Juzga, ¡es gratis!

Cómo nos gustan las cosas gratis, eh.

Que vas a cualquier mostrador y tienen caramelos y COGES UN PUÑADO, que son gratis.

Que vas a un hotel y te llevas todas las esponjillas lustra-zapatos que JAMÁS utilizarás porque llevas Converse y chanclas, pero SON GRATIS.

Que vas tú a hacer la compra a Carrefour con tus hijos para alimentarles de las muestras de jamón y quesos y tú te haces una cata de vinos en vasos de chupito de plástico. Así, POR LA CARA.

Da igual que la cola que haya que hacer de la vuelta a toda la manzana si lo que se da al otro lado ES GRATIS.

Y la segunda unidad ¡GRATIS!*

(*después de haberte cobrado al triple de su precio habitual la primera)

¡Oh! Salir de casa y pasar por El Corte Inglés a echarte una colonia cara de los probadores de colonias, que probablemente esté rancia que flipas, pero NO IMPORTA porque ES GRATIS.

¿Sabéis lo que también es gratis? EXACTO, juzgar.

Y para eso no hay colas ni largas esperas, puedes hacerlo en cualquier circunstancia, tiempo y lugar, y con quien te de la gana.

Emitir juicios de valor sobre algo que desconocemos acerca de otras personas nos encanta. Señalar y dar nuestra visión moralista, o de cualquier otro tipo, nos fascina.

Y en ocasiones, nos pasamos. Y nos equivocamos de manera estrepitosa.

No somos capaces de pararnos a pensar en los motivos que llevan a una persona a comportarse de uno u otro modo, o a estar de esta o de aquella manera. O por qué está diciendo algo, o por qué no lo dice. No solamente se trata de empatía, se trata de inteligencia emocional en general, parafraseando a Goleman:

“De todas las dimensiones que componen la Inteligencia Emocional, la empatía es la más fácil de reconocer”

Y no carecemos de las herramientas intelectuales para ello (bueno, algunos sí) pero no las sabemos utilizar, o no queremos, directamente. Porque es más sencillo que sea nuestra  percepción de las cosas la que acabe componiendo nuestra realidad. Pero, ¿es esta la realidad?

¿Sabes si tu compañero de trabajo, al que juzgas por tener muy mal carácter está teniendo algún tipo de problema personal y tu desprecio no hace más que mermar su mejora?

¿Sabes si la chica que juzgas por entrar “nueva” al gimnasio con unos kilos de más ha pasado la peor etapa de su vida y unos meses antes era la mejor en su disciplina?

¿Sabes si un comportamiento extremo de alguien está viniendo determinado por un momento familiar delicado, y la estás tachando de cualquier tipo de cosa horrible?

Somos lo que queremos mostrar, es cierto. Pero también tenemos una pasmosa facilidad para hacer una interpretación absolutamente carente de empatía y sentenciar al que tenemos enfrente por cualquier acción, palabra u omisión. (Que eclesiástico ha sonado eso)

Las redes sociales contribuyen en buena parte a fomentar estas actitudes pues, generalmente, ni conocemos personalmente a las personas con quienes interactuamos. Se tiende con suma facilidad a la idealización o al desprecio, y al juicio rápido (positivo o negativo)

Quizás también porque tenemos a nuestro alcance demasiados medios para difundir “falsa información” o “información con filtro Inkwell”

Por ejemplo, pensando en un juicio positivo, nuestra interpretación sobre la foto sonriente de una persona en un viaje MEGAGUAY a Uzbekistán es que la vida de esa persona es muy guay, porque eso quiere mostrar, pero no sabemos si se está arruinando por ir allí, o si es un puto decorado del centro comercial de su pueblo, ni como es su vida, cómo es su realidad, como es su mundo interior.

Pero la gente SE ANSÍA emitiendo juicios positivos, se genera verdadera ansiedad en las personas por ver lo que hace ratita47, el viaje de cieloazul1991 y la vida amorosa maravillosa y lo enamoradas que están brokenjart_6 y maktub89.

¿En serio os tragáis semejante BAZOFIA?

Me deprime muchísimo ver estas actitudes en la gente.

Qué ansia por las vidas ajenas, qué esclavitud por opinar y por que opinen sobre nosotros. Qué triste y vacua debe ser la existencia de una persona para alimentar su felicidad de eso.

En realidad, nos estamos saboteando a nosotros mismos, dejándonos llevar por los hologramas de una percepción entre lo simbólico y lo onírico.

El mundo está lleno de personas calcadas, exactamente iguales, pero que a su vez ellas mismas se creen lo más especial del mundo. Y no son más que clones unos de otros, no hay nada que les distinga, ni siquiera en la manera de vestir, o de hablar. Esto forma parte del concepto de Sociedad Líquida de Bauman, pero bueno, que me estoy desviando un poco.

Lo que quiero decir con todo esto es que juzgar, en cualquier sentido, nos convierte en esclavos de nosotros mismos, ser categóricos con personas que ni conocemos (o incluso que conocemos) solamente deja entrever un gran vacío interior.

De alma y de cerebro, las dos cosas.

Yo, por si acaso, voy a irme buscando un buen abogado…

 

 

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Hasta luego, y gracias por el pescado.

He dudado sobre cómo titular a la que creo que será la última entrada de este blog.

Y digo “creo” porque igual vengo por aquí a escribir alguna vez por dos cosas: porque me gusta escribir y porque no me sale del coño matar a jefamaestra del todo, me jode.

No lo veo una huída ni una derrota, ni una victoria para algunas.

Pero de momento, la verdad es que solo me sale despedirme.

Me despido porque a ver, sí, lo he pasado muy bien, de verdad. Los momentos buenos han sido muy memorables y también me llevo gente muy buena de aquí.

Pero joder, lo malo ha sido muy devastador en mi vida.

La verdad es que hoy no tengo ni putas ganas de nada, ni de escribir, pero bueno.

Estoy por los suelos. Como nunca en mi vida.

Ahora sí que he tocado fondo, pero bien.

Y esto no es por dar pena ni pollas, cuento lo que hay.

Recuerdo que una vez me dijeron: “¿no crees que expones demasiado tu vida?” y la verdad, lo negué, y lo sigo negando, porque creo que he sabido racionar lo que cuento y lo que no, “jefamaestra” es una parte de mí, gran parte de mí, pero ahora está escribiendo la “persona” que hay detrás de ese “personaje” internauta.

@jefamaestra es mi marioneta de ceros y unos, con los que me río yo sola y hago el espectáculo enalteciendo el terrorismo de la gilipollez.

@jefamaestra para mí era una “vía de escape”, una manera de diversión. Pero veo que a mucha gente no le ha dado para entenderlo.

Por cierto, me suda muchísimo la polla lo que penséis de esta entrada. Sé que la van a leer las cuatro gilipollas sin vida que me han traído hasta este punto, pero ya estoy tan hastiada y TAN quemada que me la pela.

Estoy MUY cansada de pedir perdón por cosas que no he hecho. Cansada de dar explicaciones de mierda (como ahora por ejemplo) a gente que no lo merece. Cansada de tener que callarme muchas veces, de agachar la cabeza ante CUATRO MIERDAS DE PERSONAS QUE NI ME CONOCEN.

Ya está bien.

Yo hace unos años pensé que conocí mi límite, pero lo hemos superado. Muy bien, siempre hay que superarse en la vida.

Bueno. ¿Qué ha pasado para tanto drama? ¿Por qué esta no es una entrada divertida? ¿Por qué estoy ahora mismo destrozada? ¿De qué cojones hablas?

Pues pasar, así como PASAR pues tampoco gran cosa.

Hace unos días, en mi semana de vacaciones, me apetecía salir, desconectar, pasármelo bien. Mi vida es muy estricta en cuanto a horarios, actividades, es agotador. Necesito de vez en cuando unos días de “desfase”, de que no haya horarios, de que no haya límite ni mirar el reloj, ni coger el teléfono.

Salí lunes, martes y miércoles a cenar, de copeo, quedé con gente que hacía tiempo que no veía, me lo estaba pasando bien. Estaba relajada, divertida. Mi taxista de confianza me decía “joder, qué bien te veo, qué alegre, qué feliz, qué segura, qué satisfecha con todo” Y era verdad.

¿Era verdad?

Lo ERA. Efectivamente.

El jueves empecé a plantear la posibilidad de pasar el fin de semana en Valencia con una chica que me cae muy bien. A la que creo que no le he hecho nada malo, y a la que creo que no molesto, porque ella tampoco es gilipollas como para que si le estoy tocando los cojones decírmelo.

¿Voy para follar? No. Aunque no lo creáis, yo voy a ver a personas sin ninguna intención de follar, yo sé que vosotras basáis vuestra vida en los polvos que echáis, pero yo no. Y no habla jefamaestra, habla la persona que ahora mismo teclea.

Pero bueno, que al final esta posibilidad se diluyó por problemas logísticos.

Quedé con una de mis mejores amigas a tomar algo en plan tranquilo.

Hablando con ella en una terracilla súper a gusto me dijo lo mismo: “tía, ahora sí. Ahora te veo bien, ya han quedado atrás las gilipolleces, qué bien”

En ese momento me escribe una tía con la que yo llevaba 3 años hablando. No un mes, 3 putos años. No habíamos quedado nunca, pero había cierta confianza, hablábamos casi a diario y bueno, nos llevábamos bien. O eso pensaba yo, claro. Que ese es el problema.

Ella había quedado con nosequién y yo era “el segundo plato” pero mira, qué cojones, por qué no quedar de una vez tía, ya está bien de ser ciberamigas, vamos a tomar algo que parecemos tontas estando las dos en Madrid, coño.

Yo entonces cojo y llamo para reservar en un sitio en Serrano que pienso que, por muy choni que sea ella, pues le va a gustar por ciertas razones gastronómicas.

Que volvemos a lo mismo, perlas a los cerdos, pero bueno, para mí era un día especial en el sentido de “joder, qué guay conocernos en persona y salir y hablar sin estar con el puto guasap”

Cuando llega lo primero que me dice es que menuda puta mierda de barrio Serrano, que no le gusta nada, y yo “pues a ver yo a un ático aquí no le decía que no xD”

Pero ok.

Luego que qué carísimo es todo.

Y yo “a ver, no es caro, es normal”

Normal para mí, claro.

Bueno pues le digo que no mire los precios coño que voy a pagar yo, que qué más da.

Salimos de cenar y le digo que vamos a coger un taxi para ir a tomar una copa por ahí.

“Qué pija eres por coger un taxi”

Yo me lo tomo a coña.

Pero oye, no te preocupes, que lo voy a pagar yo.

“Es que no tengo un pavo”

“Que no pasa nada, cojones”

“Que me da cosa que lo pagues tú todo”

“QUE DA IGUAL”

Bueno, la llevo a un sitio que para mí es bastante especial, me gusta ese sitio, me da paz, me lo he pasado muy bien allí, creo que es bonito.

Y ella “JODER PUES QUÉ CARO ES TODO”

“Que no pasa nada, me cago en dios, que pago yo, no pasa nada”

“Es que me da cosa que pagues tú todo… pero YA QUE PAGAS TÚ VAMOS A PEDIR ESTO”

Y yo que sí, que pidas lo que quieras.

Madre mía.

Bueno, después de esto nos vamos a tomar algo por Chueca.

No sé cuántas copas pudimos tomarnos pero no pagó ni una.

“Pago yo, no te preocupes, estás invitada a todo”

¿Para follármela?

No. No me ha hecho falta hacer eso jamás y nunca he hecho algo así, si me quiero follar a alguien creo que tengo otros recursos para hacerlo. No mi cara, desde luego, que mi cara es horrible y por mi cara no follo. Y además estoy gorda. Pero otros recursos. Mágicos, supongo, o un poquito de burundanga.

Además, si me quiero follar a alguien no espero TRES AÑOS para quedar. Que si no he quedado contigo en 3 años, mucho interés no me despiertas, eso está claro.

Y bueno cualquiera que haya zorreado conmigo por este medio sabe que más de 2 meses no pasan si hay interés.

Si quiero invitarla a todo es por tres cosas:

  • Porque puedo.
  • Porque me cae bien, creo que hay confianza y cariño y creo que durante esos 3 años ambas nos hemos acompañado en muchos dramas bolleriles y momentos divertidos.
  • Porque que el puto dinero sea un impedimento para poder quedar pues me parece una tontería.

Pues eso. La barra era barra libre, no limits.

En un momento dado me dice que “a ver si dejo de mearla que no puede ligar”

Cojones, si quieres ligar, liga. Que yo no estoy atando a nadie ni creo que haga nada para impedirlo. Pero creo que hemos salido para estar nosotras NO EN PLAN SEXUAL, pero en plan estar con una colega.

No sé, qué puta obsesión con ligar. Parece que si no te comes un puto coño una noche ya es todo una mierda.

Yo salgo con amigas y, aparte de porque soy fea que te cagas y le doy asco a la gente, no voy a ligar porque estoy a gusto y estoy simplemente tomando algo con mi colega y “desconectando”

Salimos de allí y decidimos irnos de after.

Seguimos con crédito sin límite.

Y aquí viene el tema.

Supongo que fruto de su “obsesión” por ligar o porque realmente no estaba a gusto conmigo, por lo que sea, se pone a otear.

Yo sinceramente si no estoy a gusto con alguien y me da asquísimo lo que hago es cortar la “cita” y pirarme a mi puta casa, llamar a otros colegas, o irme de putas. No sigo con esa persona.

Pero bueno, en un momento dado en el after ella aprovecha que yo estaba cogiendo una copa o no sé qué y se va con unas bolleras que había por allí.

No os creáis que me dijo algo de que fuera o algo, no, porque realmente estaba avergonzada de mí y esas bolleras raras del after parece que fueron su salvación.

Fijaros hasta qué punto estaría poniéndome a parir la tía, que vino una de las chicas esas a decirme que qué cojones hacía yo invitándola a todo, que se estaba partiendo la polla de mí, que me estaba poniendo fina diciendo “la fea esa es una pringada y me lleva toda la noche invitándome a todo JAJAJAJAJAJA decidle que os invite a vosotras que seguro que os invita” “Joder he estado esperando 3 años para quedar para que luego sea una fea jajajajajajaa” (bueno, y otras lindezas por el estilo que tampoco merece la pena reproducir)

¿¿?¿?¿?

Me quedé con una cara de tolai que no os podéis imaginar. Por no hablar del asco que sentí por mí misma de repente. Y que sigo sintiendo. Muy humillada.

Y obviamente me avergüenza hasta estar escribiendo esto aquí, porque efectivamente vais a pensar que soy gilipollas. Pero como parece que sí que lo soy y que ya está confirmado, pues qué más da.

A mí pagar todo no me parece mal. El problema es pagar todo y que luego me saques una vara de olivo y me atices humillándome delante de un grupo de bolleruscas comunes que no conoces ni me conocen de nada.

Yo no quiero que me lo agradezcas, ni que pienses que lo hago con ninguna intención, pero colega, si ya no es el problema del aprovechamiento económico, lo que me ha dolido es el aprovechamiento “sentimental”, y no por ella en concreto, en absoluto, ella es una decepción sí, pero tampoco es nadie en mi vida. Lo malo es que me ha recordado a otras cosas que yo ya tenía liquidadas.

Me ha devuelto a la lona.

Me ha salido a flote todo el daño, toda la frustración, toda la humillación.

Todos los “ERES FEA” que me regalan cuatro chonis desgraciadas me la sudan, pero si encima es alguien por quien tenía un aprecio, y creo que yo portándome bien, pues duele.

No por el “eres fea” en sí, me duele la deslealtad, me duele la traición.

Si tú quedas con alguien y no te gusta, no te atrae, es lícito, está bien, correcto. A mí me ha pasado, pero yo nunca he sacado un solo euro a nadie para luego descojonarme en su puta cara.

Que sí, si sales con niñatas, meada te levantas, si te juntas con catetas, pues te tratarán catetamente. Si te juntas con chonis, pues chonimente te tratarán. Qué esperas, no puedes esperar un trato exquisito.

Y no hablo del nivel económico, hablo de una forma de ser, de una educación mínima.  Hablo de que a la gentuza quizás mi manera de ser “suave/correcta” les parece “pardilla”

Creo que aparte de ser feísima no hago daño a nadie.

No entiendo tanto odio, no entiendo tanto palo, no entiendo esa animadversión cuando en mi vida creo haber tratado mal a nadie de esas personas.

Que sí, que no tengo 12 años (aunque ahora mismo lo esté pareciendo)

Y que no soy idiota (aunque ahora mismo lo esté pareciendo)

Que sé que la maldad, la envidia y la hijaputez existen. Pero estoy harta de darme una y otra vez con la misma pared.

Estoy cabreadísima conmigo misma. El nivel de cabreo que tengo es tan grande que llega a convertirse en tristeza, es como cuando el “hielo te quema”

Llevo 3 años en un ciclo de mierda en el que 4 personas han hecho esto mismo conmigo, y es que no sé en qué cojones me he convertido.

Es que no soy yo. Que antes ya era idiota, pero no tanto.

Es como si hubiera pasado de pastor alemán a caniche.

Me siento como consumida, o algo así como si me hubiera quedado sin energía.

Yo la gente de la que me rodeo normalmente fuera de tuiter tiene otra clase, otra educación, otro estilo, otra manera de ver la vida. No digo que no me vean fea, que me verán feísima, como todo el mundo, pero no es el centro de nuestras vidas, tenemos otras cosas aparte de mi fealdad.

Que todo esto es una chorrada, sí, que diréis “¿Estás enfadada porque te llaman “fea”?”

NO, coño. Hombre, tampoco me descojono con eso, pero eso me la suda. Lo que me molesta es la puta traición. No soporto eso. No puedo con la PUTA deslealtad, me vuelve loca literalmente.

Me cabrea mi manera de “suicidarme” con la gente. Parece que voy buscando a la gente más hija de puta para que me aticen.

Me cansa que la gente crea que pago algo para “comprarla” solo porque no están acostumbradas. ME CANSA MUCHÍSIMO.

Estoy cansada de pedirle perdón a niñatas, de sentirme culpable, de niñatas que no me aportan nada y cuyas maneras de pensar son diametralmente opuestas a la mía.

Y por eso me voy de todo esto, porque creo que no tengo nada que hacer aquí, no por nada, pero no es para mí.

Aquí os quedáis. Disfrutad de vuestros tirones de pelos por un coño, pasadlo bien con las puñaladas traperas, con la puta falsedad de mierda, toda para vosotras. Que os vaya genial con vuestra vida basada en la superficialidad y el filtro inkwell de Instagram.

Yo no pertenezco a este mundo, mi mundo es otro muy distinto.

Yo no tengo maldad, y por mucho que quiera, nunca la voy a tener.

Siento haberos confundido y haberos decepcionado y que jefamaestra sea una puta mierda fea y asquerosa de la que avergonzaros.

¿Veis? Ya me he disculpado de nuevo.

Empezando por el final

Y entonces, sucede: resurges renovada, como un ave fénix.

Te sientes bien.

Dentro de ti solo queda un estruendoso silencio.  

Has dejado atrás cualquier sentimiento. No sientes nada, se han callado los gritos del odio y la ira, el eco de la pena y la rabia.

No hay motivo para culparse. Tenías que arrancar todo ese daño acumulado dentro. Había que expulsar la bilis de la traición y el engaño.

Pero, sin saber cómo, has perdido el control de la situación, ahora el dolor tiene las riendas de todas tus acciones. Se ha adueñado de ti.

Quieres mantenerte indiferente, dejarlo pasar. Pero es una lucha interna muy fuerte entre razón y corazón. No es lo que te importe nada relacionado con esa persona, es tu derecho a defenderte. Encima, ¿después de todo? Solo faltaría. Únicamente quieres gritar “basta ya”

Experimentar la liberación te hace sentir muy bien, pero la huída se torna complicada entre más mentiras, palabras denigrantes e intentos de hacer daño: “te vas, pero haré lo posible para que no puedas estar bien”

Se ha caído la máscara. Ahora ves lo que es en realidad. Y piensas en ti, en cómo has permitido que te traten así, en cómo has dejado que alguien de esa calaña se haya reído así de ti y te haya convertido en una sombra de ti tanto tiempo.

¿Qué está pasando? Te enfadas mucho contigo, te han tomado el pelo de manera exorbitada. A ti.

Despiertas. Se acabó. Emprendes la huída. 

Con la espalda llena de sangre, te asestan la última estocada.

Sigues viendo cosas que no te gustan nada, sigues recibiendo golpes. Intentas salir, pero no puedes.

Cada día eres más infeliz, has dejado de ser tú, pero estás atrapada.

Recibes constantes puñaladas, pero siempre puedes justificarlas. Siempre hay una explicación para todo.

Te conformas con lo más nimio, te aferras a cualquier gesto asintótico a la recta del cariño. En otras circunstancias ese gesto sería lo cotidiano, lo normal, lo esperable, pero ahora es lo más valioso que tienes. Lo que necesitas para continuar.

Eres feliz con algo irreal, pero tú no lo ves. O mejor, no lo quieres ver.

Sabes que no es nada bueno, pero te engañas a ti misma.

Y entonces, sucede: te has enganchado a esa persona.

*Nota: este texto puede leerse en ambas direcciones, según hacia donde se estén encaminando tus pasos: ¿libertad o cautiverio?* (prueba a leerlo desde abajo hacia arriba)

**** Dedicado a ti, “A”. Mucho ánimo, campeona. Un abrazo fuerte de heavyweight ****

Esclavos de la opinión

Os jodéis, que hoy me apetece jugar a ser Bucay.

Bueno, una mezcla entre eso y Alaska cantando “A quién le importa”

Últimamente, en mi entorno, han acaecido ciertos sucesos que me han hecho reflexionar sobre el valor que damos a las opiniones que los demás tienen sobre nosotros.

Realmente me apena ver a gente pasándolo mal solamente por lo que otros piensan; otros que, en muchas ocasiones, son auténticos desconocidos.

Opiniones capaces de sesgar la propia voluntad, los actos, con el poder de condicionar a las personas y limitar sus vidas. Vivimos esclavizados por el permanente escrutinio de cuantos nos rodean, sometidos a la tiranía del “qué dirán”, subyugados a los “likes” de la cena de Instagram y a los comentarios sobre nuestra foto posando en el espejo del baño.

Pero no podemos vivir siempre pendientes de “qué opinan de nosotros”, en general,  porque en algún momento de la vida tienes que aprender que no puedes agradar a todo el mundo. No, no puedes, asúmelo cuanto antes. A todo el mundo no le haces gracia, todo el mundo no te ve guapo, todo el mundo no piensa que eres brillante. Alguien te verá un palurdo graciosillo al que tu humor le toca bastante las pelotas, otros te verán feo de cojones y algunos pensarán que eres más tonto que las piedras.

La gente que trata de agradar a todo el mundo a mí me cae fatal, así que, ¿ves? ya no le caes bien a todo el mundo.

Por otro lado, y lo que yo creo que es lo más importante de todo: ¿de quién proviene la opinión y en qué circunstancias? 

Poniéndome yo misma como ejemplo, las opiniones sobre mí deben ser de lo más variadito. A saber:

Si preguntáis por mí en los bares donde salgo de fiesta, os dirán que soy una loca borracha que se agarra unos pedos de la hostia de lunes a domingo y que da puto asco. Mi reacción ante eso es que a mí me la suda bastante lo que piensen cuatro camareras que a mí no me conocen de nada, y que no tienen nada que ver en mi vida. Es decir, yo no tengo que estar preocupándome por la imagen que doy en un bar al que voy a desfasar y liarla lo que me de la gana; no voy a disertar sobre literatura contemporánea del siglo XX (bueno, igual sí, pero para intentar usar a Hemingway para ligar entre balbuceos, seguramente). Pero no estoy en mi curro, no tengo ninguna responsabilidad ahí, y es mi manera de pasármelo bien. ¿Qué coño más me da lo que una persona que me ve de fiesta piense de mí? Yo sé quién soy yo, y lo que es mi vida fuera de ahí. Y eso es lo que tengo en cuenta.

Del mismo modo, si preguntas en mi gimnasio, te dirán que soy una tía disciplinada, sana, que le echo huevos a todo, una cachonda, que no me callo ni debajo de las piedras…  Pero, ¿y si les preguntas a mis excompañeros de la universidad? Te dirán que soy una chica muy calladita, muy tímida y que voy muy a mi bola.

De lo que opinan en Twitter no vamos a hablar mejor.

Con esto, lo que quiero decir, es que las opiniones que tienen de nosotros son lo que mostramos, pero pueden ser percepciones meramente circunstanciales.

Yo no soy callada, ni soy tímida, pero pasé unos años de mierda, y no estaba para estar súper feliz con los compañeros de clase, ¿por qué tendría que sentirme mal por la imagen que podía dar de ser antisocial? Me la suda, yo sé que no lo soy, y eso me basta.

Lo verdaderamente importante es quién eres tú en realidad, eso lo sabes tú, y lo tienes que valorar solamente tú (esto parece una canción de Pablo Alborán). Lo que no te guste a ti, lo puedes cambiar. Pero POR TI, no por lo que otros piensen, o consideren que a su juicio es lo correcto.

Además, es que no tiene mucho sentido pedir una opinión a alguien que tiene una forma de pensar diametralmente opuesta a la tuya. Si yo me voy al Club de las Mujeres Homófobas Enamoradizas y Abstemias seguro que se vuelven locas diciendo que soy el Anticristo.

Bueno, creo que eso realmente me pasa con todo el mundo, pero me habéis entendido.

Que si tú eres una fiestera folladora y te juntas con cuatro pardas vírgenes a los 30, pues qué quieres que opinen… te mirarán de soslayo con sus tazas de Hello Kitty llenas de agua mineral mientras tú te bebes tu tercer copazo, y te dirán: “jo, tía, cómo te pasas, madre mía, tu vida es horrible”

Pues sí, me paso la hostia,  y porque no tengo más tiempo para seguirme pasando.

Sin embargo, si eso mismo lo haces con tus amigos que son peores que tú, te dirán: “joder, maldita maricona, ¿esa es tu tercera? Yo ya voy por el séptimo cubata”

Pues así con todo. Hay también que intentar rodearse de gente afín, coño.

Aparte de todo, la gente es que tiene muchísima necesidad de ir por la vida de abanderada de LO CORRECTO, dando lecciones de moral y llevando tatuadas en el pecho los tipos de conductas que ellos consideran adecuadas simplemente porque tu vida no es una balsa de aceite, por ejemplo.

Yo también podría criticar las vidas “perfectas”, porque desde mi punto de vista son un puto coñazo, pero no intento corregir ese estilo de vida solamente porque yo piense que están desperdiciando cada uno de los días que viven.

Con todo esto no quiero decir que se tengan que despreciar las opiniones de los demás de manera categórica e inapelable, solo que pienso que, antes de sentirse mal por una opinión, se valore el origen y, sobre todo, que se anteponga el conocimiento de uno mismo, el saber quién eres.

No dejes de ser tú para agradar a los demás, no dejes de hacer lo que te apetece por lo que otros piensan. No supedites tu felicidad a lo que nadie pueda opinar.

Una opinión infundada nunca te hará daño si te conoces y te sientes bien contigo, si eres consciente de dónde vienes y hacia dónde encaminas tus pasos.

Conclusión: si la gente te señala, te apunta con el dedo, susurra a tus espaldas, que te coma mucho el coño.

 

21 meses de toxicidad

Advertencia: esta entrada puede herir sensibilidades.

Lo mismo esta entrada no la entiende todo el mundo, es muy larga y es algo personal, pero necesitaba exponer el puto infierno en el que he estado inmersa tanto tiempo, y del que por fin he salido.

Esta vez, el humor brilla por su ausencia en esencia, aunque va a tener de humor la ironía con la que voy a intentar contar la absoluta locura en la que me he visto atrapada durante mucho tiempo. Escribo esto no por nada, más bien por desahogo para mí, llevo mucho tiempo enfrascada en esto, lo he pasado fatal y es hora de explotar. Como siempre, esto es solo mi visión de las cosas, y puedo estar equivocadísima.

Os dejo este link, muy interesante y muy útil: Cómo detectar a un manipulador emocional

Describe perfectamente a estas personas, y puede resultar instructivo y ayudar a que identifiquéis rápidamente a estos vampiros emocionales, aunque para cuando los hayáis identificado… probablemente sea tarde. Da mucho miedo, estas personas te dicen que un bolígrafo es una cebra y TE LO CREES. Y pides perdón encima por no haberte dado cuenta.

En toda mi vida, he sido muy pragmática con las relaciones en general, de amistad, conocidos, parejas… Quien me ha dado el más mínimo problema, se larga de mi vida (o yo de la suya). Es así, y nunca me ha temblado el pulso, porque ya tengo otros problemas como para estar aguantando gilipolleces de quien no tengo por qué.

También soy alguien a quien no le suscita interés prácticamente nadie, a ningún nivel. No soy de deslumbres fáciles ni de necesitar constantemente a otros.

Siempre que he quedado con alguien por Internet, ha sido buscando la inmediatez. Es decir, no estoy hablando 4 meses con una tía y luego quedo, busco en el momento lo rápido y lo fácil, y solo sexo. Para lo demás, tengo la vida “real”.

Pero una de las veces, por circunstancias de lugares de residencia, tuve que tener ese mamoneo guasapero durante algunos meses antes de vernos. Ahora lo pienso y era realmente enfermo, 24/7 pegada al móvil, de 7 de la mañana a 3 de la mañana sin parar, no sé ni de qué cojones hablaríamos, pero era exagerado.

Yo veía que me enganchaba pero quizás era la novedad, y que era la primera vez en un año y pico que me interesaba alguien “en serio”. Había excesivo entendimiento, excesivo buen rollo, excesivo “deseo”… Me desconcertaba porque eso para mí, sin conocerla, era ridículo, yo me decía: “¡pero si no sabes nada de esta persona!” Pero da igual, yo, ahí que seguía. Sintiéndome una vulgar bollera internauta.

De repente, un poco antes de quedar ya en persona, yo tuve como una corazonada de estas de… “esto no es bueno”. Porque veía cosas un poco raras, porque me contaban cosas, demasiada gente te advertía, porque… algo no me terminaba de encajar. Algo “oscuro”. Quedé con una amiga mía que la conocía de algunos años antes, y me decía que bueno, que quedara y que ya está, que por qué YO le estaba dando tantas vueltas cuando lo normal en mí era “quedo, me la follo y fin” y mi respuesta fue:

“Es como que tengo la sensación de ir en el coche hacia un precipicio, y veo el precipicio, pero sigo acelerando el coche hacia allí”

JÁ. Precipicio es poco. Iba hacia el Gran Cañón del Colorado.

Mes 1 y mes 2

Ya sin conocerla personalmente, me sentía como “pequeña”, no sé lo que hacía, porque yo no soy una persona insegura, pero me sentía por primera vez como… “asustada”? Me hacía sentir de algún modo que yo no tenía el control. Solamente hablando un par de meses con ella a diario POR WHATSAPP, y ya me sentía así. Pero qué cojones.

En fin, llegó el mes 3 el día de conocernos. Bueno. Yo cogí la habitación más chula que encontré con jacuzzi en la habitación, que si champán, que si mis putas moñadas de hombre putero… Pero vamos. Esto ok, sin más. Bien, pero que tampoco es que yo me deslumbrara locamente, es más, cuando se fue pensé “buah, y por esto me he estado agobiando yo” y me sentí bien. En plan… pues nada, buen rollo y ya está.

Pero no. ILUSA DE MÍ, solo acababa de empezar la locura.

De vuelta a guasap, yo la percibía como otra persona. Y eso me pasó hasta el último día. Son dos personas distintas, y esto va a sonar muy mal, pero definitivamente yo creo que yo estaba enamorada de la persona que me hablaba por WhatsApp. Porque la del mundo real era otra.

A veces en persona pensaba en mandar WhatsApps para ver si era ella realmente. Porque no era nada de lo que decía ser. Ni actuaba como hablaba por WhatsApp. Sus palabras y sus actos no se correspondían.

Pero bueno, volvemos a hablar por WhatsApp y ella empieza a decirme lo maravilloso que ha sido todo, que si tenía muchas más ganas de mí, que si blablabla *empieza a sonar la flauta de encantador de serpientes*

Y vaya que si sonó la flauta, que estaba yo con la serpiente ya en la mano.

Total. Dicho esto por WhatsApp al día siguiente de estar conmigo aparentemente bien, AL MISMO TIEMPO publica algo en una red social que fue algo así como: “a ver si llega el día que quede con alguien y me guste”

Yo me quedé helada. Ahí la primera puñalada al pecho.

Pero por WhatsApp SEGUIDAMENTE “me encantas, necesito volver a verte, *flauta encantador de serpientes*”

Y por la red social de repente, A ZORREAR A MUERTE CON TODAS. A tope.

Mi cabeza de ingeniera no daba para eso. ¿Pero qué le pasa? ¿Qué está haciendo? (Estoy escribiendo esto y estoy temblando de recordar cómo me sentía en esos momentos)

Tengo 30 años y he tenido rechazos de no te toco ni con un palo, rupturas y de todo. Que si no me quieres, dímelo, yo me voy y aunque me pueda joder, pero ya me jodo yo un poco y fuera. Pero no entendía nada.

Y lo malo, LO PEOR. A mí sí me gustaba. Aunque ahora dudo que no fuera un poco en esos momentos más un “reto”.

Bueno, la cosa siguió y eran unos días ESTÚPIDA de cojones y otros ENCANTADORA a muerte. Así, poco a poco, mi estado de ánimo empezó a depender de cómo estuviera conmigo. Eso es de las peores cosas que me han podido pasar.

Mis amigos empezaron a notar en el mes 4 que me pasaba algo. Yo siempre soy alegre, tranquila y estaba apagada, ansiada, agobiada, unas borracheras que ni normales, y estaba muy triste.

Total que, un mes después, me dice que vuelve a venir a Madrid. Yo estaba todo contenta tachando días en el calendario.

Reservé otra noche en la habitación más chula que encontré con jacuzzi en una terraza acristalada, de otros 300 pavos, una botella de Möet, Godivas… mi hombre conquistador de club de carretera.

Recuerdo que en aquella época me decían mis amigos “joder, sí que te gusta, nunca has hecho esto por nadie” y yo decía “qué va coño, si es porque pa una vez que viene”  —> jajaja menuda idiota. Pa una vez he usado hostales de 30€, unas birras del chino de la esquina y vamos que empieza el partido.

A todo esto, mientras yo reservaba esa habitación y se lo contaba, ella me estaba contando lo que otra tía le estaba proponiendo, y me estaba contando cómo se follaba a nosequién. JAJAJA madre mía, me está viniendo de la hostia leerme a mí misma.

Así que llega el día en el mes 5 que quedamos y ella por WhatsApp era todo “DIOS MÍO MUERO POR VERTE ES QUE NO PUEDO MÁS NECESITO VERTE” y cuando nos vemos es FRIALDAD EXTREMA pero de esto que yo me había pasado días pensando si el tabique de detrás de la puerta de la habitación aguantaría mi manera de empujarla contra él y arrancarle la ropa, y la tía estaba pasando de mí pero BRUTALMENTE.

?????

Luego me dice que se encuentra mal y se queda abrazada a mí, y yo haciendo el lemur.

El jacuzzi vacío, el Möet cerrado, los bombones en la puta basura.

Se va. Pero seguimos la historia: “ha sido un desastre porque me encontraba mal pero me encanta estar contigo, me encantas, joder qué buena estás”

Yo ya estaba mosqueada, pero estaba totalmente atrapada en eso. Me ansiaba no hablar con ella, yo ya no sé si era “amor” o dependencia de WhatsApp.

Seguimos hablando unos días, igualmente súper intenso todo. Pero de repente, ella, deja de hablarme. Así, sin más.

Yo me sentía mal y prefería que me lo dijera, que me dijera que no quería saber nada de mí y ya está, yo ya gestionaría esas emociones y punto. Pero no me decía nada.

Bueno, sí me contestaba a veces, pero con emoticonos random e inusuales de WhatsApp: un gusano, el brote verde, una abeja…

Os lo juro.

Ah, y mientras tanto, publicaba cosas en las redes sociales sobre otra chica, seguía zorreando a muerte, y hablando de lo mucho que le gustaba alguien (QUE NO ERA YO, OBVIAMENTE)

Pero yo seguía ahí, mal, pensando que había hecho algo mal para que hiciera eso. ¿La había agobiado? ¿No le molaba? Pero ella me decía que sí, ¿qué pasaba entonces?

Fruto de mi agobio por hacerla sentir bien, y mostrar mi interés en ella, a finales de abril le regalo un abono al Primavera Sound. Solo un abono, yo no me lo compré y ¿sabéis por qué? Porque yo SABÍA (no empíricamente pero tampoco me había caído del guindo esa mañana) que ella tenía algo por ahí que no me contaba. JAJAJAJAJA yo lo que era, era gilipollas, porque más bien era ALGOS.

200 pavos de abono con todo el gusto del mundo para que, conscientemente, fuera con otra.

Que sí, que sí, que soy anormal. Pero yo ahí no estaba en mis cabales.

Bueno. Empieza el mes 6. El mes que pasé yo no se lo deseo a nadie. En toda mi vida he sentido eso, esa ansiedad, estaba sin dormir, sin apenas comer, yo no he llorado más en mi puta vida.

En vistas de que lo del abono se la pelaba, que seguía con los gusanos por guasap y todo eso, le mandé un mail, y la muy cabrona va y me contesta pero como si fuera mi PUTA PSICÓLOGA! ¿Pero de qué cojones vas, flipada?

Ahí me mosqueé y empecé a darme pero mucha cuenta de que tenía que salir de ahí. JAJAJA NO ME QUEDABA NA.

Hablé con ella, y ella me dijo que no pasaba nada, que estaba normal conmigo, pero que estaba muy liada con el trabajo. Yo no paraba de mandarle fototetas para hacerla reaccionar, pero pasaba olímpicamente. Lo que antes era una cachondez interminable ahora era un “tengo mucho trabajo”

Ok, ok. Lo pillo.

Resulta que yo en aquel momento podía estar jodida una semana entera, que solo con un puto mensaje, UNO, un solo día, yo ya se me olvidaba todo. La ansiedad no me la quitaba la valeriana y la pasiflora que me tomaba, me la quitaba un puto guasap.

De repente coge y me dice que no puede ir al Primavera Sound (para el que le había regalado el abono con la mínima ilusión de que ya que estaba en Barcelona podía acercarme a verla aunque fuera una mísera tarde) porque tiene trabajo. Joder, qué trabajo más exigente, eh. Luegoo por supuesto me enteré de que fue porque se fue a ver a otra tía. XDDDD Ok.

Ya termina el mes y yo pienso que ya está bien, que no puedo seguir con esa mierda y decido empezar a pasar página. Bueno, iba haciendo mis progresos bastante bien.

A finales del mes 7, conocí a una chica de esas de la vida real, y aunque yo no estaba muy allá pues empezamos a liarnos y demás.

A los pocos días de esto, me dice que viene a Madrid y que quiere verme. Durante 3 meses estando tan sumamente mal. Pero necesitaba yo mi droga de mierda. Entonces, cuando yo le enseño la habitación chula que acabo de reservar para esta ocasión, me dice que “no, que ella no quiere en ese plan que siente haberme hecho confundirme”

JAJAJAJAA pero menuda hija de puta. Y lo siento, pero esto es así.

Y vuelve a hablarme la colega como si fuera mi puta terapeuta.

Yo ya flipando, claro.

Pero insiste en quedar. Bueno, seamos adultas, podemos quedar para unas cañas, hablo con ella y le digo que colegas no vamos a ser, se cierra esto, y ya está. Me dice que “tiene cosas que hacer y esto y lo otro y que cuando acabe me avisa”  esto a las 12-13h. Eran las 19h y yo no sabía NADA. Ni un mensaje de “oye, luego más tarde” o algo.

Justo me llamó la chica esta que estaba conociendo y le dije que vale, que quedaba con ella. A ver, tendré que hacer mi puta vida.

No sé qué hora era, pero era ya tarde, o incluso no recuerdo si fue al día siguiente cuando me da señales de vida. Yo estaba intentando evadirme, no pensar en eso, me sentía humillada y estuve de fiesta el finde y no muy pendiente ya del móvil. Así que no nos vimos.

Empezó a mandarme mails intentando hacerme sentir mal a mí, como que yo había pasado de ella. PERO ALUCINANTE. Y lo peor, es que lo conseguía. Aunque ya en esos momentos yo estaba viendo que normal no era la situación, y más o menos me mantenía firme, pero seguía el machaque.

A raíz de eso conseguí algo de distancia, me centré más en mis cosas, estuve con esta chica, con mis amigos… No terminaba de sentirme bien, pero ya no estaba tan mal.

Mientras tanto, en el mes 8, seguía haciendo acto de presencia, como quien riega las plantas de vez en cuando y se van manteniendo. Yo no era capaz de cortar, necesitaba tener eso. Ni puta idea de por qué, pero en ese momento era así.

En el mes 9, que va a Madrid, queda conmigo, COMO AMIGAS, que quede claro, porque a ver si yo voy a confundirme. Yo soy tan pardilla que hasta la llevé en coche COMO AMIGA a una ciudad cercana porque esa noche se había quedado follando con su novia en Madrid, y sus amigos se habían ido a otro sitio. Aunque diga que no, porque otra cosa no, pero mentía más que respiraba.

Volviendo de esa ciudad conduje con los ojos llenos de lágrimas y sintiéndome retrasada mental. ¿PERO POR QUÉ ERA INCAPAZ DE REACCIONAR? No podía salir. Nunca me había sentido así, eran todo emociones nuevas, y no sabía ni controlarlas.

Mes 10 y mes 11

Su actitud empezó a cambiar “para bien”. De repente hablábamos mejor, poco a poco, sin el mamoneo anterior, pero bien.

Yo seguía con mi chica, pero evidentemente la estaba cagando porque no podía parar de pensar en la otra.

En el mes 12, de repente me propone ir a verla, que está deseando volver a estar conmigo, y mis bragas se fueron a facturar las maletas. Saqué unos billetes que luego cancelé y le puse una excusa barata, porque me di cuenta de que no podía actuar así de impulsivamente, menos con alguien que me había tratado como la mierda que hiciera chas y me tuviera a su lado, y mucho menos estando yo con mi chica (sí, no todas somos iguales)

Pero siguió la tontería durante el mes 13 y demás. Siguió la tontería mientras se seguía follando a otras teniendo “novia”. Pero todo ok.

En el mes 14 me dice que va a venir a Madrid, que SE MUERE por verme y por follarme locamente, PERO que resulta que tiene una “fiesta de pijamas” nosedonde. (DE ESTO ME SIGO DESCOJONANDO)

En ese momento me reí, por supuesto, porque por muy enchochada que estuviera, no soy gilipollas: venía a ver a otra. Yo era, una vez más, el segundo plato. O más bien un perrito caliente de un puesto de la calle. Perrita caliente. Su perrita. Su juguetito. Y vamos, esto no solo lo veía yo.

La tía no me dice nada en todo el finde y no nos vimos. Luego vino el mail de…. adivinad! Exacto, el mail de HACERME SENTIR CULPABLE. “No hemos quedado POR TU CULPA”

Mira, es que me doblo de la risa.

Hasta aquí hemos llegado. Ya está bien de esta gilipollez. Se acabó.

Las cosas que me dijo una vez intenté “deshacerme” de ella, si las leéis, pensaréis que es amor limpio, puro y eterno. Del bueno bueno. Yo me enternecí pero en un momento. De estar cabreada pensando “esta gilipollas no me vacila más”, a convertirme en un gatito con ganas de que lo abracen.

Yo seguía pensando en todo lo anterior, ya había pasado un puto año, y no dejaba de estar mal, pero ahora tenía la oportunidad de volver a estar con ella y no podía evitar querer eso.

Ella estaba con alguien, y yo era la otra. Y eso me lo dice tranquilamente. Y yo lo acepto. Me parece genial, yo necesitaba “resarcirme”, por todo lo que había pasado, lo siento.

El día de su cumpleaños me gasté un pastizal para enviarle un regalo muy chulo, con toda la puta ilusión del mundo. Si el regalo hubiera sido de otra, estaría publicado en todas las redes sociales. Pero siendo mío no, yo no he existido nunca. Pero bueno, de eso hablaré luego.

Dejé a la chica con la que estaba.

Voy a verla en el mes 15. Creo que ese fin de semana es el único que se salva de toda esta historia, porque ni en una película de Hugh Grant y Julia Roberts. Ese fin de semana fue perfecto, fue NORMAL. Concordancia entre lo que se dice y lo que se hace, yo que lo había pasado FATAL durante meses volver a estar con ella… Todo muy bien. Maravilloso.

Al volver a Madrid, mis palabras a un amigo fueron “ya está, ya lo he cerrado, ya puedo seguir adelante”

Y OJALÁ hubiese sido así. Porque ahí estaba yo en paz. Había “vengado” a mi yo maricón de meses anteriores, había resuelto eso.

Ella viene el fin de semana siguiente, ya era mes 16. Este fin de semana fue gracioso porque venía a “dejar a la tía con la que estaba”. La deja el viernes, y el sábado cuando estoy yo con ella, se va en mitad de la noche a “terminar de hablar unas cosas con ella” XDDDDD pero espera, es que eso no es lo peor, ES QUE YO LA ACOMPAÑÉ a casa de la chica. Me faltó subir a arroparlas y darles un besito en la frente.

Yo iba de vuelta a casa llorando en un taxi no importa la dirección, dejando atrás aquella historia de dos.

ESE fue el punto en el que definitivamente, (POR FIN) SE ME CAYÓ EL MITO. Mito abajo. Derrumbe total. Ves cómo es realmente. Despiertas.

Y en lugar de dramas, prefiero empezar a enfriar la cosa. O, más que enfriar, empezar ya a actuar yo normal, y dejarme de tanta mariconada.

Pero que no, que no, que no termina la pesadilla.

Resulta que seguimos bien, aunque yo estuve mosqueada bastantes días por eso, pero ella me insistía en que tenía que cerrar eso para “estar mejor conmigo”.

Ah, inciso: mi intención nunca fue ser “novias”, mi intención era estar normal con una persona que no marea y que no actúa de manera incoherente, mintiendo y con ocultismos y cosas raras de mierda.

Bueno, yo una noche de estas que no podía dormir, saco unas entradas para el concierto de Izal que era en el mes 17.

Fue mi cumpleaños y ni me felicitó.

A los días me dijo el típico “hostia! se me ha pasado” y yo le dije que no pasaba nada. Porque no pasa nada. Pero TANTO SIENTES, TAN ESPECIAL SOY, y TANTO pasas?

Conforme voy escribiendo voy viendo lo imbécil que soy.

Llega el día que viene al concierto de Izal y, por primera vez, accede a quedarse en mi casa. Pero solo la segunda noche. La primera noche, la del viernes, se coge un hostal y ni me propone que me quede con ella. Yo no soy la típica tía lapa, y entendí que quería salir por su cuenta y ya está. Pues la dejo tranquila que salga con SUS AMIGAS.

Al día siguiente me cuenta que SU AMIGA se ha quedado a “dormir” con ella. Yo me mosqueo, ella me trata de puta loca, así que “confío” y no digo nada. Al llegar a recogerlas al hostal, a SU AMIGA le costaba mirarme a la cara, y no creo que fuera por lo fea que soy. Tenía prisa por irse. Le digo que coño, que se venga a tomar algo con nosotras.

Lejos de pensar yo ya nada raro con respecto a eso, me centraba en un cambio positivo, que se quedaba en mi casa cuando nunca quería. Estaba contenta, estaba ilusionada de estar así con ella.

Estaba gilipollas.

Esa noche, después del concierto de Izal, volvemos a quedar con SU AMIGA, que está con otra amiga.

Y AHORA ATENCIÓN *******redobles*****:

La amiga de SU AMIGA nos ve liarnos y le dice a SU AMIGA, alarmándola: “oye, la rubia (yo) se está liando con TU AMIGA”

Y SU AMIGA le contesta: ya, bueno

Y la amiga de SU AMIGA le dice: ¿¿no le vas a decir nada??

Y SU AMIGA le dice: “YO ES QUE NO TENGO QUE ATAR A NADIE”

******* aplausos *******

Mi ceja llegó a tocar la nuca de lo que la arqueé. Mi ceja me dio la vuelta a la cabeza siete veces y barrió todo el local.

De hecho, perdí la ceja y ahora la llevo postiza.

En fin. PERO BUENO, ME ESTÁ DICIENDO QUE NO PASA NADA. Pues ya está, no pasa nada.

Lo único que pasa es que soy yo una gilipollas de manual, eso sí pasa.

Yo, como os imagináis, a estas alturas, estaba HASTA LA POLLA de gilipolleces. Así que decido cortar ya de una puta vez, pero de verdad. De todas todas. A tomar por culo ya esta locura.

Y lo corto. De raíz. Sin más dilación. Le digo que se acabó, bloqueo, fuera. Tengo que ya dejar atrás eso.

MADRE-MÍA.

Su reacción fue de dolor desgarrador, de llorar, de llamar a mis amigas llorando, de auténtico desamor, de POR QUÉ ME HACES ESTO, NO MEREZCO ESTO. NADIE ME HA HECHO TANTO DAÑO COMO TÚ, ERES UNA PERSONA HORRIBLE.

Yo intento mantenerme firme, pero la escuchaba, y soy una puta maricona, y lo que es peor, yo sí sentía cosas de verdad, y me ablandé.

Le pregunto que qué tal está al día siguiente.

¿Y sabéis desde dónde me respondía?

DESDE CASA DE OTRO COÑO.

PERO ALUCINANTE.

Lloraba pero mezclando las lágrimas con los flujos vaginales de otra.

Y al día siguiente, cojo y le saco unos billetes de avión y unas entradas para poder irnos a un festival.

Si tuviéramos una pantalla dividida, me veríais a mí a un lado sintiéndome CULPABLE y fatal y la peor persona del mundo, por haberla hecho sentir mal, sacando unos billetes de avión para verla y arreglarlo y disculparme (XDDD) y, al otro lado, ella, la DOLIDA, follándose a otra.

El panorama es para acariciarme la cabecita a mí.

Cuando venía al festival en el mes 18 es que no me lo pude currar más, no pude currarme más ese fin de semana porque era imposible superar el nivel de currez. Tanto económica, como de detalles, como de preparar, como de ganas…

Lo primero que me dice cuando llega es que SU AMIGA va a ir a verla en dos semanas porque había unas fiestas en su zona. A mí ni me propone unirme ni nada, pero ok. Pasadlo bien, también mola estar con tus amigos. Tampoco éramos nada. Pero vamos, si no somos nada, no me vendas motos.

El festival fue un absoluto desastre. Se portó de manera deleznable conmigo, despectiva delante de sus amigos (hasta sus amigos me lo dijeron), impertinente, estúpida y desagradable. Tratándome como a la última mierda del mundo. Pero vale.

Aquí empezó el declive total.

Yo ya no puedo más, es una locura. Dice una cosa, hace otra. La chica con la que hablo por WhatsApp es un encanto, y con la que quedo es otra persona.

No existe la persona que me gusta.

Quiero irme, quiero salir de ahí ya. Quiero seguir mi vida.

Durante todo ese mes fue un machaque constante de reproches, de mierdas, de conversaciones interminables que no iban a ninguna parte, porque seguían las desconfianzas, las cosas desagradables, contestaciones flipadas, mentiras, mentiras, mentiras, mentiras… ¿he dicho ya MENTIRAS?

Le propongo ir a verla para solucionarlo cara a cara. Me suelta que tiene TODOS los fines de semana ocupadísimos durante mes y medio jajajajaja madre mía, es que esto va por cita previa.

La virgen.

Pero no os creáis que era porque estaba de viaje de negocios, no. Es que “un sábado tenía un cumpleaños” XDDDDDDDD en fin. Me imagino que sería como la “fiesta de pijamas” anterior.

Una persona con la que quieres hablar, por la que SIENTES TANTAS COSAS Y TE MUERES SI NO ESTÁ CONTIGO, ¿no puedes incluirla en tus planes? Pregunto eh, que lo mismo yo estoy anticuada.

Así, el mes 18 el mes 19 y el mes 20 solo movidas y más movidas y más hostias emocionales, de las que he acabado absolutamente vapuleada y por los suelos. Estoy destrozada. Agotada. Cansada a unos niveles desconocidos.

Yo ya estaba pasando de ir, mejor cortar y ya está, si es que esto no va a ninguna parte. La mando a volar.

Pero viene lo de POR FAVOR SI TODAVÍA TE QUEDAN ALGUNAS GANAS DE VERNOS VEN POR FAVOR. TE HE PEDIDO UNA OPORTUNIDAD YO TE HE DADO UNA OPORTUNIDAD CUANDO TÚ ME HAS HECHO DAÑO A MÍ (flipas)

450€ me costó el billete por sacarlo un par de días antes porque yo no quería ir. Pero venga, vamos, un último intento.

¿Adivináis? La chica de WhatsApp me decía “TENGO MUCHAS GANAS DE TI BLABLABLABLA” y la chica con la que quedé fue lo más frío que os podáis imaginar. Después de todo, después de ir hasta allí para intentar arreglarlo y ves que te chocas contra un muro de hielo. No tiene sentido.

Vuelvo desencantada. Ella sigue con lo mismo, que siente muchas cosas por mí, que quiere estar conmigo.

Me dice que TODO el mes 21 va a estar de vacaciones por la península con OTRA AMIGA que ya me ha jurado y perjurado que es amiga y que yo estoy LOCA por pensar otra cosa (AUNQUE yo ya sabía que habían follado en varias ocasiones). Y ella diciéndome que son AMIGAS y que soy yo subnormal. Pero en todo el mes no quiere que nos veamos ya no digo una semana, ni un finde… ni UN DÍA. Ni un día que va a estar a unas horas en coche de mí quiere que nos veamos.

¿Os explico yo lo que pasa o llamo a mi sobrina de 7 años y os lo explica ella?

Yo antes de que se fuera de vacaciones estaba mal, muy triste, porque es que SÉ que se va con otra tía, y que no quiere verme. ¿Pensáis que no se lo dije? Claramente. Se le cortaba la voz por teléfono diciéndome “eso no es así, de verdad que no es así, es que no sé dónde voy a estar en todo el mes, por eso mejor vernos el mes siguiente, yo quiero hacer muchas cosas contigo” JAJAJJAJAJAJA.

Pero no pasa nada, hasta que, el otro día, una chica que no sabe ni que yo existo, comenta que ” a ver si ya están juntas por fin ellas dos, con lo bien que están” “¡están saliendo!, nos lo esperábamos todas”

Esto ha sido el colmo ya de la demencia. Es de enferma mental. Es para escribir un puto manual de psiquiatría.

Que no estoy enfadada por “rechazo”, ni es despecho, ni resentimiento, lo que estoy es MUY CABREADA por el PUTO MAREO DE LOS COJONES. Si quieres estar, estás. Y si no, pues déjame en puta paz vivir.

He invertido todo mi tiempo, todo lo que tengo, toda mi energía en algo QUE NO EXISTE y que es UNA PUTA MENTIRA.

Pero que la piba te mira a la cara y te dice cualquier soplapollez y tú te la crees. Te dice que la mesa es el barco pirata de playmobil y ves hasta los cañoncitos de plástico. Que te niega algo que es verdad, que te cuenta unas milongas de flipar y que agota nada más que pensar todo eso.

Mientras tanto, todo este tiempo, ha estado con unas, con otras, aireando la compañía, los regalitos y las fiestas con otras, y NADA de lo que yo he vivido con ella se ha publicado en ninguna parte. Ni un solo gesto de cariño, ni un detalle. Es como si no existiera. Me siento utilizada, engañada, estafada, y manipulada hasta niveles extremos. Siento asco y enfado conmigo misma por haber permitido todo esto.

Por no hablar de una serie de problemas personales graves que atravieso y no se ha interesado NI UNA SOLA VEZ por eso. ESO es el interés y el cariño que me tiene. Ya no sabes si es que es mala, es maleducada, o es que le falta un hervor.

Termino ya, por no hablar de otras cosas. Que ya demasiado. Y lo que me estoy mordiendo la lengua no lo sabe nadie.

Y con esto, pongo fin a esta maldita historia de una vez por todas. De todo se aprende, desde luego, pero casi hubiera sido mejor no tener que aprender esta puta mierda.

De hecho, esta entrada la escribí ayer, y por la tarde EL BICHO me dio la razón, y efectivamente está con la tía a la que le comía el coño llorando mientras me llamaba y que se fue de vacaciones todo el mes con ella a una hora de mi casa y yo no podía ir, PERO ERAN AMIGASSSS y yo estaba tarada. JAJAJA. EN FIN. STOP XD.

Pero que el Bicho, ENCIMA, ayer me llamó BASURA después de todo jajajaja. Dios mío. Es realmente enfermo.

Gracias, Bicho. Nos hemos reído muchísimo con tu enfermedad. Y nos seguiremos riendo.

Recuerdo las advertencias de mucha gente. Y de POBRE de quien me sugiriera por un momento algo malo de ella, que yo era la perrita defensora. Y la perrita ha acabado sufriendo el mayor daño de su vida, putos escobazos y a punto de perder la puta cabeza. Es para acabar majara.

Que ahora te preguntas cómo has podido aguantar semejante mierda e invertir tanto tiempo de tu vida en esto. Con la de cosas buenas que tengo, joder.

Esto ha sido darle perlas a los cerdos. Pero a los cerdos psicópatas.

Y ojo, esto no es para hablar mal de nadie, es para hablar de lo gilipollas que soy yo. Evidentemente, y como he dicho al principio, esto únicamente es mi punto de vista, lo que yo he vivido y cómo me siento.

Acabas desgastada, pero cuando ya ves la realidad del todo: PERO QUÉ PUTO BIEN TE SIENTES.

Solo sé que con este tipo de personas, hay que huir en la dirección contraria y a toda hostia.

BICHO IS OUT.

POR CIERTO: desde aquí MIL GRACIAS  a todas las que os vais a sentir identificadas con esta entrada (porque es LA VERDAD DE TODAS) y gracias a todos los que me habéis echado una mano para salir de este infierno. Ha costado, pero lo hemos hecho.

Que no es que lo que yo he vivido con ella sea mentira, es que es la verdad de todas.

Feminidad hipertrofiada

De este tuit de @Xiani_PCh,  surgió un debate acerca de la relación entre la feminidad y las mujeres con cuerpos musculados, que acabó en una abarrotada multimención que no dejaba demasiado lugar para aportar argumentos.

Sabéis que no suelo hablar de nada “en serio” y que me limito a hacer el anormal, que se me da mucho mejor, pero hoy me he levantado filósofa intensita.

Recientemente, todos hemos podido ver un anuncio de televisión haciendo referencia a esas imposiciones sociales del tipo “azul para los niños, rosa para las niñas”. Vivimos en un mundo plagado de cánones y estereotipos. ¿La belleza comienza de una talla 38 para abajo? ¿Las niñas tienen que jugar con muñecas? ¿Es la mujer ejecutiva un peligro para la entidad por la posibilidad de quedarse embarazada? ¿Los chicos no lloran? Oh, vaya, acabo de abrir la Caja de Pandora de las preguntas feministas. Seguro que si repito estas dos preguntas frente a un espejo, se me aparece Simone de Beauvoir y me folla da dos hostias.

Pero vale, no me quiero ir por las ramas. Mujeres y músculos. Bonita combinación, para quien le guste. Tremenda abominación, para quien le repulse. No voy a entrar en los gustos estéticos de cada uno.

¿Qué es la feminidad? Dices mientras rapas tu cabeza azul. ¿Y tú me lo preguntas? Femenina, eres tú. (Sí, tú, la rapada que está levantando 100 kilos en press de banca con unos bíceps como rinocerontes).

Por cierto, estoy segura de que a Bécquer le encantaba el rosa.

No, en serio. No hace falta citar grandes autores ni exponer aquí grandes estudios, basta con irnos a la SÚPER WIKIPEDIA (antesdeayer conocida como Encarta)

Feminidad o femineidad es el conjunto de cualidades que encerradas en el estereotipo de mujer en una cultura particular. Es un concepto que alude a los valores, características y comportamientos tanto aprendidos, como a características específicamente biológicas. Su complemento es el concepto de masculinidad. El concepto de feminidad también se ha desarrollado como “ideal de feminidad” en el sentido de un patrón o modelo deseable de mujer.

Se entiende por feminidad un conjunto de atributos asociados al rol tradicional de la categoría mujer.

A lo largo de la historia, los cánones de belleza masculinos se han mantenido estables. El hombre, debido a cuestiones meramente biológicas, por naturaleza, es más fuerte que la mujer, morfológicamente, es más grande. Físicamente somos diferentes, por tanto, el hombre ha sido siempre el cazador, el guerrero, el luchador. La mujer era recolectora y se encargaba de criar a los niños. Los hombres siempre han sido musculosos y fuertes. Numerosas expresiones artísticas, esculturas romanas, pinturas, reflejan este concepto clásico y permanente de lo masculino.

Sin embargo, no pasa lo mismo con los cánones de belleza femeninos. Estos han variado a lo largo del tiempo. Antes, la mujer atractiva y deseada era la mujer gorda. Y ha fluctuado en cada cultura, pero el caso que ahora nos hallamos ante un modelo totalmente antagónico a ese.Vamos, que hay que estar delgada de cojones o al Stradivarius vas a entrar solo para bailar y ver si puedes pedirte un cubata.

¿Cómo? ¿Que me estoy yendo por los cerros de Úbeda? Que no, si hace mucho que no voy a Jaén. JAJA. PUES CIERRA EL PUTO NAVEGADOR. Es broma, no lo cierres 😦

A ver, cuento todo este rollete porque lo que quiero decir es todo esto no es la manifestación de una esencia interior, es algo social. Es una especie de búsqueda inconsciente de la aprobación al contemplarnos bajo el escrutinio de quienes se acogen a estos modelos. Y lo mismo pasa con “lo femenino” (música de suspense aquí, por favor)

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Como decía, no valoro si un cuerpo bonito de mujer es necesariamente un cuerpo musculado, únicamente intento explicar que la feminidad es, a mi modo de ver, otra cosa muy distinta. Hay una gran diferencia entre tener un aspecto femenino y ser femenina. La feminidad es una actitud, es una manera de ser, son unas maneras, no un físico. En apariencia, puede que el look que has elegido hoy de traje de chaqueta de hombre y corbata y mocasines, no sea muy femenino, pero tú puedes ser femenina. Si no, ponedme a mí un tutú y unas zapatillas de bailarina, a ver si le damos una alegría a mi madre.

En mi periplo por los gimnasios del mundo (bueno, lo del mundo es una exageración para hacerme la interesante un poco) he conocido muchas chicas muy musculadas y son súper femeninas (tanto herosexuales como homosexuales)

Por ejemplo:  esta mujer puede ser femenina sin ninguna duda. ¿Que estéticamente no os gusta? Eso es otra historia.

SATURNO10

Los roles preestablecidos, o más bien aprendidos en los procesos de socialización y endoculturación, son actitudes que vamos aprendiendo y repitiendo. ¿Es un hombre depilado menos masculino? ¿Un hombre que vista de rosa pierde su masculinidad?

No redundo más en el tema, y ya me voy, que por intentar sintetizar todo lo que me pasa por la cabeza he mezclado tantas cosas que voy a ir a por un café antes de desmayarme.

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Besitos cuquis y sonrisita para ellas, abrazos con palmada fuerte en la espalda para ellos.