Brenda: el Infierno hecho app.

 

No sé para qué he puesto en el blog tanta categoría de lesbiana deportista, sana y culta si sabemos todos que aquí estoy para hablaros de bolleradas y trastornos lésbicos varios. Pero qué coño, el postureo también forma parte del Universo Bollo.

Ah, qué bien suena tener en una app a todas las bolleras cercanas y poder quedar con ellas para follártelas debatir sobre filosofía clásica, ¿eh?

Sí, es una app que Tomás Moro habría referenciado en su obra como el más claro ejemplo de cosas que no existen sino de manera idílica: como las parejas de lesbianas felices dispuestas a hacer tríos.

Veamos, ¿qué puede desatar el caos-bollo en Brenda?

1- Está tu ex.  Tu ex utiliza Brenda para controlar tus pasos a través de la distancia a la que estás. Sabe tu rutina y tus movimientos. “Si está a 4,89km es que está en el Escape, ¡menuda zorra!”  Y bueno, efectivamente, estás en el Escape, y ahí que se planta a mirarte mal desde el otro lado de la barra o a montarte el súper pollo.

2- Está la ex de tu ex. Y te aparece a 2km de casa. Bueno, esta parte puede ser divertida. (Oye, eres gamer, lo vas a hacer solo para desbloquear el logro)

3- “Femenina busca femenina” En su foto de perfil aparece rapada luciendo moreno apoyada en una furgoneta de Boyaca con una camiseta de tirantes.

4- Perfiles con la foto de Adèle comiendo espaguetis. Esto es lo más grave de todo.

Luego está la parte de la gente perturbada, la bollera cultureta de valores tradicionales que se alarma por todo, tíos pervertidos, tías turbias, divas y chonis, chonis chungas, gente rara en general y demás. Luego estoy estaba yo.

Desde mi punto de vista, Brenda nació para ser un lugar en el que flirtear, un mercado de carne, una pasarela por la que desfilar mientras lobas hambrientas se agolpan a los lados dispuestas a pujar por sus presas. Algo que después choca violentamente con la numerosa expedición de bolleras exploradoras en búsqueda del Amor Verdadero, limpio, puro y X100pRe.

Que obviamente cada una puede enamorarse donde le de la gana, pero joder.

En definitiva, que en una comunidad así, esto acaba convirtiéndose en un mejunje aciago formado por el club de lectura de las bolleras gafapasta, las princesas en busca de “principesa” (muerte), zorras desorejadas, tíos salidos, y demás fauna que hacen que sea imposible utilizar la aplicación sin acabar en una habitación muy acolchadita.

De todos modos… ¿a quién no le gusta echar un vistazo de vez en cuando, eh?

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