La vecina de mi ex (Tercera Parte: EL DESENLACE FINAL)

Hallándome inmersa en el vórtice del más absoluto y caótico sinsentido, yo me aferraba (físicamente) (y supongo que también psicológicamente) a una lata de cerveza. Suspiraba presa del hastío frente a unas fotos enmarcadas que protagonizaba mi ex. Mientras contemplaba a mi ex, sonriente, dulce, y angelical en las fotos, mi ex la de la vida real graznaba histérica mientras recogía los restos de un bote que ella misma había tirado con toda la intención del mundo para sabotear mi (nuestra) cita con La (su) Vecina. Lo recogía con una toalla a modo de turbante en la cabeza y con la diligencia de los “Perezosos” de Zootrópolis.

Mientras soportaba de manera estoica la cantidad de barbaridades, improperios e insultos que mi ex me dedicaba, yo asía con fuerza mi lata. Lata que, un par de días antes, había comprado instantes después de conocer a la madre encantadora de la chica histérica que, sin conocerme de nada, ahora me increpaba por una puta red social cutre de bolleras.

La Vecina estaba diciéndome que ODIABA LA IMPUNTUALIDAD y yo “que sí que sí, que yo también, pero a ver, no dependo de mí tronca, vente a su casa y tómate una cerveza tranquilamente mientras esta termina de arreglarse, que no pasa na coño, calma, buen rollo”

Y La Vecina súper borde, “QUE NO, QUE YO DESDE EL PRINCIPIO HE DICHO QUE SOLO QUEDO CONTIGO QUE TU AMIGA NO PINTA NADA”

Yo ya me bebí la lata de un trago y la arrugué en mi mano como si fuera un folio.

Fui a por otra lata.

Mi maldita ex desequilibrada diciéndome de repente que “qué le quedaba mejor” con una sonrisa de zorra mala que jamás se borrará de mi cabeza. Y cambiándose 30 veces.

Quitándose la camiseta y abrazándome y que por qué no nos íbamos a cenar ella y yo.

La Vecina atacá mientras diciéndome que a tomar por culo lo de quedar.

Le dije a mi ex que dejara de comportarse así, cojones. Que parecía que tenía 12 años.

Entonces mi ex se pone LOQUÍSIMA llorando y gritándome, me clava las uñas, me empieza a dar de hostias en el brazo, PUES VETE CON LA ZORRA ESA, ¡¡¡PERO VETE CON ELLA!!! y tirándome mis cosas por ahí, mi ropa, mi neceser al suelo…

Y yo dije: “mira, hasta aquí hemos llegado”

Empecé a recoger mis cosas y le dije “me voy a ir, porque está claro que esto así no” (obviamente si le devolvía la hostia la dejaba en el sitio)

Y ella: ¡¡¡PUES SÍ, VETE CON ELLA!!!

Total, la cosa estaba muy fea, os podéis imaginar, así que ya yo no cantaba Estopa, ni Sinkope, ni nada. Cero buen rollo. Hastaluegomaricarmen. Y toda Barcelona para mí esta noche. JAJAJAJA. Ahí te quedas, pringada. No, pero en serio. Mu mal rollo.

Recogí mis cosas a toda hostia con el brazo lleno de arañazos y moretones, y salí de su casa dispuesta a buscar un hotel, y ni me dio tiempo a hablar con La Vecina. Cuando salí de casa de mi ex con mi maleta a toda prisa en medio del dramón, en plan estampida total, miré fugazmente a la mirilla de La Vecina, pensando que probablemente estaría ahí detrás agazapada como una zorra.

Le mandé un mensaje por Wapa con mi número y le dije oye, llámame que se ha liado una guapa. Y ella “ya, tía, si os he oído, si te he visto por la mirilla salir con la maleta”

Total, que me llama, yo iba ya a las once de la noche andando por medio de Barcelona, con mi maleta y me dice “pero párate ahí que voy a por ti, coño”

Y yo pensando “BIEN, ALGUIEN CON INICIATIVA EN ESTE MUNDO. GRACIAS SEÑOR.”

En lo que llegaba esta piba digo bueno, pues voy a sacar dinero mientras.

MI CARTERA SE HABÍA QUEDADO EN CASA DE MI EX.

ME CAGO EN LA PUTA.

Intento escribirle a mi ex y ya me había bloqueado en WhatsApp.

Intento llamarla y ya me había bloqueado en las llamadas.

Maldita sea.

Empiezo a mirarme en los bolsillos de los vaqueros y tenía unos 45€ en total en efectivo.

Entonces me llama La Vecina.

“¿Eres la rubia que está en el cajero, no?”

Y yo: “sí”

Y ella: “te estoy viendo”

Y yo: “pero dónde estás”

Y ella: “joder es que me da mucha vergüenza”

Y yo: “a ver, no seas maricona”

Total, que veo, a lo lejos, desde la otra acera de la avenida, a La Vecina venir hacia mí.

Y le digo: “coño, por fin sales de detrás de la mirilla jajajaja”

“Jajaja”

“Jaja”

“jaja?”

La tía SECA y BORDE como ella sola eh.

Físicamente no me gustaba mucho, tenía solo dos años más que yo pero era un rollo como muy “señora”. Vamos, que para eso su madre me gustaba más.

Pero vamos, que el físico me la pela, y no estaba mal, pero es que con su actitud de mierda seria y estirada lo jodía todo.

Yo me dije “bueh, en peores plazas hemos zorreao”

Intento volver a casa de la zorra de mi ex acompañada de La Vecina, pero no había señales. Nos vería ahora ella desde su videoportero descojonándose en la oscuridad acariciando un gato imaginario.

Mi mayor preocupación en ese momento radicaba en qué hacer esa noche con mis cosas y con mi vida. Porque La Vecina no era una tía que se viera muy predispuesta a meterse una noche de desfase conmigo, ni a estar de buen rollo ni nada.

Le conté a La Vecina lo que había pasado, que estaba con la maleta en la puta calle, sin cartera, y ella “yo es que a mi casa no te voy a decir que vengas porque no te conozco de nada, pero te puedo ayudar a encontrar algo” y yo PERO SI ES QUE NO PUEDO ENCONTRAR NADA PORQUE NO TENGO CARTERA.

Total, que intento ir a un hotel y les digo más o menos lo que ha pasado, que al día siguiente intentaría ir a por la cartera otra vez y eso, que no había problema. En el hotel no me quisieron dar habitación porque decían que tenía que ser pago adelantado, que lo sentían un huevo, que no dependía de ellos mimimi, pero que si quería que me hacían el favor de guardarme la maleta. Y yo acepté, porque total, tenía 45€, podía prostituirme y salir de fiesta tranquilamente mientras mis cosas estuvieran guardadas. Pues yasta, venga, vámonos.

Y La Vecina “estás fatal”

Ya le empezaba a hacer gracia.

Pero a mí me estaba cayendo fatal porque NO AYUDABA.

Así que yo empecé a estar borde de cojones.

O sea, entiendo que no me conoce de nada, pero coño, que es una situación distinta.

En fin.

Fuimos a tomar algo y a mí me estaba cayendo la tía como una patada en los huevos, de verdad, qué tía más gilipollas.

Conforme más tiempo pasaba más nos picábamos, pero en plan mal eh xD. La cosa empezó como yo maja-ella borde, pasó por yo borde-ella maja y acabó en una situación muy extraña en Plaza Catalunya, que yo dije “ay mira eh, de verdad, qué necesidad”

La mandé a tomar por culo porque estaba muy flipada, y me senté en un banco allí.

Llamé por teléfono a unos colegas de Barcelona y justo estaban fuera de viaje esos días.

A tomar por culo.

Estoy SOLA.

QUÉ SOLA ESTOY.

QUÉ SOLA.

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Bueno, como os podréis imaginar, La Vecina, A PESAR DE SABER QUE YO SOLO CONTABA CON 45€ EN EL BOLSILLO Y ESTABA SOLA EN OTRA CIUDAD, SE DEJÓ INVITAR A LAS CAÑAS.

Que sí, que yo soy gilipollas, pero bueno. Ya iba yo con 30€ para toda la noche en Barcelona.

Eso apenas me provocaba ansiedad. APENAS.

Pero bueno, voy a coger un taxi, y me voy de fiesta.

Seh. A tope. Sin miedo.

Pues amigos, cogí un taxi y le conté al taxista la historia de mi ex, La Vecina, mi cartera y mi maleta al taxista. El taxista no sabía si reír o llorar, así que me llevó donde quise SIN COBRARME LA CARRERA. Y el pobre invitándome a dormir a su casa que compartía con nosequién, pero que era mi casa, que si quería que podía ir a dormir allí, que joder, que qué putada. Y yo pensando: “bueno, al menos ALGUIEN EN ESTE MUNDO EMPATIZA UN POCO”

Llego a la zona donde iba a salir, me despido del taxista, y pienso “bueno, antes de entrar al garito voy a tomarme una cerveza aquí” (un bar guarro que había al lado)

Total, me tomé dos cervezas, empecé a hablar con los camareros, con unos tíos de allí, les conté la historia de mi ex, La Vecina, mi cartera, mi maleta y el taxista, y los pibes invitándome a birras, y acabamos cerrando el bar. Al salir me despedí porque yo tenía la idea de ir al otro garito, pero muy buen rollo.

Cuando voy camino del otro sitio, me paran unos travestis y me dicen que si tengo fuego. Les digo que no, que no fumo, y eso derivó en una conversación de 10 minutos sobre mil gilipolleces, entonces yo empiezo a contarles a los travestis lo de mi ex, La Vecina, mi cartera, mi maleta, el taxista, los pibes del bar, y en mitad del relato sale una chica de ese bar a fumar con otra piba y nos escucha.

Me dice que perdone, pero que se está descojonando.

Se une a nosotros y me dicen que coño, que entre, que me invitan a una copa, que qué cojones, que esa noche en Barcelona iba a ser memorable para compensar.

Una copa fueron 20, me fui de fiesta con los travestis y las dos chicas estas y sus amigos, acabé con la chica esta dándome besitos, y me invitó a irme con ella a su casa.

Yo le dije que no, porque vivía ella a tomar por culo, yo luego no sabía cómo coño volver, ella diciéndome que luego me llevaba, pero mira, yo estaba en plan indigente, y así debía ser ese día.

Y ella: “¿pero estás gilipollas?”

Y me despedí.

Esto es como un libro de Elige Tu Propia Aventura.

Serían las 5 de la mañana y yo deambulaba por un lugar indeterminado de Barcelona.

Todo ya chapadísimo.

Yo esperando a que el frío del alba acabara con mi vida, y gastar mis últimos 10€ en el Infierno.

Probablemente me encontrarían muerta dormida en un banco de un parque. Gran final.

Pero entonces, veo al final de la calle gente fumando en una puerta.

Fui acercándome hacia el sonido de la música que se oía cuando alguien abría la puerta como los zombies en The Walking Dead.

Y un pibe fuera del garito me dice que si quiero entrar y yo: “pero esto es un after o qué coño”

Y el pavo “es un after y es karaoke”

Y yo “pues vamos pa dentro”

Y él “son 10€ la entrada”

Y yo pensando “mierda, a tomar por culo mi fiesta en el infierno a lo Alaska, pero bueno, ya qué más da”

Total, estoy en la barra sentada en un taburete. El camarero era el único que estaba impecablemente sobrio en el lugar. Era demasiado dandy-barman para lo Walking Dead que era el garito. El único bien peinado y oliendo bien. Pero bueno, me sirve una copa con toda la delicadeza y el gusto del mundo. Todo un profesional.

Habla conmigo en plan buen rollo, porque yo a pesar de estar moco no estaba muy en modo borracho (al menos hasta ese momento)

Mientras hablamos se acercan unas tías que se ve que eran habituales del local, y se ponen a hablar con él y ya que estaba yo allí también, pues conmigo también.

Yo cuento la historia de mi ex, La Vecina, mi cartera, mi maleta, el taxista, los pibes del bar, los travestis y la chica esa.

Ronda de chupitos.

Se acercan unas pibas de unos 40 a hablar conmigo porque según una de ellas yo me parecía a alguien conocido. Los maridos de esas tías a tope conmigo, descojonados.

Unas risas.

El after estaba hasta las tetas. Estaba con el grupo de amiguitas del camarero, los maridos de las de 40, bailando. En los altavoces más cercanos a la barra resonaban las voces de la gente ya pasada que trataba de emular a Gloria Gaynor con “I will survive” en el karaoke.

Y eso pensaba yo mientras bebía mi copa rodeada de desconocidos que me reían todas las gracias: “I will survive”

Fue un momento muy de “soledad en compañía” que se me clavó en el alma con tanta fuerza que me destrozó en ese momento.

Pero bueno eh, no lloré. Aquellos eran momentos chungos para mí. El caso es que voy al baño y cuando salgo hay un chico del grupo de esa gente esperándome. Me pregunta que si estoy bien.

Y fue preguntármelo y se me llenaron los ojos de lágrimas.

Me dijo que él me veía una tía de puta madre, tal, pero que se me notaba que había algo ahí como que estaba conteniendo.

Y yo ya riéndome “venga, coño, qué manera más cutre de verme vulnerable e intentar meterla en caliente a las 6”

Se lo agradecí, nos dimos una palmada en el hombro como hombres y me dijo “venga, que te invito a una copa” y estuvimos hablando un montón en la barra. El tío era un encanto, la verdad.

Pero joder, yo estaba en un momento de esos que te dan durante la noche de rayada/bajón y no me sentía bien, pero… QUÉ COJONES. ¿Dónde estamos? Estamos EN UN KARAOKE. EN BARCELONA. SIN PODER SACAR DINERO. SOLA COMO UNA PERRA, PERO COÑO, JODER.

JODER.

Pues vamos allá.

Vamos a aprovechar este karaoke CELESTIAL.

Nos fuimos donde el karaoke. Cantamos 2 amigas suyas él y yo “A quién le importa” a petición mía por supuesto.

Salimos de allí como a las 9 de la mañana, pleno día, con un pedo considerable porque el pavo no dejó de ponerme una copa en la mano como Linus a Lily en “Cómo conocí a vuestra madre” y me fui con este pavo a desayunar.

Cuando entramos al bar a desayunar grité porque era un bar que hacía AÑOS, en un post-fiestón con unos amigos en Barcelona, había estado en ese bar y no sabíamos qué bar era, no nos acordábamos, pero eran unos desayunos de la hostia post-fiesta y unas hamburguesazas caseras súper buenas. Las mejores que hemos comido JAMÁS.

Pues yo despollada contándoselo al pavo este, haciéndonos fotos, mandándoselas a mis amigos, tomando cañas allí a las 9 de la mañana todo moco, y yo queriendo ir al hotel a por mi maleta y a casa de la zorra de mi ex a por mi cartera.

El chico me quería acompañar pero yo ya quería volar sola. El tío diciéndome que quería follar conmigo, metiéndome la boca, y yo a ver, A VER, A VER. A-VER.

QUE ESTO YA LO VEÍA YO VENIR.

El pavo me intentó meter mano hasta decir basta, me chiné, acabé sola sin ni un solo euro pateándome media Barcelona sintiéndome una rata inmunda para poder llegar a casa de mi ex y cagarme en su puta madre o partirle la cara para que me diera mi cartera, con el mocarro sideral de mi vida, probablemente siendo observada mientras por La Vecina del demonio.

Lo siguiente fue coger un taxi, ir a por mi maleta, contarle al taxista lo de mi ex, la Vecina, TODA la noche, coger mi maleta, darle 10 pavos a los del hotel por el favor (tirados por supuesto arrugados y con desprecio), volver al taxi y cogerme un AVE a Madrid jurándome a mí misma que, la próxima vez que se me ocurran gilipolleces moco, me eche una siestecita antes.

Pero bueno, sabemos que nunca lo haré.

Así son las cosas.

Cuando volvía en el AVE, La Vecina me escribió interesándose por mi estado y proponiéndome una cita cuando las cosas “estuvieran normalizadas”.

Pues va lista.

Lo que me pregunto es qué relación tendrán ahora mi ex y La Vecina viviendo puerta con puerta.

“Yo soy así, y así seguiré. Nunca cambiaré”

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Resacón en Lisboa

En esta historia estuve a punto de morir, pero gracias a no hacerlo os la puedo contar hoy. Esquivé hábilmente la guadaña varias veces bailando limbo en plan Matrix, y a ritmo de rock.

Como sabéis, en el país de los GPS estoy en busca y captura por quemarlos con mis movimientos impredecibles por la geografía de nuestro planeta. Generalmente, cuando viajo lo hago para darle un respiro a la producción de cerveza del lugar donde resido y para diversificar la carga de aguantar mi gilipollez a la población. También para generar conflictos culturales nuevos, y cosas así.

Lisboa tuvo su etapa de ser uno de mis viajes recurrentes, y un día estando de cañas con mi mejor amigo, decidimos que al día siguiente nos íbamos cuatro días allí por eso de regenerar la producción de cerveza.

Cuando estamos pasando por Badajoz, en una gasolinera me doy cuenta de que me he dejado la cartera en el abrigo que me cambié al salir de casa.

Pues empezamos bien el viaje: indocumentada, sin tarjeta, sin carnet de conducir…

En el hotel lo explicamos y no nos pusieron pegas para entrar, y bueno, el tema de los gastos se dividiría a la vuelta, no pasa nada.

Bien. Comenzamos nuestros días de desfasazo en un hotel de cinco estrellas, bajando al spa con botellas de JB, saliendo de fiesta, pidiendo guarradas al servicio de habitaciones a las 5 de la mañana y dejando a las portuguesas sin bigote de los sustos.

Todo iba bien hasta que sucedió lo que llamaremos “El Incidente”. No voy a dar detalles de lo que sucedió, pero lo dejamos en que mi mejor amigo, la última noche tuvo una reacción  bastante… desagradable conmigo. Desagradable en plan muy mal, hasta tal punto que otro amigo desde Madrid salió a las 4 de la mañana camino de Lisboa para rescatarme de ahí, porque recordemos: no tenía tarjeta y el coche era de mi colega.

Yo estaba sola en la habitación recogiendo mis cosas, vino y me pidió perdón fatal, destrozado, llorando, que por favor no me fuera, que al día siguiente por la tarde nos íbamos juntos, que no pasaba nada. Yo llamé a mi amigo el que salía de Madrid para tranquilizarle y decirle que ya volvía con el otro y no pasaba nada.

Al día siguiente cuando dejamos el hotel, fuimos a comer en un estado de muchísima tensión, yo tenía hasta miedo de él, él quería explicarme muchas cosas, y estaba fatal por lo que había pasado. Después de comer, antes de irnos ya de vuelta, dando un paseo, me dice que por qué no nos quedamos una noche más y lo arreglamos, que eso no podía manchar el viaje, que buscara el hotel que quisiera y que esa noche nos lo íbamos a pasar de puta madre para arreglar lo del día anterior.

Yo accedí porque joder, yo me lo había estado pasando de puta madre y me jodía acabar así.

A través del móvil pillé un hotel MONÍSIMO, súper bonito. Yo toda contenta buscando dónde cenar esa noche y salir y tal, y bueno, cuando subimos a la habitación, EL BAÑO TRANSPARENTE Y EN MEDIO DE LA HABITACIÓN.

De puta madre…

Digo de puta madre porque este chico era hetero, y después de lo que había pasado lo menos apetecible para mí era tener esa invasión de mi intimidad.

Le pedí que se bajara a tomarse un café mientras me daba una ducha y TUVIMOS MOVIDA DE NUEVO.

En fin, como digo, sin más detalles. Pero muy desagradable todo.

Maldije mi gilipollez, y me volví a sentir atrapada, sin poder depender de mí, de mi dinero, de mis cosas.

Me cagué en la puta, pero más o menos la situación se encauzó. Fuimos a cenar y a tomar algo, más o menos bien pero evidentemente no podía tampoco estar todo de puta madre.

Entonces, en ese momento, decidimos ir de after. De after en Portugal. Ehhh no lo hagáis en vuestras casas. No por la fiesta, que estaba muy guay. Pero si vais, no habléis con mujeres.

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En el after conocimos a unas tías y como al final de la noche tenía yo un mamoneo importante con una de ellas, pero ella también zorreaba un poco con mi amigo, estábamos de risas y le dijimos que se viniera al hotel con nosotros. Al hotel llegamos como a las 9 y pico de la mañana y empezamos a pedir cervezas a la habitación como si no hubiera un mañana (Y CASI NO LO HUBO) se nos hicieron las 11. La tía era un poco rara, y hacía cosas un poco raras, pero bueno, nosotros metimos el iPad y todo lo de valor en la caja fuerte por si nos sobábamos que no nos robara y listo.

Pues jaja jiji, joder que a las 12 tenemos que dejar el hotel… “buah tronco, llama y pide otra noche”

Pedimos otra noche.

Entonces la tía se lía conmigo, mi amigo quiere un trío, la piba estaba moco, todos moco, mi amigo le dice no sé qué, ella se cabrea conmigo, dice que no se fía de mí, el otro intenta meterle mano  (todo esto hablando con ella en inglés) y dije “mira, basta, encima no me vas a sabotear el polvo” la cojo de la mano y le dije que por favor bajara conmigo a la cafetería a tomar un café.

La tía viene, y le empiezo a contar todo el movidote que tenía con él.

Ella me apoya, me dice que por qué no ha venido mi otro amigo, que salga de ahí, tal cual. Yo le digo que no pasa nada porque no pasaba nada, a ver, era como mi hermano, no iba a pasar nada.

Justo en ese momento mi colega baja a la cafetería hecho un basilisco y me monta el  pollo de la vida delante de todo el mundo, la chica esta le dice que se tranquilice y él se va. No puedo quedarme otra noche con él, ya está la situación súper jodida.

Yo entonces tengo LA IDEA.

Si he podido reservar con la tarjeta de mi amigo por la app, ¿¿por qué no pillo yo una habitación con la numeración de mi tarjeta?? Bingo.

Desde la cafetería del hotel, con todo mi moco, entro a la web de mi banco, copio la numeración de la tarjeta, la meto en la app y hago una reserva de una habitación en el mismo hotel.

Teníais que ver la cara de la tía de recepción cuando llego ya a las 3 o 4 de la tarde con la portuguesa enganchada a la cintura y le digo que tengo una reserva. Y yo “que sí, que sí, que estaba en esa habitación, pero ahora quiero OTRA para mí sola”

Como ya sabía la historia de que no tenía DNI, y con el pollo monumental del otro en la cafetería y todo el lío,  ya no quiso ni discutir y me da la llave de otra habitación.

La portuguesa sube conmigo a recoger mis cosas de la habitación de mi amigo.

Mi amigo cuando me ve recoger las cosas “¿¿PERO DÓNDE VAS??” y yo con una gran sonrisa de hijadeputa yendo a la habitación del final del pasillo arrastrando mi maleta.

Mi colega le empieza a decir a la portuguesa que no tengo dinero y que no me preste dinero. Y la portuguesa “pero si lo ha pagado ella” y el otro ¿¿PERO CÓMO SI NO TIENE TARJETA??”

Ese momento fue divertido xDDD.

Total, la portuguesa y yo estamos follando toda la tarde en mi nueva habitación.

La tía se estaba metiendo no sé qué mierdas, me ofreció y yo ni de coña.

Por la noche, suena el teléfono. Mi amigo. Que se encuentra mal, que está vomitando y con fiebre y que si tiene ansiedad, que tiene mucha ansiedad, que le duele la cabeza y no sé qué.

Y yo: “joder, ya está llamando la puta atención”

Y él: “que es en serio ven a verme, por favor”

Voy a su habitación.

Estaba bastante mal el pobre, la verdad, y yo allí con mi bolsita de medicamentos de viajes. Y nada, ahí se quedó en la habitación sudando la fiebre.

Yo volví con la portuguesa a mi habitación y dormimos un rato.

Cuando me despierto me trae otra cerveza la piba y estamos ahí hablando y liándonos guay en plan esto como de madrugada. Mientras tanto, mi colega seguía bastante regular.

Por la mañana me empiezo a encontrar FATAL pero fatal de ansiedad terrible, taquicardias, sudores helados y dolor de cabeza de cojones.

LA MUY ZORRA nos había intentado drogar para desvalijarnos.

El caso es que por la mañana tiramos para Madrid malísimos los dos gilipollas, con nuestros efectos de a saber qué mierda que nos echara la tipa esta en la birra.

El caso es que sobrevivimos a la muerte, y conseguimos que volviera mi iPad, aunque nuestra amistad no corrió tan buena suerte.

Moraleja: si conocéis portuguesas en afters, NUNCA os las llevéis a vuestro hotel.