rollo, pero claro, la otra mosca. La hetero todo moco bailando que ni se enteraba. La bisexual me miraba mal, yo le decía con la mirada que “tranquila, que no es zorrear” pero supongo que ella en mi mirada leía “me la voy a follar jajajajajajaja me la voooy a fooo-llaaaaar” y una imagen de Nelson el de los Simpsons señalando descojonado.

Entonces montó su pequeño número de bollera loca de llamar la atención de la otra diciendo que se encontraba mal y tal. La otra en plan “pues pírate a casa” pasando de todo xDDD.

Decido invitarlas a las dos a una copa, pido también 3 chupitos, por sellar la paz un poco, reírnos, dejar de restregarnos un rato el coño por la pierna la hetero y yo… todo eso.

Y mi plan funcionó. La bi ya cogiéndome por el hombro en plan “perdona tía que me he rayao, que es que me mola mucho desde hace mucho tiempo y yo creo que yo a ella también y blablabla, pero me caes de puta madre, eres la hostia balbalbla” y yo “sí sí, tranqui my friend, y tú a mí tía, me encantas tía, qué buen rollo tía”

Obviamente no había sembrado ninguna paz, lo que había sembrado era la fase de exaltación de la amistad del pedo. Magnífico para no tener dramas ni hostias. (Hostias literalmente) Y conservar a mi San Bernardo con vida.

Y volver a ver a mis delfines.

La paz ficticia duró exactamente 10 minutos. El tiempo que transcurrió hasta que un tío se acercó y empezó a molestarnos. Pero mucho, borracho y pesado, le intentamos decir educadamente que nos dejara en paz, pero entonces la fase exaltación de la amistad de la hetero alcanzó su punto álgido, le dijo que éramos novias, me tiró del brazó, me agarró la cara y me empezó a comer la boca. Pero no fue un beso fugaz para simplemente espantarlo, la verdad es que yo ya me recreé un poco porque besaba bien y me había puesto un poco cachonda, el pavo se fue y mientras la otra al lado me decía que “no se lo podía creer y que menuda hija de puta” (algo así, lo que fuera, pero mu mosca) nos separamos y nos miramos sonriéndonos porque en realidad fue una chorrada, pero la otra TODO CABREADA, nos dice que se va con los otros colegas suyos que había allí. La hetero en plan “no entiendo nada” y yo pensando “madremía esta piba está en la puta parra” (o hace muy bien como que lo está)

Pues nada, seguimos la noche ella y yo, luego nos reencontramos con la otra en momento bajón del pedo y nos fuimos.

Claro, para nosotras lo del beso ese había sido una tontuna de la fiesta, pero para la otra ya estábamos casándonos en secreto vestidas de Elvis y Marilyn en la capilla de un motel de la Ruta 66.

El lunes aparentemente estaba todo normal, pero la bisexual se empeñaba en quedar conmigo a solas. Y yo “uy nonono”

Y ella “que sí que hay fiesta de solo chicas y a la hetero eso no le gusta”

Y yo “uy nonono IMPOSIBLE, tengo que peinar a mi San Bernardo”

“Tengo que tupir mis pieles de oso”

“Tengo que rellenar de brandy el barrilito de mi San Bernardo”

“Tengo que tensar las cuerdas de mis raquetas de nieve”

“Tengo que hacer planes de entrenamiento para mis delfines españoles”

Y la hetero: “pero por qué le das largas, no te cae bien??”

Y yo “sísí, me cae genial, pero este finde que viene descanso… y tal”

Y la hetero me miraba con ojos de sospecha. (También muy lerda o que no se quería dar cuenta)

Yo los lunes siempre es el día de la semana que NIEGO arrodillada, con los brazos abiertos, luego golpeándome el pecho y clamando al cielo que JAMÁS volveré a salir. NUNCA-MÁS. Y nunca es NUNCA.

Pero claro, llega el miércoles y todo es hablar las cosas, ¿no? La hetero me animaba a salir con la bisexual, irnos las dos a una fiesta de bolleras, que para eso me la había presentado coño, para conocer chicas. Y ok, por mí bien, pero era en un sitio que estaba a tomar por culo, el coche con el puto hielo de noche es un peligro, mucha distancia, y menos habiendo bebido, y los trenes pasaban de 30 en 30 años.

Pero a la hetero se le ocurrió un gran plan para que yo fuera a esa fiesta, porque era en una ciudad “cercana” a donde ella vivía.

Pero eso, lo descubriremos en la siguiente entrega de… The Balcony And The Carpet.

 

Aunque ya os adelanto que, si algo nos enseñó Fargo, es que las peores ideas siempre surgen cuando hace mucho frío.

La casada, las esposas y la persiana.

 

A ver. A VER A VER A VER joder, que yastoy aquí OTRA PUTA VEZ. FLIPAS, EH.

Cómo pasa el tiempo.

Hagáis lo que hagáis siempre volveré aquí. A no ser que palme, claro, que ya sabemos la vida cómo es. No es por ponerme trascendental ni nada pero joder, la vida es algo tan frágil y tan susceptible de joderse que hasta que no lo ves muy de cerca no lo valoras.

Pero bueno, ¿qué hacemos?, vivir mientras y eso, ¿no?, en plan: si hay que vivir, se vive.

Y eso hice yo en esta historia. Pa variar.

A ver resulta que yo vivía con dos chicas, y una de ellas era cocainómana (súper bonito todo, ya escribiré sobre eso) dado lo cual, yo me mudé al año siguiente y me alquilé un apartamento yo sola.

El apartamento no era nada del otro mundo, era una habitación, un baño y un salón y tal con cocina americana (diosmío ahora lo pienso y palmo del agobio de ser pobre) PERO bueno, en aquel momento pude vivir sin tener dos baños y varias habitaciones. Supe ser semi-pobre y lo llevé medio bien.

El caso es que como mi amiga la cocainómana seguía viviendo en el piso que yo dejé y nos llevábamos guay pues quedamos un día, en plan lo típico: salir, unas cañas, cenar, ponerte 800 rayas en el baño entre plato y plato, el rollo de siempre.

Cuando salimos del restaurante mi ex-compañera de piso estaba que ni un cani en el parking de una GOA. Estaba ella A TOPE. Pero bueno, de ahí nos fuimos las dos a tomar algo.

Como ella estaba ya pasadísima pues directamente fuimos a los bares de fiesta (guiaba yo, claro) y quedamos allí con 2 compañeros suyos del Máster.

Claro, es que no os he contado las movidas con la gente de su Máster pero bueno es que no me da tiempo a todo.

En fin, estamos ahí haciendo el puto anormal   bailando y tal y había otro grupo de gente cerca. Acabamos mezclados.

En ese grupo, una tía me empieza a dar la chapa.

Y yo escuchándola, hablándole, tal.

Mi amiga la cocainómana hizo 30 viajes al baño mientras tanto y en una de estas que vuelve, nos ve hablar y me dice TÍAAAAAAAAAAAAAAAAAAA DEJA A ESTA QUE ES UNA PUTA CHONIIIIIIIIIIIII ( a ver, mi amiga era bastante pija, pero que tampoco era plan de insultarla así a la chica)

Acabamos mi amiga, los de su Máster y los amigos de la tía esta mezclados y nos fuimos a otro bar todos juntos.

Mi ex-compañera todo moco yendo al baño 700 veces, liándola mazo, empujando a la gente…

Entonces una tía de las del grupito con el que nos habíamos juntado me dice “Qué le pasa a tu amiga” y yo ” a ver no le hagas caso que está muy pedo”+

Y me viene la chica de antes que me hablaba al principio.

“¿Vienes fuera que quiero fumarme un cigarro?”

Ok.

Y claro.

Le mandé un mensaje a mi colega de que me iba con la chica esta. Pero ella estaba por ahí to moco ni se enteraba.

Y me llevo a la piba a mi casa. Pongo musiquita, ella se sienta súper elegante, una mujer súper estilosa, muy maja, y yo mientras poniendo las copas en mi cocina americana de mierda.

Estamos tomando una copa, nos empezamos a liar.

Y en medio de los besitos me dice “te tengo que decir una cosa”

Y yo A VER y me cuenta que está casada (yo ahí tenía 19 y ella tenía 33)

Total que le digo que me suda la polla, que yo me la quiero follar (joder echo TANTO de menos  mi yo de esa época xD)

Entonces le empiezo a meter mano mazo.

Y me dice ella que por qué no nos damos una ducha juntas y tal antes.

Y yo… pues ok.

PERO PROBLEMA: como vivía en un piso de clase obrera tenía que enchufar el calentador. Que yo a ver mi rutina era que siempre me iba al gym y lo enchufaba para al volver tener agua calentita pero en ese momento lo tenía desenchufado porque no había previsto salir y llevarme a casa mujeres casadas que quieren bañarse antes de follar. Me mata la incertidumbre de llevarme mujeres a casa que nunca sabes lo que van a querer.

Y le digo: renovamos las copas y así mientras se va calentando el agua.

Y ella “sísí ejjejejjejeejejje”

Pos ok, lo enchufo y estoy poniendo las copas y ella por detrás venga a comerme el cuello y a tocarme el coño (literalmente claro, aunque de manera alegórica también lo estaba haciendo porque yo quería poner las copas en paz y que se calentara eso, hostiaputa)

El caso es que al final me calentó ella a mí mucho antes de que el calentador calentara el agua.

Ponemos las copas, nos estamos liando en uno de los sofás (porque a ver mi apartamento era de pobres, pero tenía 3 sofás)  y me dice: “ya habrá agua caliente, no?” y yo…. “eeeehm jejejeejejejejeej sí claro”

Y me dice “pues por qué no llenas la bañera”

Y yo… sí sí.

Pues pongo la bañera a llenarse.

Salía templada pero caliente ni de coña. Pero ahí iba llenándose.

La otra todo feliz bailando en mi salón.

Cuando vuelvo está sin camiseta, me dice que vamos al baño y tal.

Me cago en dios, qué puta obsesión con la bañera.

Me da miedo porque he leído muchas cosas sobre crímenes en baños.

Se va a meter en el agua, mete el pie y grita.

Me dice que qué cojones, que qué frío.

Y yo a ver tampoco es pa tanto, está templada.

Templada los cojones. El agua estaba HELADA.

Pero ahí que nos metimos por mi coño, por mis cojones de ESTE NO ES UN APARTAMENTO DE CLASE MEDIA, Y venga a cerdear en la puta bañera, salimos MORADAS A PUNTO DE PALMAR y nos fuimos a la cama.

Al salir del baño vi cómo se apagaba la luz del calentador en plan “ahí tienes agua caliente”

Ahora sí que el calentador estaba a punto. Hijo de puta.

El caso es que fruto de mis ganas de impresionarla, le dije “te voy a enseñar lo que es el sexo lésbico, nena”

Y abrí mi cajonera.

Mi cajonera siempre guarda los secretos más oscuros y sórdidos del sexo.

Y saqué unas esposas de peluche.

Qué pasa que en esa casa, como os digo, todo era muy proletario. Un solo baño, una sola habitación… y NO TENÍA CABECERO.

PERO encima del cabecero tenía lo de la persiana.

Así que la esposé ahí.

Y claro, la tía moviéndose y la persiana parriba y pabajo.

Yo follándomela esposada a la persiana y la persiana se movía que la vecina daba golpes a la pared.

Y me la follé súper cerda, con las esposas ahí que la pava flipaba.

Nos quedamos sopas del pedo que llevábamos. Ella se queda dormida esposada a la persiana.

Yo encima de ella.

Se ve que intentó levantarse pero claro, estaba esposada a la persiana.

Me da patadas.. Pero PATADAS en plan “QUE ME DESESPOSES” y todo esto en una cama de 90.

Bueno eso, que me despierta histérica, le quito las esposas y ella en plan que si su marido estaría preocupado. Pero eso después de comerme el coño, mientras me lo comía no pensaba en su marido.

Nos despedimos y estuvimos quedando bastantes meses aunque claro, teníamos unas movis que flipas, porque ella podía estar casada pero yo no me podía liar CON NADIE QUE NO FUERA ELLA. Amazing.

Encima era la época del Messenger y ella se ponía nicks claramente para joderme y a mí me la sudaba mucho y era súper tocapelotas (vamos, como ahora, tampoco ha cambiado mucho la cosa)

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