Noche de blackjack y una mujer casada haciendo pis en mi cubo de basura

He puesto Estopa para escribir, porque esta liada está a caballo entre “La raja de tu falda” y “Partiendo la pana”. Pero no caballo de heroína, aunque podría haber sido porque la tía tenía los dientes como las teclas de un piano después de lanzarlo por un acantilado.

Era una tarde tonta y caliente, de esas que te quema el sol la frentNo, en realidad era otoño. Que rima con lo que pasó después.

Quedé con un amigo para ir a tomar unas cañitas, cenar, ir a tomar algo… Vamos, lo normal, “de tranquis”. Lo malo es que mis “de tranquis” suelen acabar perdiendo la cartera, las llaves, y llegado a casa a gatas con las bragas en la mano.

Cuando terminamos de cenar fuimos a tomar una copa a un sitio que habitualmente frecuentábamos y había una fiesta de Chivas con un juego de blackjack. Si pedías un Chivas, te daban una ficha para jugar al blackjack.

Pues ya tenemos el lío montao.

Empezamos a jugar, a bebernos todas las reservas de Chivas del garito, y otro Chivas, y dame más fichas. Nos abrazamos a la mágica sensación que provoca el ganar en el juego, nos sentimos auténticos magnates de casino, y nos hallamos inmersos en ese círculo de beber-jugar tan bonito que te lleva a dormir entre cartones.

Y seguíamos ganando pasta.

Una de las veces que voy a pedir otras dos copas, hay una tía en la barra y no sé por qué empecé a hablar con ella. Ella me reía las gracias mucho, jaja jijij jajaja jijiji y que “os estoy viendo y cómo ganáis, ¿no?” y yo “claro, yo soy la rubia de la suerte” y la veo tontear. Mi colega me mira y me dice cuando voy con él que él piensa que es una puta.

Vamos, puta de profesión, no puta como yo.

Bueno nosotros seguimos a nuestro rollo y luego vino la tía esta, estuvimos hablando, pero vamos, sin más. Se piró y ya.

Cuando van a cerrar el garito, salimos fuera, y aparece la piba esta, nos dice que la ayudemos a encontrar su coche, que no lo encuentra, que no sabe dónde está su coche, todo esto con un pedo importante.

Le decimos que dónde va a coger el coche así, que mejor que no lo encuentre. Que se coja un taxi, durmiera la mona y que ya al día siguiente volviera.

Ella dice que sí, que tenemos razón y bueno que qué vamos a hacer ahora.

Le decimos que vamos a ir a mi casa a rematar la noche, que si se anima.

Bueno, pues cogemos un taxi los tres.

Llegamos a mi casa, pongo unos copazos, musiquita, y nos empezamos a liar con ella.

Nosotros en plan un poco cabrones con ella. En plan bien, pero descojonándonos, chocando las manos mientras ella estaba de rodillas delante de nosotros… En fin xDDDDD. Muy divertido.

TOTAL. En mitad de todo esto, hacemos un descansito. En esa casa solo tenía un baño, y le digo a mi colega “tío, renueva las copas que voy a hacer pis un momento”.

Mi colega va a la cocina a poner hielo y tal. Y ella va con él. Yo los oigo hablar en la cocina.

Ni cinco minutos tardé en hacer pis, eh.

Cuando salgo, voy a la cocina y recuerdo a mi colega con una cara muy extraña descojonado y a la chica sentada en mi cubo de basura con las bragas en los tobillos.

WTF???

La veo con una cara de satisfacción a la muy zorra que me mosquea: “EH, ¿¿¿estás meando??? ¿¿¿EN MI CUBO???” Me puse pero HISTÉRICA xDDDDD. Gritándole que qué hacía, la tía “no puedo cortar ahora” y yo “¡¡¡PERO QUE NO MEES EN MI CUBO, ZORRA!!!”

Mi colega doblado de la risa, que no podía. Yo queriendo separarla del cubo mientras meaba, gritándole, todo atacá.

Nos pide papel de cocina.

Yo gritándole que se fuera al puto baño y ella “no, si ya está”

Yo gritándole a mi colega que SACARA ESE CUBO DE MI VISTA.

Mi amigo sacando el cubo a la terraza descojonadísimo. Yo cabreada con él porque no tenía ni puta gracia. MI BONITO, BELLO Y CUQUI CUBO DE BASURA. Maldita zorra.

La tía se tumba en la cama y se descojona ya en pleno desvarío.

Se me cruza todo el cable y le digo que BUENO QUE YASTA BIEN, QUE A SU PUTA CASA.

La vamos a llevar a casa, y como ya él llevaba bastantes horas sin beber, coge él mi coche y la llevamos a su casa. Ella vivía en un chalet en una urbanización bastante conocida y nosotros… “¿en serio esta tía vive AQUÍ?”

Empieza a guiarnos. Que si por aquí, que si ahora a la izquierda, que si ahora a la derecha… Que si ahora a la derecha, ahora a la izquierda… Y yo… “a ver tronca, hemos pasado por aquí 2 veces ya”

Y ella venga a darnos vueltas.

Le digo a mi colega “para el coche”

Me bajo, le abro la puerta de atrás y le digo “venga, fuera del coche, te vas andando que estoy hasta la polla de dar vueltas”

Yo estaba ya cabreada con la tía y la saco del coche por la fuerza vaya.

Ahí se quedó.

Volvemos a mi casa, nos dormimos.

Por la mañana nos despierta un sonido de móvil.

“Tío, te están llamando”

“Que no, que eso no es mi móvil”

Nos miramos…

Vamos al salón y estaban:

  • Su bolso: con su móvil, sus llaves, su cartera con 100 pavos dentro
  • Sus bragas

Vuelve a sonar el teléfono. Lo cojo.

“¿Hola? Mira, soy el marido de XXXX, es que me ha dicho que ayer salió y ha perdido el bolso, por si se había dejado el bolso en el bar”

“EEeeeem, sí, sí, se lo dejó en el bar, lo tenemos nosotros y os lo llevamos”

Mi colega queriendo coger la pasta y yo DON’T.

Pero las bragas sí me las quedé.

Total, vamos y yo con miedo de que el marido me partiera la cara por haber abandonado a su mujer en una urbanización en medio de la niebla a las 6 de la mañana. Pero claro, a ella tampoco le interesaría contarle por qué sucedió eso.

Vienen los dos y ella nos cuenta que tuvo que saltar la valla de su propio chalet y colarse por una ventana. Y yo… joder, pues revísate tu propia seguridad. EN GENERAL.

El marido en plan “qué chicos más majos, que rescataron tu bolso, si queréis os invito a comer y tal”, ella callada al lado y nosotros “UUUUY nono, tenemos MUCHA prisa”

Nos vamos nosotros a comer por ahí, nos miramos sonriendo y me dice mi colega:

“Bueno, no estuvo mal, ¿no?”

Y yo: “bueno, no estuvo mal… lo malo que mordía”

La cabrona como te descuidaras sí que se le piraba y te mordía. Pero bueno, sobrevivimos. También ganamos esa partida.

Lo único es que tuve que invertir en un nuevo cubo de basura.

Esa noche, pusimos las cartas sobre la mesa, y las mujeres contra la almohada

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