Selectividad, internados, motos y gallinas colorás

Siempre os lo he dicho: lo único que falta para que mi vida sea un capítulo de Al salir de clase es un embarazo no deseado.

Y a juzgar por cómo me estoy comportando este último año, puede que no quede demasiado para que eso ocurra.

Mi último año en el colegio fue muy demencial porque sabéis qué pasa, que yo soy de una ciudad pequeña y allí las bolleras cuando descubrimos Madrid nos volvemos mu locas. O sea, en plan, me dices que PUEDO estar en un bar comiéndome la boca con otra tía como un león a un ñu y NO ME QUEMAN EN LA PLAZA NI ME EXORCIZAN? AMAZING. Y ya pues toooodo el locurón de querer ir todo el rato a morrearte con tías por Chueca.

Bueno claro, eran otros tiempos. Ojalá yo siendo bollera mileanial. Sad.

El caso es que a ver, yo en mi ciudad pequeña nunca me he escondido. No he ido en plan bollereando con un cartel, pero siempre he tratado el tema con naturalidad. Lo típico de “no se habla pero se da por hecho, se sabe”

Estaba liada con una de mi equipo con 15-16 y nadie dice nada porque claro ya en aquella época como pa decirme a mí algo, ya daba toda la pereza y eso que ahí no estaba ni una milésima parte de lo quemada y de mala hostia que estoy ahora, claro.

Dejaré para otra ocasión mi “salida del armario” y mis primeras incursiones siendo la puta única bollera visible de mi ciudad pequeña en los 90.

La cosa es que en una de estas que hice amigos maricones, un amigo maricón me presentó a una bollera de esas ocultas OCULTÍSIMAS hasta que me conoció claro, que era súper cuqui y súper follable y yo dije JODER QUÉ SUERTE y nada venga a liarme con ella y a pasearla por toda la ciudad pequeña en mi moto para QUE NO QUEDARA NINGUNA DUDA y bueno más que por la moto puede ser porque me morreaba con ella en un banco delante de mi casa y mis vecinos que eran un poco Cármenes Lomanas de la vida se ponían bastante histéricos viéndome. También quizás porque lo hacíamos pedo a las 9 de la mañana volviendo de fiesta, aunque bueno que también a saber cada uno por qué sospechaba nada sobre mi HIPOTÉTICA homosexualidad.

Pues nada yo con ella genial, pero CLARO yo no solo ya había descubierto EL CHAT DE CHUECA, es que había descubierto CHUECA EN SÍ. Y yo cada dos o tres fines de semana me inventaba que tenía concentraciones de fútbol en pueblos random y me piraba. En los recreos del colegio cogía mi motito y me iba a sacar billetes de tren a la estación y mis amigas me decían que estaba FATAL de la puta cabeza, y razón no les faltaba a las pobres desde luego.

Pero míralas con 30 y con sus novios de aquella época, pero qué triste y qué poca vida. Un saludo si me leen.

Entonces llegamos a la parte en que es Selectividad pero yo tenía planes para el Orgullo en Madrid y ya tenía rollo y casa en Madrid, y mira, junio era un mes que me venía muy mal para hacer Selectividad. Vamos, FATAL, interrumpía todos mis planes, no me parecía para nada adecuado. Un mes malísimo porque mi agenda social estaba APRETADÍSIMA.

Así que cogí y dije que yo de Selectividad me iba a examinar en septiembre. Todo el mundo HISTÉRICO y yo pero qué pasa si voy a sacar un 9 igual, pero EN SEPTIEMBRE, QUÉ PROBLEMA TENÉIS.

Me examinaré cuando YO lo considere adecuado, ahora tengo planes guays.

Mi madre me dijo “ni de coña te examinas en septiembre”

Y yo le dije ¿QUE NO? MADRE MÍA, te digo yo a ti que sí.

Y cogí un tren y me piré a Madrid.

Me quedé en casa de esta chica y mientras tanto la otra, mi rollo de la ciudad pequeña me decía que dónde coño estaba,  y yo le dije que nada que estaba liá con Selectividad, mientras estaba en la cama de mi amiiiiiiga de Madrid.

Al final volví porque mi madre iba a venir a por mí a Madrid y a llevarme de una hostia a mi puta casa. Pero perdí el examen de Selectividad claro, y la gente (mis profesores, amigas, mis padres…) HISTÉRICA y yo pero por dios, qué problema hay con septiembre chico, si hay un montón de canciones bonitas sobre ese mes, que a mí me parece súper bien para hacer exámenes. Si yo examinarme me quiero examinar, pero ponedlo en un momento que me venga bien a mí.

Cuando llegué a mi casa mis padres tenían ganas de darme un guantazo por subnormal, pero en lugar de eso me metieron en un internado para preparar Selectividad todo el verano, ya que yo había decidido hacerlo en septiembre, por lista.

Cuando llegué, la chica esta quería darme de hostias por haberle mentido porque OBVIAMENTE en la puta ciudad enana nos conocíamos todos y se enteró de que no me había presentado.

Menuda bienvenida.

Se estaban rifando bofetones y yo llevaba todo el taco de papeletas.

La piba esta me mandó mensajes AMENAZÁNDOME, diciendo que como me viera “me iba a matar, que eres más puta que las gallinas colorás”  pero HISTÉRICA y loquísima. Mazo miedo, os lo digo.

A mí lo de las gallinas colorás me hizo muchísima gracia la verdad, porque me imaginaba ahí gallinas rojas haciendo cosas raras y frotándose entre ellas. Yo me reía mientras me amenazaban de muerte pensando en gallinas gilipollas.

Luego lo del internado fue una cosa que mira, salió fatal, porque llegamos a un acuerdo: yo iba a clase todo el día, de 8 a 19, pero no me quedaba allí a dormir. Era LA ÚNICA de todo el colegio de bolleras ese que tenía ese privilegio. YA ESTAMOS LLAMANDO LA ATENCIÓN, PARA VARIAR. Y claro, había un sector que me veneraba en plan ÍDOLO, pero había bolleras malas a las que les daba asco verme llegar en mi moto por la mañana y fumarme un cigarro macarramente encima de ella mientras salían las monjas esas a gritarme por fumar en el recinto y yo decir “pero a ver, calma, no hace falta gritar” así todas las mañanas.

En realidad funcionó bien durante aproximadamente 4 días, porque mis padres estaban de vacaciones en otro sitio, entonces yo tenía MI CASA SOLA, y cuando salía a las 19 estaba por ahí haciendo el anormal con mis amigos hasta las 7 de la mañana que me duchaba para entrar a clase a las 8. Eso duró aproximadamente otros 4 días que empecé a no ir, y a dormirme en el césped cuando iba, así que mis padres me sacaron del colegio por no pasar puta vergüenza por tener una hija gilipollas.

Al final estuve estudiando las dos últimas semanas de agosto, yo no sé todo el mundo preocupadísimo con ese tema y no puede ser más gilipollez colega. Yo flipo. Soy la única persona del mundo que es capaz de abstraerse y ver solo los problemas REALES y no ponerse atacá por IDIOTECES? En fin.

Esas últimas semanas la chica de Madrid me hizo una de liarse con otra, mentirme, intentar manipularme emocionalmente y todas esas cosas que parece que las chicas que conozco tienen afición de hacer conmigo, y yo tenía un cabreo que flipas. Porque joder, jamás le he pedido NADA a nadie y todo el mundo se empeña en tratarme como si fuera subnormal.

Así que, no se me olvidará jamás, tenía selectividad el primer día un martes, y el sábado, que seguía sola en mi casa, me cogí la moto y me bajé a tomar algo para despejarme porque claro, mi amor de mi vida estaba humillándome de mala manera, la gente del internado ese me escribían cartas por correo postal como las fans locas de los asesinos psicópatas en la cárcel, tenía ya un ex rollo loca perdida queriendo darme una paliza, mi familia pensaba que estaba pirada cuando simplemente estaba siendo pragmática y bueno bueno UN ESTRÉS que yo no entendía nada, cuando estaba todo bajo control.

Esa noche tuve un accidente con la moto.

Me metí un hostión de flipar, que fui volando por los aires, planeando como Batman, pero sin capa.

No me pasó “nada” de puto milagro. 4 brechas en la cabeza y la pierna un poco jodida, y la espalda quemada y MI ROPITA CUQUI JODIDA, y tal pero nada más.

Bueno fue todo un cisco porque claro yo llegué el domingo a mi casa a las 12 de la mañana y mi padre diciéndome que ya no era puto normal esto, me va a gritar y me ve la camiseta rota manchada de sangre, todo magullada, con puntos en la cabeza y fue como PERO WTF.

Y yo bueno mira me voy a acostar. Ha pasado algo? No. Podría? Podría. Ha pasado? No. PUES YASTA, dejad de estar histéricos POR TODO.

Mis padres y mis hermanas acojonados, el domingo que pasé no se lo deseo a nadie, no me podía ni enderezar de la hostia que tenía en la espalda, con traumatismo craneoencefálico, en observación en casa, y yo llamando a mi puto rollo de Madrid como si ella me fuera a dar la extrema unción dándome besitos en la frente con la boca llena de los flujos vaginales de otra.

Ella me dice que viene a verme, pero POR SUPUESTO QUE ERA MENTIRA, porque era una puta bollera golden como las que luego he seguido conociendo. Tengo un imán para bolleras golden que alucináis.

Y yo “mira, déjalo, que tengo selectividad el martes y no puedo morir ahora, morirme ahora me viene mal porque tengo el examen”

El lunes me lo pasé en la cama jodidísima andando como el Pozí por mi casa, con muletas, collarín y 300 tiritas en los brazos.

Mi madre me miraba en plan “la madre que la puto parió a la puta gilipollas, y sigue viva la muy zorra”

Fui a selectividad el martes, escribiendo con el collarín que no podía bajar el cuello, haciendo el examen subiendo el folio a la altura de los ojos, viendo la pregunta y luego escribiendo sin mirar como si fuera una médium transcribiendo a los espíritus.

La gente diciéndome “pero qué coño has liado ahora, zorra loca”

Y yo na, si tampoco es pa tanto.

Hice todos los exámenes esos días, menos el último que la verdad estaba hasta la polla y tocaba dibujo técnico y dije mira, ahora NO ESTOY YO como para estar cogiendo la escuadrita y su puta madre, me viene regu, así que lo dejé en blanco y me piré de aquel aula andando con mis muletas con una dignidad que ni os imagináis.

Saqué 8 y 9 en todos los exámenes, así que me la sudó mucho esa asignatura.

Y ya cuando acabó y salieron las notas yo con mis muletas, mi collarín, mis tiritas y mis puntos en la cabeza:

¿¿¿Veis??? Que no pasaba nada.

Y todos: “hija de la gran puta”

Al final me recuperé sin más problema, ahora tengo una vida próspera y sigo siendo anormal, pero NO PASA NADA MÁS. QUE NO HAY QUE HACER TRAGEDIAS POR NADA, QUE YA LA VIDA ES MUY PUTA Y DA PALOS SOLA COMO PARA ESTAR PREOCUPÁNDONOS POR CHORRADAS.

Sé que siempre he sido así, que no tengo remedio. Ni lo quiero tener.

 

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