The balcony and the carpet (Part 1)

Hola, soy jefamaestra, me recordarán por narrar grandes pasajes de literatura contemporánea  escribir un montón de historias de mi vida de mierda.

“Esta es una historia real. Por petición de los supervivientes, los nombres han sido cambiados. Por respeto a las víctimas, el resto está contado exactamente como ocurrió”

Esto podría ser perfectamente un crossover con Fargo. Por la nieve, sobre todo, no por los cadáveres, que creo que no hubo ninguno (aunque PODRÍA) y sobre todo por la gilipollez absurda, muy a lo Coen.

Discurría mi existencia temporalmente en un lugar remoto (llamémoslo Dakota ¿QUE NO? MADREMÍA, te digo yo a ti que sí del Norte) donde nevaba como su puta madre y hacía un frío de cojones. Yo os prometo que estaba en un plan muy tranquilo (dentro de los parámetros en que esa palabra puede ser integrada en algo relacionado conmigo) PERO CLARO, siempre sucede algo por lo que culpar al devenir de mi vida. Porque yo, lo que es YO, no tengo ABSOLUTAMENTE NADA QUE VER con nada de lo que me pase. Yo no hago na nunca.

Resulta que yo tenía una compañera hetero muy maja, y al decirle yo un día que era bollera (sorpresón monumental) me dijo (nada sorprendida por supuesto) “pues tía te tengo que presentar a mi súper amiga que es bi y es muy divertida, y tal”. Y al día siguiente salimos a tomar algo y me presentó a su súper amiga bi. La tía era maja, efectivamente, pero vamos, éramos completamente distintas de forma de ser y no nos gustábamos nada físicamente, pero nos llevábamos muy guay las tres.

La hetero se agarraba unos pedos muy guapos, y la bi también, pero menos porque se ve que tenía menos pasta para pagar copas. Total, que quedamos un par de días así tranquilamente, salimos por ahí y nada raro ni nada.

El tercer día que quedamos las tres, vamos a una fiesta por la que había habido bastante expectación esa semana y quedamos allí con más gente, pero nosotras todo el rato juntas, y aparte estaban muy pendientes de mí porque yo era “la de fuera” y querían que estuviera cómoda.

Bueno, la fiesta súper guapa, tenías que ir en piel de oso hasta el garito y acompañada de un San Bernardo con un barril de brandy al cuello para no congelarte pero nada, una vez dentro dejabas tu piel de oso en el ropero, el San Bernardo cogía un taxi y luego volvía a recogerte y tú dentro podías ya bailar en tetas normal como si estuvieras en Alicante en pleno agosto.

Así que estamos las tres ahí y en un momento dado de la noche me dice la bisexual que si a mí me gusta la hetero. Yo le digo que no, que a ver, que la chica está muy bien, pero que yo para mí es colega. Ella me vuelve a insistir. Y yo pensando “a ver si no estoy yo entendiendo bien lo que me está diciendo”. Pero que sí que sí, que la estaba entendiendo de puta madre. La tía me dice que es que ella está enamorada de la hetero. Y yo me encogí de hombros en plan… pueees ok, good luck?

Por supuesto, la chica no me estaba pidiendo consejo, lo que estaba era marcando territorio porque yo bailaba muy arrimadita con la hetero, vamos, que nos restregábamos un poco, pero joder, por la fiesta, por el momento, por… QUE NO ME MIRÉIS ASÍ, LO JURO. Era un restriegue inocente de fiesta, yo no tenía ninguna intención más, y…  vaaaale ya sé que excusatio non petita, accusatio manifesta PERO OS JURO QUok *carraspeo*  continúo.

Total, que ella me deja claro que ella quiere ser como un monje del Age of Empires y convertir en bollera a la hetero. Y que YO DEJE DE ENTORPECER SU CONVERSIÓN CON MIS TONTERÍAS DE HACERLA REÍR DICIÉNDOLE A TODO EL BAR QUE EN ESPAÑA ERA ENTRENADORA DE DELFINES.

Su monje contra mi caballito de Juana de Arco entrenadora de delfines no tenía nada que hacer, pero ok.

Así que yo me corté porque vamos, seguro que la parte de bollera loca de la bisexual le hacía agujeros al barril de mi San Bernardo cuando viniera a recogerme, y me quedaba sin brandy para sobrevivir a la nieve.

Pero la que no se cortaba era la hetero. Teníamos cierto grado de confianza y era todo de buen rollo, pero claro, la otra mosca. La hetero todo moco bailando que ni se enteraba. La bisexual me miraba mal, yo le decía con la mirada que “tranquila, que no es zorrear” pero supongo que ella en mi mirada leía “me la voy a follar jajajajajajaja me la voooy a fooo-llaaaaar” y una imagen de Nelson el de los Simpsons señalando descojonado.

Entonces montó su pequeño número de bollera loca de llamar la atención de la otra diciendo que se encontraba mal y tal. La otra en plan “pues pírate a casa” pasando de todo xDDD.

Decido invitarlas a las dos a una copa, pido también 3 chupitos, por sellar la paz un poco, reírnos, dejar de restregarnos un rato el coño por la pierna la hetero y yo… todo eso.

Y mi plan funcionó. La bi ya cogiéndome por el hombro en plan “perdona tía que me he rayao, que es que me mola mucho desde hace mucho tiempo y yo creo que yo a ella también y blablabla, pero me caes de puta madre, eres la hostia balbalbla” y yo “sí sí, tranqui my friend, y tú a mí tía, me encantas tía, qué buen rollo tía”

Obviamente no había sembrado ninguna paz, lo que había sembrado era la fase de exaltación de la amistad del pedo. Magnífico para no tener dramas ni hostias. (Hostias literalmente) Y conservar a mi San Bernardo con vida.

Y volver a ver a mis delfines.

La paz ficticia duró exactamente 10 minutos. El tiempo que transcurrió hasta que un tío se acercó y empezó a molestarnos. Pero mucho, borracho y pesado, le intentamos decir educadamente que nos dejara en paz, pero entonces la fase exaltación de la amistad de la hetero alcanzó su punto álgido, le dijo que éramos novias, me tiró del brazó, me agarró la cara y me empezó a comer la boca. Pero no fue un beso fugaz para simplemente espantarlo, la verdad es que yo ya me recreé un poco porque besaba bien y me había puesto un poco cachonda, el pavo se fue y mientras la otra al lado me decía que “no se lo podía creer y que menuda hija de puta” (algo así, lo que fuera, pero mu mosca) nos separamos y nos miramos sonriéndonos porque en realidad fue una chorrada, pero la otra TODO CABREADA, nos dice que se va con los otros colegas suyos que había allí. La hetero en plan “no entiendo nada” y yo pensando “madremía esta piba está en la puta parra” (o hace muy bien como que lo está)

Pues nada, seguimos la noche ella y yo, luego nos reencontramos con la otra en momento bajón del pedo y nos fuimos.

Claro, para nosotras lo del beso ese había sido una tontuna de la fiesta, pero para la otra ya estábamos casándonos en secreto vestidas de Elvis y Marilyn en la capilla de un motel de la Ruta 66.

El lunes aparentemente estaba todo normal, pero la bisexual se empeñaba en quedar conmigo a solas. Y yo “uy nonono”

Y ella “que sí que hay fiesta de solo chicas y a la hetero eso no le gusta”

Y yo “uy nonono IMPOSIBLE, tengo que peinar a mi San Bernardo”

“Tengo que tupir mis pieles de oso”

“Tengo que rellenar de brandy el barrilito de mi San Bernardo”

“Tengo que tensar las cuerdas de mis raquetas de nieve”

“Tengo que hacer planes de entrenamiento para mis delfines españoles”

Y la hetero: “pero por qué le das largas, no te cae bien??”

Y yo “sísí, me cae genial, pero este finde que viene descanso… y tal”

Y la hetero me miraba con ojos de sospecha. (También muy lerda o que no se quería dar cuenta)

Yo los lunes siempre es el día de la semana que NIEGO arrodillada, con los brazos abiertos, luego golpeándome el pecho y clamando al cielo que JAMÁS volveré a salir. NUNCA-MÁS. Y nunca es NUNCA.

Pero claro, llega el miércoles y todo es hablar las cosas, ¿no? La hetero me animaba a salir con la bisexual, irnos las dos a una fiesta de bolleras, que para eso me la había presentado coño, para conocer chicas. Y ok, por mí bien, pero era en un sitio que estaba a tomar por culo, el coche con el puto hielo de noche es un peligro, mucha distancia, y menos habiendo bebido, y los trenes pasaban de 30 en 30 años.

Pero a la hetero se le ocurrió un gran plan para que yo fuera a esa fiesta, porque era en una ciudad “cercana” a donde ella vivía.

Pero eso, lo descubriremos en la siguiente entrega de… The Balcony And The Carpet.

 

Aunque ya os adelanto que, si algo nos enseñó Fargo, es que las peores ideas siempre surgen cuando hace mucho frío.

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El asesinato del gazpacho, el efecto dominó zorril y Lamento Boliviano

PUES CLARO QUE IBA A VOLVER, DESGRACIÁS.

 

Que sí, que he pasado mi época de perrita abandonada dramática, vale. No me escondo. Pero ya está, se acabó. No quiero ni eliminar las putas mierdas que he escrito en ese estado porque también forman parte de mí (puede sonar a frase hecha de mierda pero me la suda, porque es cierto). No me hace ni puta gracia leerme de ese modo, pero qué le vamos a hacer. (lo mismo será una idiotez decir esto, pero mil gracias a todos los que en algún momento habéis tenido unas palabras de apoyo sin ni conocernos, se agradece en serio)

Pero bueno, BASTA de mariconadas, vamos a poner Sínkope, abrir una cervecita, y al lío, ¿no?

Hoy os traigo una entrega interesante que os hará reflexionar sobre las relaciones que tenéis con vuestras mejores amigas. Y sobre el gazpacho. Y sobre el vino. Y sobre las chachas que encuentran cadáveres. Y sobre las canciones de electrolatino.

¿Cómo pueden converger el gazpacho con las chachas, el dominó y Lamento Boliviano, maldita loca de los cojones? Pues no os preocupéis que yo os lo explico.

Todo comienza por donde comienzan siempre todos los problemas del mundo: un grupo de bolleras.

En ese grupo de bolleras hay un sector que me odia (creo que esta parte a la gente de Twitter no hace falta que os la explique)

Pero bueno, resumo para la gente que no es bollera ni de Twitter: yo no soy la típica bollera. Y que me disculpen las típicas bolleras, pero es que son entornos en los que yo no encajo ni tengo el más mínimo interés en encajar.

El caso es que una de las chicas de ese grupo era como la más normalilla, (no tan bollera-mala-ansia), y era súper querida, amada y adorada por todo el grupo, y ella se acerca a mí, porque ella decía que no entendía por qué tanto odio que yo le parecía muy maja.

Quedamos ella y yo solas un día y nos liamos, y muy bien.

Como ella no vivía en Madrid en ese momento pues no se lo dijimos a nadie de ese grupo de víboras de mierda, y seguimos hablando nosotras a nuestro rollo.  Yo fui a verla a su ciudad un finde después y nos pegamos una ruta de vinos y de cañas guapísima. Teníamos un rollo parecido y todo muy bien.

Un par de semanas después vino ella y quedamos todas a cenar y claro, nos vieron a las dos en actitud cariñosa. Siendo “actitud cariñosa” un eufemismo de que su lengua me atravesaba la nuca.

Entonces hubo muchísima histeria entre las bolleras del grupo este porque una gorda amargada con gafas que era la más mala de todas y que suponemos que estaba detrás de la chica, se puso todo imbécil conmigo, pero a niveles muy jodidos.

Llegados a este punto os tengo que hablar de dos bolleras de ese grupo, que llamaremos “Bollera A” y “Bollera B”.

Bollera A era la gorda, ¿vale? La gorda con gafas que además acogía en su casa a mi “rollo” cuando venía y que me odiaba a mí muerte por liarme con ella.

Bollera B era una tía que era majísima que era coleguita de mi rollo y mía, pero era más como la “mejor amiga” de mi rollo, yo me llevaba genial con ella en plan colegas.

La noche de la cena acabamos todas en casa de Bollera A, jaja jiji tal cual. Como mi rollo se quedaba en su casa cuando venía a Madrid, pues yo daba por hecho que yo me quedaba en su cama sin problema, claro, y me tome mis copas dando por sentado que no tenía que coger el coche después.

Bueno pues la Bollera A me quería echar en plan “es que yo no quiero que tú duermas aquí” y mi rollo “PERO QUÉ DICES” y Bollera B “pero tía” y mucha tensión.

Y les dije… “mira, no te preocupes, cojo un taxi y mañana vengo por el coche, me la suda, y a mi rollo “te vienes?”

Y ella “no, no, nos quedamos aquí, es que esto no es normal” y habló con la gorda y nos quedamos a dormir.

La gorda nos escuchó follar como cerdas en la pared de al lado y bien le tuvo que joder, porque al día siguiente me dio un susto de cojones.

Al día siguiente era sábado y mi rollo tenía que ir súper temprano a un sitio a entregar algo del curro que había buscado y me dijo “quédate durmiendo, que vuelvo en una hora o así”

Cuando se fue, la gorda entró en la oscuridad, y se sentó en el filo de la cama. Su incursión fue muy ninja y muy Splinter Cell deslizándose entre las sombras hasta el momento en que apoyó su enorme culo en el filo de la cama y casi me catapulta en pelotas a la pared de enfrente.

Mientras su magnánimo culo se hundía en todo el colchón, empezó a decirme que le parecía fatal, que por qué yo estaba durmiendo allí si la otra se había ido, que si yo la estaba poniendo a prueba, que estaba jugando sucio y restregándole lo de la chica, que si yo no veía obvio que ella no podía ni verme, que si me estaba riendo de ella en su puta cara….

Yo cogí aire para explicarle que la chica volvía en un rato y que se iba a venir conmigo a pasar el día y tal, pero chico, qué pereza de piba, y pasé.

Opté por mantener los ojos cerrados y mientras la gorda hablaba, yo solo pensaba en si mi piercing del pezón sería suficiente como para acabar con ella si me levantaba de manera impetuosa y se lo clavaba en la sien.

Pero nada, le dije que “ok”, me levanté en pelotas, y me empecé a vestir mientras ella seguía ahí mirándome sentada en la cama con cara de asco.

Me voy.

Por supuesto no le digo nada a mi rollo de lo que ha pasado para no generar conflicto entre ellas porque eran MUY BUENAS AMIGAS.

Unos días después volvemos a quedar todas y voy yo con un par de chicas delante andando por la calle y “Bollera B” y mi rollo detrás, y Bollera B va haciendo comentarios sobre mi culo.

Pero claro, nos reímos porque éramos muy colegas. Era colegueo solo, claro.

Jaja.

Ok.

Y mi rollo “¿¿¿a ti Bollera B no te gusta no???” y yo “uuuh nonono”.

Bueno Bollera A se dedicó a decirle a TODAS que yo, en el rato que mi rollo se había ido de casa, había intentado follármela. Alucinante. Ahí, siendo fiel a la tradicional afición bolleril la de inventarse mierdas para generar movidas absurdas.

Y claro, hubo quien se lo creyó porque les venía genial para sustentar su injustificada rabia hacia mí, pero la mayoría ni de coña, así que esa conversación era la conversación de la noche entre los diversos “subgrupos” del grupo.

En un momento dado, Bollera A monta el número del siglo, dice que se encuentra muy mal, que está MALÍSIMA, que se va a casa, blablablabla, todo histérica diciendo que se mareaba que no podía andar. Para Óscar, la colega. Y mi rollo dice que joder, que se va a ir con ella, que además estaba cansada y que tenía que hacer cosas al día siguiente, y tal. Y que bueno, que me quede yo de fiesta con Bollera B, que nos lo estamos pasando bien coño. Que no pasa nada.

Y yo pues mira, yo me voy a quedar.

Y Bollera B, CLARO TÍA NOS QUEDAMOS FIESTA TÚ Y YO MANO A MANO JAJAJAJA.

Nos lo pasamos de puta madre, pero a las 2 horas yo me estaba comiendo la boca con Bollera B como un guepardo mastica un ñu en medio de la Sabana. Ni idea de por qué.

Pero cuando salimos del garito yo fue como…a ver, A VER. Y le dije que coño, que yo estaba conociendo a esta tía de otro rollo y que no quería estar comiendo coños en plan como si fuera eso un wok buffet 10€ todo de un centro comercial de pueblo.

Yo en plan “es tu mejor amiga, es mi rollo, estamos pedo, yastá” y ella “vale vale” y empujándome y metiéndome la mano en las bragas. Y yo PERO QUE NO, COJONES.

Al final ella se fue a su casa y yo a la mía pero en plan buen rollo.

Unos días después, mi rollo ya estaba buscando piso y se quedaba en mi casa en lugar de quedarse con Bollera A, y todo bien, pero ese finde se fue a su ciudad.

Yo quedé con Bollera B en plan colegueo como siempre, en plan hombres machotes que sus mujeres están en un curso de punto de cruz y mientras ellos aprovechan para beber cerveza y hablar de fútbol. Lo de esa noche estaba ya olvidado. Ah, bueno, se me había olvidado mencionar que Bollera B era canaria y tenía novia de nosecuantos años que vivía en Canarias. Pero vamos, que eso a mí no me sorprendió ya nada de nada.

 

Quedamos y nos fuimos de cañas. La tía tenía más aguante que yo, que ya es decir. Y venga cañas tal y cual. Después de miles de cañas sin parar nos sentamos en una terracita y nos pedimos una botella de vino, hablando animadamente una enfrente de la otra.

Pedimos otra botella de vino, porque la conversación estaba muy interesante.

Hablábamos entre risas.

Empezamos a descojonarnos.

 

Pedimos otra botella de vino.

Debatíamos entre balbuceos animados.

Se me sentó al lado.

Empezamos a liarnos mazo.

Quiero pagar y me dicen que no puedo pagar con tarjeta, que tengo que ir al cajero.

Y yo ok, pues voy al cajero.

Lo siguiente que recuerdo es estar sin camiseta tirada en el suelo del salón de mi casa en medio de un charco de gazpacho y mi chacha gritándome y moviéndome.

Sonaba Lamento Boliviano en bucle en el ordenador. Con el repeat así en bucle tol rato.

Mi móvil estaba en el suelo sin batería.

No sabemos lo que ocurrió en ese intervalo de tiempo. Agujeros de gusano Ribera del Duero.

Cuando encendí el móvil estaba todo el mundo histérico buscándome, porque me quedé sin batería a las once de la noche al ratillo de ir al cajero, Bollera B atacá, mi rollo atacá, y yo “PERO A VER QUE TAMPOCO ES PA TANTO”

La chacha te encuentra sobre un charco de gazpacho *fundido en negro*

Mi rollo en plan mosqueada pensando que me había estado follando a Bollera B. Y yo contestándole ofendidísima en plan “que yo no soy así”. Porque no lo soy, habían sido dos días de fiesta con 4 besos tontos que no daban para más. Además que en ese momento no éramos “pareja”, nos estábamos conociendo.

El caso es que me había dejado el bolso en el bar con las llaves del coche, y la cartera y solo llevaba encima la tarjeta de crédito y las llaves de casa. Maravilloso. Y lo tenía Bollera B, así que quedamos para que me lo diera.

Ella súper cariñosa conmigo y me empieza a decir que tenemos que decirle a mi rollo lo que “pasa entre nosotras” y yo eh eh eh nonono, o sea, NO, porque no está pasando nada, han sido dos días de fiesta y yastá, no va a pasar nada más, además tú tienes novia.

Y ella “no pero no estamos bien lo vamos a dejar blablabla” y yo uuffff qué pereza.

Bueno, se quedó ahí la cosa, un poco de tensión y ya no quedábamos tanto ni teníamos el rollazo guay de antes, pero bien. Ella seguía siendo SÚPER AMIGA de mi rollo, amiguísima de la muerte.  Las amigas de mi rollo, como para fiarte, sabes.

Entonces, cuando ya medio se estabilizan las cosas entre las 3, sucede lo que tenía que suceder: que viene su novia de Canarias a verla.

Mi rollo: “Qué guay tía podemos salir las 4”

Y yo sonriendo pensando madremía, SÚPER GUAY.

Pues salimos y conozco a la novia de Bollera B. MADRE MÍA LA NOVIA DE BOLLERA B.

Madre-mía. Una chica súper mona y encantadora.

Pues nada, majísima.

Esa noche fue tranquilita, y nos lo pasamos de puta madre, nos dimos los teléfonos por si quería dar una vuelta y que le enseñara Madrid mientras curraba la novia, y me llamó al día siguiente.

Nos pasamos la tarde en un hostal de Chueca y de verdad que es que me ponía tan cerda que no tuve pero ni un poquito de remordimiento por nada.

Lo de Bollera B era una chorrada, esto fue un acto con cerdismo y alevosía.

Luego vienen las consecuencias de ser una jodida zorra, lo comúnmente conocido como “mal karma”

Quedamos por la noche a cenar las 4 otra vez.

Obviamente no dijimos nada pero era un canteazo pero CANTEAZO.

“¿Qué tal la tarde qué habéis visto?”

Yo: el templo de Debod

Ella: pues… el teatro este…

Nos miraban Bollera B y mi rollo con los ojos entrecerrados en plan “qué cojones habéis hecho”.

Entonces yo caí en la cuenta de que si Bollera B se enteraba de lo que había hecho con su novia se iba a mosquear un pelín y le iba a soltar toda la mierda a mi rollo, así que me esforcé en ser muy muy maja con ella.

Tan maja que ella se lo tomó como que yo quería retomar nuestro tonteo extraño, y dejó a la novia durante esa semana que estaba en Madrid, la novia le soltó lo mío, ella se cabreó y le soltó a mi rollo lo de las dos. Y mi rollo fue a llorarle a Bollera A que tuvo su gran y estelar momento de “te lo advertí” y acariciarle la cabecita apoyada en sus GIGANTES tetas.  *** aplausos ***

Esto en Física y Química se llama “reacciones en cadena”, lo que viendo siendo un efecto dominó zorril de la hostia.

Mi rollo se cabreó mazo con Bollera B, Bollera B se quedó sin novia, la novia de Bollera B fue la mejor parada porque se la sudaba todo, se volvió y nos dejó aquí matándonos entre nosotras.

Yo acabé sola bebiendo gazpacho sin camiseta mientras sonaba “Lamento Boliviano”, pensando “Qué movida”

Pero vamos, que tampoco fue pa tanto.