La runner

Al inicio de mi maravillosa nueva vida de soltera tras la ruptura con la que hasta ahora ha sido mi única súper-novia, me dediqué a zorrear todo lo que pude y más. Lo típico, vaya, pero yo es que salí de esa relación como lo haría un gato enfarlopado que ha estado encerrado en una caja durante horas.

Todo eso estaba muy bien mientras lo hacía con la gente que conocía de manera normal, en la calle, en bares, con mis amigas.

Pero, como ya sabéis, una vez me picó una bollera y adquirí el súper-poder de entrar a los chats de bolleras a hacer mucho el maricón y quedar con tías en plan citas a ciegas. Sí, y todo esto DESPUÉS de haber vivido experiencias tan traumáticas como la del Guisante Pinchado en La Patata o La Socorrista.

Llevaba ya años sin hacerlo, así que pensé: “qué mejor que volver a hacerlo ahora, que he dejado a mi novia, que SOY LIBRE, y puedo volver a sentir cómo corre por mis venas LA EMOCIÓN de quedar con frikis”

Ah, sí, maravilloso placer, embriagador escalofrío subiendo por mi espalda. Dulce y seductor riesgo.

Volví a entrar al chat infernal ese después de varios años, y todo seguía igual: infestado de hombres pajilleros haciéndose pasar por chicas, atestado de mujeres hasta el culo de barbitúricos, intensitas, heterocuriosas, gafapastas, culturetas, flipadas, y toda esa habitual faunilla que ya sabemos, y luego yo, ahí, con mi cerveza, sentada frente al monitor.

Coloqué con mimo el teclado, me crují los dedos, respiré hondo y ahí que fui, dispuesta convertir mi dialéctica en ceros y unos, para que apareciera mágicamente en la pantalla de “EL AMOR DE MI VIDA” (de esa noche).

Hablé con varias chicas, hasta que di con la que iba a ser mi súper-amor-verdadero, y disertamos de manera vehemente sobre las Leyes de Mendel durante horas. Sobre las 4am me dijo que se iba a acostar porque a las 6 se levantaba para ir a correr.

La tía me contó que era runner y que iba a no sé qué historias de runners, así que yo, cómo no, me imaginé a una tía deportista, normal, no sé. Yo también hago deporte y no es que tenga un cuerpazo de escándalo, pero claro, todo dentro de unos límites.

Dejándome llevar por mi coño corazón, nos dimos los teléfonos para hablar al día siguiente y tomar algo. La chica eso sí era un encanto, divertida, educada, agradable y tal.

Nos llamamos y quedamos esa noche.

Cómo os cuento…

Yo solo recuerdo que llegué al lugar acordado y había una gorda en la puerta. “No me puede pasar esto otra vez, no va a ser esa, si es runner” no hice amago de acercarme, PORQUE NO PODÍA SER ELLA, aunque estaba en clara actitud de espera. Y LLEVABA LA CHAQUETA DEL COLOR QUE HABÍA DICHO. Tiene que ser coincidencia. La vi intentar buscarme con la mirada y la rehuí en plan: “aún puedo escapar, no sabe que soy yo” Pero no, vino. “Ay, jejeje qué tontas”

Me cago en la puta.

Runner.

Su puta madre.

Bueno, me tomo una caña con ella y ya está. Tampoco pasa nada.

En el bar le digo: “¿te apetece comer algo?” y le paso la carta, la ojea, y me dice: “A mí, menos las ensaladas, me gusta todo” a lo que le solté: “YA SE TE VE jajajaja”

“Pues al final esta mañana me levanté para correr” (Para que no te quitaran el cochinillo más grande de la carnicería, zorra)

Y claro, nos picamos, yo estaba chinada porque la tía me había engañado vilmente y no dejaba de soltarle pullitas. A mí no me importaba que estuviera gorda, lo que me jodía era que me había engañado.

Total, no me preguntéis por qué, pero seguimos las cañas, y un buen rato de cañas. Pero ratazo. Y las cañas fueron copas. Y las copas fueron after hasta las 11:30 de la mañana.

En un momento dado me soltó un: “Yo jamás me acostaría con alguien como tú, y no porque no me gustes” y pensé…”hala, ya la ha liao. ¿¿Que no?? ¿¿¿Cómo que no???”

En el after, al ser un día entre semana, estábamos ella y yo, el camarero porque tenía que estar, y poca cosa más, no había mucha gente. La tía se va al baño y yo me acerco con todo mi moco al camarero y le empiezo a contar a voces que qué putísimo asco quedar con gente a ciegas, que mira lo que me ha pasado, que hay que ver la gente cómo miente por Internet, “RUNNER!!! ME DIJO QUE ERA RUNNER JAJAJAAJAJA” y el camarero pone cara de circunstancias porque la gorda había vuelto y estaba detrás de mí escuchándome.

Yo ya estaba en una actitud “de perdidos al río” total, y dije pues mira, al menos que me folle o algo, yo qué sé. A todo esto, me había intentado comer la boca en un par de ocasiones y las cobras se vieron desde la Estación Espacial Internacional.

En el taxi, me dijo:

“Bueno…hazme lo que quieras, si total, voy a caer igual” (100%materia grasa 0% dignidad)

Y yo pensé: “yo a ti no te voy a hacer nada” pero subimos a mi casa, puse la música a toda hostia, puse mis tradicionales copas a las 12 del mediodía, todo mi habitual cisco post-party y le dije que quería que me follara salvajemente. Esto sin haberle dado ni un beso.

Me la llevo a la cama, le quito los pantalones y le digo que se ponga el arnés, que voy a entrar al baño un segundo. Cuando salgo yo con mis bragas monísimas por cierto, la veo confundida con el arnés, me dice que no sabe ponérselo.

Y cuando se lo voy a poner…

NO LE DABA LA HEBILLA.

Me entró tal ataque de risa de lo bizarra que estaba siendo la noche que fue como la señal de “es hora de dejarlo”  “para esto de una vez”  “basta” “STOP THE MADNESS”

Ella se sintió fatal y yo le dije:  “pero qué te crees, que yo luego esto lo voy contando o algo???”

La invité a irse.

Normal.

Le dije un “ya te llamo” que sonó hasta casi real.

Yo me dediqué a escribirle mails a mi mejor amigo descojonándonos con lo que había pasado (y gracias a esos mails he podido reconstruir ahora las frases míticas y la historia)

Y ella se dedicó a escribirme a mí mensajitos de que la noche había estado muy bien y que qué guay la noche y que a ver si nos veíamos el finde.

Total, yo nunca volví a cogerle el teléfono ni a responderle a nada.

LA GUINDA

Unas semanas más tarde, una chica de mi equipo a la que yo le estaba contando la historia de la friki esta, me dijo “AY HIJA DE PUTA, QUE ERES TÚ LA ZORRA DE LA QUE HABLAN” y resultó que la de mi equipo era coleguita de la mejor amiga de la runner, y estaba jodida porque pasaba de ella.

CONCLUSIONES: 

Conclusión 1: tentar tanto a la suerte NO es bueno.

Conclusión 2: que le abroche el arnés es un requisito muy necesario para poder llegar a tener amor.

Conclusión 3: si tienes que atarle un palo con un filete en la cabeza para que se mueva, no es ella.

Conclusión 4: las citas a ciegas son un riesgo asumible, pero una grave equivocación posible.

Conclusión 5: la gente miente mucho para tener la oportunidad de echar un polvo.

Conclusión 6: al final la culpa es mía por no tener amarres de buque a modo de arnés.

IMPORTANTE y a TENER EN CUENTA: no acabar de after con la gorda hasta las 11:30h. Os puede confundir.

Moraleja: llevad siempre un aparato de esos para hacer agujeros a los cinturones encima.

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