El collarín, la choni y el portal

Buenobuenobuenobueno.

Que ya estoy aquí otra vez.

Soy como el PP eh, no hay manera de echarme.

Pero claro, cómo voy yo a dejaros sin literatura de calidad, sería muy irresponsable por mi parte hacer eso. Sería muy egoísta, dejaros huérfanos de letras, guardándome toda la cultura para mí y no compartirla con el pueblo, con la plebe, con el proletariado. Porque claro, no sé si os habéis enterado ya, pero soy RICA.

Yo no me había enterado, pero por lo visto sí y es genial.

En fin. No demos más protagonismo a la gente subnormal y vamos a dedicarnos a lo que más nos gusta: HABLAR DE MIS DESGRACIAS. (Que según las ratas de mierda también me invento, pero OK)

Como últimamente va de chonis mi vida, me ha venido a la cabeza esta historia.

El título de la entrada parece como las Crónicas de Narnia, “El león el armario y la bruja” y algo así fue, porque el león soy yo cuando se me bufa el pelo de llevar de fiesta 4 días seguidos, la bruja es la loca que me montó el pollo y el armario pues puede ser el portal donde me follé salvajemente a la choni.

PERO VAMOS A VER, POR QUÉ SPOILEO MI PROPIA HISTORIA.

Empecemos por el inicio, por donde todas las historias de mierda empiezan: EL PUTO CHAT DE CHUECA.

Sí, tuve una época que era un no parar de pescar ahí, porque seré rica, pero una cutre de cojones para echar un polvo. Lo mío no tiene nombre.

Pudiendo ir de putas de lujo y voy al chat de chueca eh, me pone lo irrisorio.

Pues eso, entré al chat, lo típico jajaja jijiji hola wuapa k tal (cerrar ventana) k pasa k buskas aki??? (cerrar ventana) jejejejjjejejeje y weno y k buskas? (cerrar ventana) k edad tienes komo t llamas a k te dedidkas??? (cerrar ventana)

Pero amigas, yo había ya desarrollado esa paciencia de depredadora, de aguantar agazapada tras la pantalla del ordenador, inamovible, pestañeando lo justo para no morir, y observando hasta que ZAS.

Hablé con una chica muy maja, nos dimos los teléfonos y quedamos esa noche.

No se me olvidará cuando la vi que por mi mente solo pasó la frase “madre mía cómo te voy a follar” y cuando íbamos andando por la calle yo solo pensaba “madremía madremía pero madremía cómo te voy a follar” y luego a ella jajaja y sí a todo todo el rato.

La tía era un poco choni, eso sí, ya sabéis que las niñas pijas y ricas tenemos predilección por lo chungo parece, pero bueno.

Bueno, que la tía tenía un polvazo.

Y nos fuimos a un bar de bolleras a tomar una cervecita y tal.

Fue llegar y empezar a comernos la boca como un cocodrilo mastica a una cebra que se acerca al borde del río a beber agua.

Todo ansia la chica y yo pensando “joder, cómo estamos”

Claro, obviamente yo estaba todo perra. Y como siempre, en mi mundo y ajena al resto. Yo estaba con ella, y no sería por amor, pero me estaba latiendo el coño como un subwoofer en el Tomorrowland, no estaba yo para observar el entorno, sabes.

En un momento dado ella me dice que “vámonos al fondo a bailar” y yo bueno, vale, o sea, no me planteo nada más. Ella quiere ir allí, pues vamos.

Estamos allí bailando y hablando y tal y cuando yo voy a comerle la boca ella no es que me haga la cobra, pero me dice que justo quiere ir al baño.

Y yo bueno, pues vamos.

Nos follamos en los baños como dos auténticas zorras de polígono industrial en una nave abandonada el día del fin del mundo.

La gente ya dando patadas y todo a la puerta porque teníamos un baño inutilizado y se oían las hostias contra las paredes xD. Pero ok.

Cuando salimos seguimos la noche normal, pero ella fuera no me comía ya la boca ni nada, era un poco raro. A ver, no tienes que estar comiéndome la boca todo el rato, pero que se notaba que cambiaba su actitud.

Yo en ese momento tampoco le di más importancia ni nada, estaba a mi bola y pasándomelo bien.

Nos fuimos de allí andando bastante rato, hablando bien, y tal, y le dije que la acompañaba a su casa. Ella vivía con sus padres, y yo en ese momento tampoco podía llevarla a mi casa.

Y tampoco me daba para más en plan acostarme con ella bien, era una noche de fiesta y punto.

La acompañé hasta su portal creyéndome Dylan protegiendo a Kelly en Sensación de Vivir.

Menudo polvazo en el portal.

Superamos los límites de la cerdez, y fue muy romántico porque tuvimos que meternos en un hueco de la escalera porque bajó un vecino a los perros a las 6 de la mañana y nosotras con las bragas en los tobillos.

Bueno, pues ya yo me fui a mi casa bien servida de coño que ni un desayuno continental de buena mañana. Y nada, a dormir un rato, que yo también duermo a veces.

Al día siguiente nos escribimos por la tarde en plan “qué bien lo pasamos” y tal, y buen rollete. Pero vamos, sin más.

Total, ya al cabo de dos o tres semanas yo volví por ese bar con unas amigas.

Y se me acerca una tía y me dice “tú te has follado a mi novia”

Y yo ?¿

Y ella “Sí, ¿tú no te has liado con XXXXX?”

Y yo… pues…   (HACIENDO ALARDE DE MI INEXISTENTE GRAN HABILIDAD PARA MENTIR)

ERES UNA HIJA DE PUTA, ADEMÁS EN MI CARA, ES QUE NO TIENES VERGÜENZA.

QUE ES MI NOVIA

ERES UNA ZORRA

Claro, mis amigas flipando ya vienen, en plan oye a ver qué te pasa.

Yo diciéndole muy tranquila que yo no sabía que ella era su novia, que yo quedé con ella que ella no me dijo nada de eso.

Se montó un cisco que la piba me rompió un vaso en la mano y fue en la mano porque venía a partírmelo en la cara y yo lo aparté con la mano.

La sacaron del bar los porteros, me sacaron a mí, se montó una pero sideral.

Yo con la mano ensangrentada con un cristal enganchado.

Yo intenté explicarle que yo no sabía de su existencia, pero la tía por lo visto era “conocida” en el ambiente y YO TENÍA QUE SABERLO. Que era su novia.

Y que su novia era un zorrón.

Me cago en la puta, que no he comprado el “Hola” bolleril esta semana.

Yo puedo jurar que no lo sabía. En aquel momento yo estaba muy desconectada de todas esas gilipolleces, pues como ahora. Como prácticamente siempre.

Bueno, ya obviamente al final en la calle se me encaraba, yo quería evitar el enfrentamiento y de hecho salieron mis dos amigas y un amigo mío que era grandecito a pararla, pero la piba escupiéndonos y todo desencajada, y yo le dije “deja las drogas anda”

Y ahí la liamos.

Lo que es una frase que dices porque ves a una persona fuera de sí, sin saber NADA de su vida, se puede convertir en el puto Apocalipsis.

HIJA DE LA GRAN PUTA HIJA DE LA GRAN PUTA!!!!!!!!!!

(por lo visto había habido un problema GORDO de drogas en su casa con un familiar)

Buenobuenobuenobuenobueno bueno BUENO.

BUENO.

De verdad eh, de irnos de allí y la otra siguiéndonos, tirándonos cosas, amenazando, una locura.

En fin, eso se quedó ahí.

Yo quise evitar ir por ese bar por si estaba la loca esta, y ya no salíamos por ahí.

Con la choni zorra ya no hablé más, a todo esto.

El caso es que luego un día estoy de tiendas por el centro con una de mis mejores amigas y estoy yo ahí mirando las perchitas, pasando ropa, y me dice “tía, hay una tía ahí con collarín y nos ha mirado fatal, qué le pasa a la gente” y yo “jajaja”

Bueno, pues luego vamos a tomar una caña.

Estamos ahí en una terraza y mi amiga (la pobre que es súper inocente) “hostias Jefa, la misma del collarín de antes, está ahí, nos está mirando mucho y muy mal”

Miro y veo que ES LA LOCA novia de la choni.

Tranquilamente, sin inmutarme ni moverme, dije “Ah, sí, me follé a su novia y me quiere matar”

Y di un trago a la caña.

Mi amiga descojonada pensando que eran gilipolleces y vaciles míos.

Nos siguió al terminar la cerveza ahí, mi amiga ahí ya estaba acojonada viendo que no era broma, vino con el collarín y habló conmigo en plan todo calmada y me dijo que le habían dado una paliza.

Y yo pensando: “cojones, normal, con las que lías, hija de puta, y poco te ha pasado”

Pero claro no le dije eso le dije: “jo tía, pues recupérate pronto”

– Mi amiga acojonada –

Y ella “tía buen rollo eh, buen rollo, lo siento, buen rollo, que es culpa de ella que es una zorra, perdona que no es tu culpa ya lo he entendido”

Y yo “venga no te preocupes, buen rollo, nigga”

Mi amiga: “pero qué es esto con qué clase de gente te juntas tía?”

Y yo “déjalo, es una larga historia de bolleras que no ibas a entender”

 Nos fuimos a tomar un vinito, para celebrar que ya estaba cerrado el armario que conducía al Narnia del bollerismo.

La pigmea alcohólica

A veces en la vida tenemos que pasar por etapas que no son ni mucho menos agradables, pero que son bastante enriquecedoras y de las que podemos extraer buenas lecciones.

En este caso, yo aprendí a… No sé, cosas como abrir puertas casi desnuda y algo de repostería. Pero bueno, no me adelanto.

La proliferación de la tecnología pone a nuestro alcance muchos medios para poder dar rienda suelta a toda nuestra locacoñez y compartirla con muchas más personas, porque estar jodidamente pirada y guardártelo todo para ti no es nada solidario. Hay que compartir, claro que sí.

Aquella tarde de sábado, yo buscaba un polvo. Algo rapidito, quedar, tomar algo, que me comieran el coño hasta que se me viera el hueso, lo típico. Y luego nada, darme una ducha y dormir como dios.

Pero con las tías no funciona así, o al menos no TAN así. Normalmente hay que hablar. Hablar, hacerlas reír, hacerlas sentirse comprendidas, hacer que vean en ti cosas muy buenas, ponerlas perras por supuesto (esa es la parte que menos me importa hacer)

Debido a lo cual la mayoría de las veces acabo cerrando la aplicación de ligue, poniéndole el arnés a la almohada con el dildo más tocho que tenga, poner música de rodeo y dejarme llevar.

El resto es igual: ducha y dormir como dios. Y te ahorras todo lo demás.

No está mal, pero vamos, ese día es que yo quería unas buenas tetas y una lengua de verdad, y puse a dios por testigo de que recorrería perfil a perfil, por toda la geografía española encontrando unas bragas que bajar. Aunque tuviera que coger el coche y conducir más de 4 horas, daba igual. Obviamente saltando a mis exs, a tuiteras locas y a perfiles con la foto de Adèle.

Esa tarde hablé con bastantes chicas, la mayoría no sé si estarían buscando el amor eterno, pero desde luego un polvo de buen rollito sí que no.  Y no es que yo les escribiera en plan desesperado ni nada, pero que no. Pasé por todos los tipos de perfiles habidos y por haber…pero nada. Que no.

Entonces, me escribió una chica sin foto de perfil. Y de un rollo muy yo. Lo primero que pensé fue que era una jodida/o tuitera/o que quería tocarme un poco las pelotas y a los que a veces yo sigo el rollo solo por la gracia de a ver hasta dónde llegan las/os muy gilipollas. El caso es que le contestaba y tal, y bien, pero sin hacerle demasiado caso, no me terminaba de fiar. Me caía bien, pero meh.

Sin foto de perfil y sus características: 141cm y 40kg

Y yo pensaba: “esta es la típica que ni se toma la molestia de rellenar bien sus datos, será porque lo único que quiere es echar un polvo, como yo”

Pero nada, no parecía algo que pudiera materializarse.

Obviamente esa tarde acabé dejando el móvil en la mesa y atando el  dildo doble con cinta aislante a la almohada. La ducha me la di, pero dormí regular.

El domingo tenía miles de mensajes de chicas que querían continuar las conversaciones que yo había iniciado con el único propósito de que me comieran el coño, y que obviamente  una vez me había follado brutalmente a mi almohada, me importaban una mierda.

Pero esta chica sin foto de perfil continuaba la conversación en una línea que me gustó. O sea, la tía parecía interesante y me hacía gracia.

Bueno, le contestaba y tal, pero meh.

Yo es que tampoco estaba en un buen momento, y me daba muchísima pereza todo. Quería que me follaran y me acariciaran la espaldita, pero sin hablar.

Los siguientes días ya no tenía mucho tiemp0 para estar mamoneando, pero algún mensaje caía, y la tía sin foto de perfil me iba seduciendo poco a poco.

Yo soy muy así, y como el físico me la suda bastante, el tema de la foto me la pelaba bastante. Sobre todo cuando nos dimos los teléfonos y me llamó.

Una chica muy agradable, nos entendíamos guay, muchas risas, hablamos un buen rato. Casi 2 horas, y ya le dije “a ver. A VER. Pero en lugar de estar aquí hablando por teléfono por qué no hablamos con unas cañas” y ella “sí, pero yo hoy no puedo salir porque mañana tengo que ir a nosedónde y tal, por qué no te vienes a mi casa”

Vale, pues voy.

Le digo “voy a ir con todos mis cojones sin ver una foto tuya ni nada y con tus medidas mal puestas”

Y ella: “mis medidas están bien”

Y yo “sí, claro, que no mides ni metro y medio”

Y ella: “te lo prometo”

Y yo… “jajajaja”

Nos habíamos vacilado tanto que pensaba que era coña.

Compré una botella de ron y coca-cola para tomar algo allí con ella, y algo de picar, y para su casa que voy.

Bueno.

Llego, llamo al timbre y se abre la puerta.

La puerta parecía que se abría sola, porque en mi línea de visión no había nadie.

Descendiendo la mirada, veo a una chica de efectivamente, ni metro y medio, COMPLETAMENTE EN PELOTAS (bueno, llevaba bragas y un trapo de cocina en el hombro)

Pues la tía enana en bragas con trapo de cocina en el hombro me invita a pasar, yo con la ceja arqueada rozando los anillos de Saturno. Mi primera intención en esa situación hubiera sido comerle la boca sin decirle ni hola y follármela, pero claro, lo del trapo no me gustó nada.

Tenía todas las luces de casa apagadas, y todo lleno de velas, el salón iluminado por velas, todo iluminado por velas menos la cocina.

Yo la seguía por el pasillo sintiéndome el Doctor Livingstone de expedición nocturna guiada por las tribus de las selvas ecuatoriales africanas.

Me dice que le de un momento, que es que está cocinando y va hacia el horno, y lo abre, para lo cual no tenía ni que agacharse. Supongo que para ella la puerta del horno sería como para cualquiera la puerta de una fortaleza de castillo.

Saca la bandeja de horno que en sus manos parecía GIGANTE llena de… una especie de pastelillos.

Yo contemplo la escena y le digo que me voy a poner una copa (para poder soportar lo kafkiano de la situación)

Le digo que si le pongo una y me dice que no.

Mientras yo me tomo la copa, ella sigue en bragas preparando 300 platos distintos en la cocina, metiendo cosas en tuppers… Me dice que ya acaba, que es que al día siguiente iba a nosedónde, un tipo camping o algo así.

Me iba contando movidas y me invita a comer pastelillos. Yo le digo que no, que no como nada dulce, y ella que sí que sí, que joder, que tanta vida fitness de qué, y yo si no es por el fitness es porque lo dulce no me hace gracia, dame una pizza y ni debatimos, pero pastelillos de mierda no.

Y me dice “pues será que las copas no tienen azúcar”

Y yo “pues sí, pero es algo que me apetece y es un día”

Y ella “pues las putas copas”

Y yo “que sí, que sí, si tienes razón, pero que joder, es un sábado de relajarme y tomarme un par de copas y ya, coño”

Y ella “pues los pastelillos son menos malos que esa mierda”

La miré desde arriba con ganas de hundirle la cabeza en la bandeja de pastelillos, y creo que lo pilló.

A ver, la conversación con ella no estaba mal, pero pf. Que el físico no me importa, pero no sé, era raro, no era nada mi tipo. A mí me suelen gustar las chicas gorditas, y esta mujer es que era un esqueleto andante.

Termina de preparar todo y nos vamos al salón.

Yo me pongo otro copazo.

Vuelvo a decirle “¿no te pongo una copa?”

Y ella “no, no”

Seguimos hablando y ella empieza a decirme que sabía que podría abrirme la puerta de ese modo y que yo actuaría con normalidad.

Y yo a ver, es tu casa, abre como quieras. Le tenía que haber comentado que lo del trapo de cocina en el hombro no me hizo mucha gracia, pero bueno, la perdoné.

En realidad teníamos algunos aspectos en común en la manera de pensar, y la situación no estaba mal, picoteábamos, musiquita, ella era medianamente divertida, se podía hablar, y en un momento dado nos miramos y nos empezamos a comer la boca (yo pensé mira, será pigmea, pero ya total, ya que hemos venido hasta aquí pues vamos a jugar)

De repente para y me dice que es que no puede estarme besando si tengo sabor a alcohol.

Y yo ?¿?

Entonces me cuenta que ha sido alcohólica.

Y yo pensando “madremía pues con buena has ido a dar”

Le dije que se esperara un segundo, que iba a ponerme hielo en la copa para que me contara.

Y nada, me estuvo contando cosas muy chungas, y me suelta “pues tú deberías tener cuidado”

Y yo claro, no iba a discutir, yo le daba la razón en todo.

Yo no estaba borracha ni nada, pero ella con su discurso de AA. Me decía “prueba a no beber durante un día” y yo… “a ver, yo estoy meses enteros sin probar ni una gota de alcohol y no me pasa nada, pero si me apetece tomar algo un puto sábado tampoco es nada malo”

Me saca unos libros y me empieza a mandar mazo de información al móvil sobre AA.

Yo decido ponerme otra copa, porque vaya agobio.

Ella sigue contándome movidas chungas.

Historias muy jodidas.

Mientras la escuchaba, a mí se me ocurre que el sabor a alcohol en el coño no se nota.

Eso fue una gran idea.

Para celebrarlo, fui a ponerme otra copa.

Y bueno, la noche había avanzado mucho, la pigmea y yo yacíamos en el sofá, su cabeza junto a la mía y sus piernas completamente estiradas llegando casi a mis rodillas.

Al día siguiente, cuando llego a casa, veo que me ha dejado en el bolso una estampita de AA, tarjetas de AA, y una hojita donde ponía una especie de mandamientos para conseguir evitar beber durante todo un día.

Me montó un drama de tres pares de cojones a los dos días y tuve que cortar nuestra corta pero intensa amistad.

Una pena, podría haber tenido pastelillos siempre que quisiera.

Noches de bohemia, terror y golf

Llevo un rato intentando encontrar la mejor manera de empezar a contar esta historia, pero solo me viene a la cabeza la imagen de Pedro Piqueras diciendo: “terrible, apocalíptico”

Una noche me presentaron a una chica, que era amiga/conocida de alguien de mi grupo de amigas, y nos quedamos mirando en plan… “pero si tú y yo hemos hablado antes” y nos descojonamos, porque nos teníamos agregadas al Messenger. Se ve que habíamos hablado por otro medio de zorreo de la época. (Esto es el blog del zorreo retro)

Nos caíamos súper bien, y queríamos quedar, pero era como que nunca dábamos el paso.

Total, después de esa noche, vuelta al Messenger, todo el cachondeo y tenemos por fin NUESTRA cita.

A ver, la chica era todo lo contrario a mí en el sentido de forma de ser, muy cuqui, muy achuchable, bohemia, delicada, femenina, cosas así. Pero éramos muy afines en plan que era una chica pijilla, inteligente, teníamos un estilo de vida parecido, era educada, con saber estar… La cosa es que a ella le molaba mi “malotismo” y a mí me molaba su “delicadeza” y lo pongo entrecomillado porque ni tanto ni tan poco. Pero ya me entendéis.

Esta tía había sido “Miss Su Pueblo” en esos primeros 2000 y era una tía muy mona, vamos, que estaba muy bien.

Ella no era la típica de ir a saco, así que, en nuestra primera cita, yo llevaba un aura angelical sobre la cabeza y le ponía mi chaqueta sobre los charcos, porque claro, la chica era muy cuqui, muy tal, y yo no podía ir en plan de “TE VOY A COMER EL COÑO HASTA QUE SE TE VEA EL HUESO”. A mí tanta mariconada me daba y me da pereza, pero ese día quise estar tranquila para no intimidarla, porque ella me tenía “miedo” (dicho por sus amigas/conocidas previamente en plan advertencia de “tía, que le molas, pero no la líes”)

Total, la primera cita fue muy de 1970, divertido y todo bien, pero de acompañarla a casa y tierno beso en la comisura de los labios mientras en mi coño sonaba Surfing USA de los Beach Boys.

Ahora esto seguramente no pasaría de esta manera, pero en aquel momento fui así de gentlewoman.

Lo que me pajeé al llegar a casa no lo sabe nadie, PERO EH.

FUNCIONÓ.

La chica al día siguiente me llamó, que quería quedar y que “por qué no veíamos una peli de miedo en mi casa y la abrazaba con mis brazos de estibador portuario” 

Podríamos haber metido mazorcas de maíz en mi coño para hacer las palomitas.

Le pregunto que cuál quiere ver.

Y claro, en aquella época, no era como ahora, niños, NO ERA. Lo mismo en  descargarte una peli tardabas 12 horas con suerte y que no, que no es igual nada.

La peli era una peli de terror de chinos RARA DE COJONES, que la puta friki pija bohemia culta gafapasta pseudomoderna quería ver. Y su pseudonovio chungo con moto se la busca, claro que sí.

Justo me llama mi mejor amigo para preguntarme qué tal mi súper cita con la miss, le cuento, y le digo que me ha llamado y que he quedado para por la noche, pero que tengo que encontrar la puta peli esa.

Quedamos para irnos de cañas y buscarla mientras en varios videoclubs.

Encontramos un videoclub donde estaba, pero para poder sacar la peli tenía que hacerme socia, y para hacerme socia necesitaba una factura a mi nombre de luz/agua blablabla, SU PUTA MADRE, ni que estuviera en una puta aventura gráfica de Indiana Jones.

Yo estaba de alquiler sin nada a mi nombre, y nos ves a dos horas de que viniera la chica a mi casa, VOLANDO hacia casa de mi colega para poder coger una factura y el DNI de su padre o no sé qué coño hicimos para poder hacerme socia (o más bien hacerse socio él)

TOTAL, que después de casi dos horas de líos, POR FIN tengo la peli en casa.

Preparo todo de puta madre, unas cositas de picar, ambiente guay y tal, ella llega, me dice que si ponemos unas copas, todo animadilla ella, yo la dejaba que fuera ella la que quisiera hacer las cosas para no agobiarla.

Estamos viendo la peli y ella que si venga a acariciarme la manita, yo que si venga a acariciarle la pierna, ella que si “me puedes abrazar que me da miedo”, yo que si “espero no calarle el techo a la vecina de abajo”, que si te doy un besito, que si mi mano está rozándote las tetas. Ok.

La peli era una puta mierda de cojones, a todo esto.

Total, que así, que con toda la perrez, yo ya es que no sé, ¿dónde cojones queda el cuquismo en ese momento?

Entro a matar.

Bueno.

“No tía, es que yo tan rápido no voy”

Pero rápido de qué, zorra. RÁPIDO DE QUÉ.

Después de todo lo que me había dicho, de cómo estaba, de cómo era la situación y la relación que teníamos… ¿Qué coño quería? ¿Liarse conmigo en mi puto sofá sin follar? ¿Darnos besitos solo?

Total, que le digo eso, que rápido de qué xD. Y ella que no, que le gusto mucho, pero que no se va a acostar conmigo así como así y mimimi. Y yo esas cosas es que me dan mucha pereza, así que dije “pues ok”.

Espero que se vaya.

Ni se mueve.

Me levanto a por hielo cabreada esperando que ella coja y se pire, o algo, la situación es incómoda.

La tía sigue sentada en el sofá todo tranquila.

Me cabreo, cojo la chaqueta y me piro. ME PIRO DE MI CASA. Y ella ahí.

Llamo a mi colega, que viene a las 3:00am desde a tomar por culo y yo me había metido en un pub al lado de mi casa.

Nos descojonamos de la situación, y me dice “vamos a subir”

Y yo: “no, paso de subir, que la jodan”

Y él: “tía, es tu casa”

Bueno, las risas fueron muy memorables.

Entonces, mi colega decide subir en plan “pues subo a por alguna botella y hacemos un minibotellón aquí en el coche hasta que salga”

Baja descojonado. Le digo: “¿Qué hace? ¿Sigue ahí?”

Y él: “sí, he subido, y estaba sentada en el sofá con la mirada perdida viendo el C+Golf, pero de hecho es que he pasado para coger la botella de encima de la mesa y me ha dicho hola pero ya, ni se ha movido”

Bueno, al menos está aprovechando el golf de mi suscripción al Plus. Tomando copazos despollados en su coche delante de mi portal.

Esto ya serían como las 5.

Él me pregunta si creo que me está esperando, y yo le dije que sospechaba que la muy zorra estaba haciendo tiempo hasta que abriera el metro, y así fue.

A las 5:50 salió de mi portal.

Bajó la calle y se perdió un polvazo conmigo que le hubiera venido muy bien.

Eso sí, como os podéis imaginar, a los meses intentó zorrearme.

Pero mi coño ya había zarpado a otro puerto.

agujero

En esta ocasión, no hice hoyo.

La runner

Al inicio de mi maravillosa nueva vida de soltera tras la ruptura con la que hasta ahora ha sido mi única súper-novia, me dediqué a zorrear todo lo que pude y más. Lo típico, vaya, pero yo es que salí de esa relación como lo haría un gato enfarlopado que ha estado encerrado en una caja durante horas.

Todo eso estaba muy bien mientras lo hacía con la gente que conocía de manera normal, en la calle, en bares, con mis amigas.

Pero, como ya sabéis, una vez me picó una bollera y adquirí el súper-poder de entrar a los chats de bolleras a hacer mucho el maricón y quedar con tías en plan citas a ciegas. Sí, y todo esto DESPUÉS de haber vivido experiencias tan traumáticas como la del Guisante Pinchado en La Patata o La Socorrista.

Llevaba ya años sin hacerlo, así que pensé: “qué mejor que volver a hacerlo ahora, que he dejado a mi novia, que SOY LIBRE, y puedo volver a sentir cómo corre por mis venas LA EMOCIÓN de quedar con frikis”

Ah, sí, maravilloso placer, embriagador escalofrío subiendo por mi espalda. Dulce y seductor riesgo.

Volví a entrar al chat infernal ese después de varios años, y todo seguía igual: infestado de hombres pajilleros haciéndose pasar por chicas, atestado de mujeres hasta el culo de barbitúricos, intensitas, heterocuriosas, gafapastas, culturetas, flipadas, y toda esa habitual faunilla que ya sabemos, y luego yo, ahí, con mi cerveza, sentada frente al monitor.

Coloqué con mimo el teclado, me crují los dedos, respiré hondo y ahí que fui, dispuesta convertir mi dialéctica en ceros y unos, para que apareciera mágicamente en la pantalla de “EL AMOR DE MI VIDA” (de esa noche).

Hablé con varias chicas, hasta que di con la que iba a ser mi súper-amor-verdadero, y disertamos de manera vehemente sobre las Leyes de Mendel durante horas. Sobre las 4am me dijo que se iba a acostar porque a las 6 se levantaba para ir a correr.

La tía me contó que era runner y que iba a no sé qué historias de runners, así que yo, cómo no, me imaginé a una tía deportista, normal, no sé. Yo también hago deporte y no es que tenga un cuerpazo de escándalo, pero claro, todo dentro de unos límites.

Dejándome llevar por mi coño corazón, nos dimos los teléfonos para hablar al día siguiente y tomar algo. La chica eso sí era un encanto, divertida, educada, agradable y tal.

Nos llamamos y quedamos esa noche.

Cómo os cuento…

Yo solo recuerdo que llegué al lugar acordado y había una gorda en la puerta. “No me puede pasar esto otra vez, no va a ser esa, si es runner” no hice amago de acercarme, PORQUE NO PODÍA SER ELLA, aunque estaba en clara actitud de espera. Y LLEVABA LA CHAQUETA DEL COLOR QUE HABÍA DICHO. Tiene que ser coincidencia. La vi intentar buscarme con la mirada y la rehuí en plan: “aún puedo escapar, no sabe que soy yo” Pero no, vino. “Ay, jejeje qué tontas”

Me cago en la puta.

Runner.

Su puta madre.

Bueno, me tomo una caña con ella y ya está. Tampoco pasa nada.

En el bar le digo: “¿te apetece comer algo?” y le paso la carta, la ojea, y me dice: “A mí, menos las ensaladas, me gusta todo” a lo que le solté: “YA SE TE VE jajajaja”

“Pues al final esta mañana me levanté para correr” (Para que no te quitaran el cochinillo más grande de la carnicería, zorra)

Y claro, nos picamos, yo estaba chinada porque la tía me había engañado vilmente y no dejaba de soltarle pullitas. A mí no me importaba que estuviera gorda, lo que me jodía era que me había engañado.

Total, no me preguntéis por qué, pero seguimos las cañas, y un buen rato de cañas. Pero ratazo. Y las cañas fueron copas. Y las copas fueron after hasta las 11:30 de la mañana.

En un momento dado me soltó un: “Yo jamás me acostaría con alguien como tú, y no porque no me gustes” y pensé…”hala, ya la ha liao. ¿¿Que no?? ¿¿¿Cómo que no???”

En el after, al ser un día entre semana, estábamos ella y yo, el camarero porque tenía que estar, y poca cosa más, no había mucha gente. La tía se va al baño y yo me acerco con todo mi moco al camarero y le empiezo a contar a voces que qué putísimo asco quedar con gente a ciegas, que mira lo que me ha pasado, que hay que ver la gente cómo miente por Internet, “RUNNER!!! ME DIJO QUE ERA RUNNER JAJAJAAJAJA” y el camarero pone cara de circunstancias porque la gorda había vuelto y estaba detrás de mí escuchándome.

Yo ya estaba en una actitud “de perdidos al río” total, y dije pues mira, al menos que me folle o algo, yo qué sé. A todo esto, me había intentado comer la boca en un par de ocasiones y las cobras se vieron desde la Estación Espacial Internacional.

En el taxi, me dijo:

“Bueno…hazme lo que quieras, si total, voy a caer igual” (100%materia grasa 0% dignidad)

Y yo pensé: “yo a ti no te voy a hacer nada” pero subimos a mi casa, puse la música a toda hostia, puse mis tradicionales copas a las 12 del mediodía, todo mi habitual cisco post-party y le dije que quería que me follara salvajemente. Esto sin haberle dado ni un beso.

Me la llevo a la cama, le quito los pantalones y le digo que se ponga el arnés, que voy a entrar al baño un segundo. Cuando salgo yo con mis bragas monísimas por cierto, la veo confundida con el arnés, me dice que no sabe ponérselo.

Y cuando se lo voy a poner…

NO LE DABA LA HEBILLA.

Me entró tal ataque de risa de lo bizarra que estaba siendo la noche que fue como la señal de “es hora de dejarlo”  “para esto de una vez”  “basta” “STOP THE MADNESS”

Ella se sintió fatal y yo le dije:  “pero qué te crees, que yo luego esto lo voy contando o algo???”

La invité a irse.

Normal.

Le dije un “ya te llamo” que sonó hasta casi real.

Yo me dediqué a escribirle mails a mi mejor amigo descojonándonos con lo que había pasado (y gracias a esos mails he podido reconstruir ahora las frases míticas y la historia)

Y ella se dedicó a escribirme a mí mensajitos de que la noche había estado muy bien y que qué guay la noche y que a ver si nos veíamos el finde.

Total, yo nunca volví a cogerle el teléfono ni a responderle a nada.

LA GUINDA

Unas semanas más tarde, una chica de mi equipo a la que yo le estaba contando la historia de la friki esta, me dijo “AY HIJA DE PUTA, QUE ERES TÚ LA ZORRA DE LA QUE HABLAN” y resultó que la de mi equipo era coleguita de la mejor amiga de la runner, y estaba jodida porque pasaba de ella.

CONCLUSIONES: 

Conclusión 1: tentar tanto a la suerte NO es bueno.

Conclusión 2: que le abroche el arnés es un requisito muy necesario para poder llegar a tener amor.

Conclusión 3: si tienes que atarle un palo con un filete en la cabeza para que se mueva, no es ella.

Conclusión 4: las citas a ciegas son un riesgo asumible, pero una grave equivocación posible.

Conclusión 5: la gente miente mucho para tener la oportunidad de echar un polvo.

Conclusión 6: al final la culpa es mía por no tener amarres de buque a modo de arnés.

IMPORTANTE y a TENER EN CUENTA: no acabar de after con la gorda hasta las 11:30h. Os puede confundir.

Moraleja: llevad siempre un aparato de esos para hacer agujeros a los cinturones encima.

El esguince, la inglesa y la veinteañera cuarentona

 

Hola. Soy jefamaestra. Me recordarán de otras entradas como “La socorrista” o “El guisante pinchado en la patata”, en los que el denominador común era mi depurado estilo para tener los cojones de quedar con gente sin pedir una sola foto y acabar traumada en camas nido llenas de pelusa con una gorda gigante al lado intentando bajarme las bragas.

Con 19 años la vida no para de enseñarte cosas, y en esta ocasión me enseñó que, a la hora de acudir a una cita a ciegas, es muy importante contar con todas las extremidades y que éstas se hallen en perfecto estado.

Un día, después de clase estar de cañas todo el día, estaba con mi amigo maricón en mi casa metidos en los “Contactos de Chueca” que era una herramienta maravillosa para conocer gente invención del puto diablo para que las lesbianas nos matáramos entre nosotras. En plan autoexterminio. Parecido al efecto de Twitter ahora, pero con otro estilo, en plan perfiles de mierda donde ponías lo mucho que te gustaba leer filosofía clásica para comerle el coño a cuatro gafapastillas flipadas.

Ahí también había gente sin foto, claro, y yo soy una temeraria del amor. Empiezo a hablar con una chica de 22, que es muy maja, intereses comunes, me mola el rollito. Nos agregamos al Messenger. (un día dedicaré una entrada a las herramientas vintage preferidas de las bolleras y los tipos de dramas que generaban)

Al día siguiente, yo jugué un partido de fútbol por la mañana y no sé bien qué pasó, debí llevarme un golpe, o apoyar mal o lo que sea, pero por la noche cuando estábamos de fiesta, me empezó a doler el pie una barbaridad. Mis amigos me dijeron “tía, si te duele el pie, deja de saltar y de bailar así que…” y yo “NO TIENES NI PUTA IDEA, YO HE JUGAO AL FÚTBOL CON ESGUINCES”

Yo tenía un dolor de pie de flipar, pero había una chica que me hacía gracia in da house, así que fui a hablar con ella con gestos de haber recibido un disparo en la pierna. Resulta que era inglesa. Yo ahí estaba en mis inicios de Traducción e Interpretación, con lo que di rienda suelta a mi fluidez anglosajona, siempre asistida por mi secretario Cutty Shark.

Ahora, cuando quiero hablar en inglés, utilizo las letras de Pitbull.

De repente, en lo que estoy hablando con la inglesita, una gorda vino y me dio un beso, en plan un pico. Mis amigos venían corriendo a quitarla, porque estaba todo moco y ya les había dicho a ellos que iba a ir a “robarme un beso” y, aunque le dijeron que lo mismo yo le daba una hostia, la piba se arriesgó. La inglesa, que era todo pequeñita, la empujó. La gorda entró en modo furia y la iba a liar parda, yo me iba a poner en medio para que no recibiera la inglesa (si es que soy un caballero) y la GORDA ME PISÓ EL PIE. 120KG DE CHOPED SOBRE MI EMPEINE HINCHADO.

ME CAYERON DOS LÁGRIMAS POR LAS MEJILLAS.

Mis colegas apartan a la gorda, las amigas de la gorda no sabían qué pasaba, porque fue todo en treinta segundos, yo ya no podía mantener el pie apoyado pero ni rozando el suelo, pero por mis santos cojones que tenía que aguantar para liarme con la inglesa. Aunque el precio que tuviera que pagar fuera un pie.

Total, me estoy liando con la inglesa pero es que ya no podía aguantar ni el dolor ni podía aguantar de pie sobre una pierna tanto rato, estaba incomodísima.

Me llevan a casa.

Me colgabas una cesta del pie y era un globo aerostático.

Tenía el pie más gordo que las tetas.

La inglesa me escribe un SMS que ponía: “lo siento por tu pie! Quiero un bebé contigo muchísimo!”

Total, al día siguiente, después de ir al hospital y todo el rollo, estoy ya con mis muletas en casa, con el pie en alto y todo el mundo sometido a mi voluntad y obedeciendo mis órdenes. Como siempre, vamos.

Ahí sentadita y sin poder salir a ninguna parte, vuelvo a entrar en los contactos de chueca, y recuerdo a la chica esa. Hablamos por Messenger un buen rato, le cuento lo del pie, nos descojonamos… Y me dice “bueno, que el esguince no significa que tengas que estar en casa encerrada… yo te recojo con mi coche, y vamos a cenar a alguna parte”. Me niego. Insiste en invitarme a cenar y que no tenga yo que andar ni nada.

Me parecía muy raro, y más que seguía sin ver fotos suyas y demás. Que podría ser un señor de 48 tocando las pelotas.

Me da su teléfono y hablamos. La piba era muy maja y teníamos buen rollo. Pero claro, yo no la veía muy de “mi edad”. La veía muy madura xDDD y tanto. Menuda zorrra.

Accedo a que me recoja, me lleve en brazos hasta el coche, me siente en un restaurante, me pague la cena y me coma el coño. No era mal plan.

No era mal plan hasta que la vi claro. 22 años, sí, en cada pata. En cada pata de una araña.

Y bueno, que la edad daba igual, pero era bastante desagradable.

Aunque peor que ser fea, son las malditas hijas de puta mentirosas. Yo cuando vi el panorama, en lugar de cabrearme, pensé: “ok, me vas a pagar la cena pero de puta madre”

Pedí todo lo más caro que veía en la carta. Y un buen reserva, por supuesto. La pava lloró al ver la cuenta. Pero vamos, yo la miraba sonriente al lado de mis muletas.

Yo pensaba haber sido lo suficientemente estúpida y niñata como para que la tía se diera cuenta de que me había tocado los cojones, pero sobrestimé su CI.

En el parking me propone ir a tomar una copa, me intenta comer la boca y se llevó una cobra por no llevarse un muletazo.

Le hice una cobra que mi cuello era el cuello de Boomer dando vueltas por las columnas del parking. Estiré el cuello hasta la planta -8 del parking de la calle de al lado.

Si hubiera tenido las dos piernas a tope, hubiera huido como Flash. Pero huir indignada a cámara lenta con unas muletas, es algo absolutamente humillante.

Yo me quería ir a mi puta casa, y se puso muy pesada. En un alarde de lucidez maestra, le suelto que tengo novia. MADREMIA. Para qué.

Que si he jugado con ella, que si no sé qué locurote me monta y me deja TIRADA con las muletas en mitad de una calle a tomar por culo a la 1 de la mañana.

Menos mal que con una sola llamada en menos de media hora un amigo me recoge allí.

Nos vamos a tomar algo a Chueca. Llamo a la inglesa y también andaba por allí cerca, se iba al día siguiente de vuelta a London, así que podíamos despedirnos. Y sí, despedirnos es un eufemismo. Despedirnos, comernos el coño salvajemente, como queráis.

Estoy con mi colega, con mis muletas y con la inglesa y APARECE LA DE CUARENTA EN EL BAR. Nos quedamos todos mirándonos como… “pues ya estamos todos”. La inglesa no sabía lo que pasaba.

La de cuarenta pensaba que la inglesa era la novia ficticia de la que le había hablado y le dijo no sé qué coño en plan “Ten cuidado con ella” que la inglesa no entendió, pero no por ser inglesa, sino porque la otra hacía aspavientos señalándome y gritando sin vocalizar demasiado.

En dos días, la inglesa había tenido que empujar a una gorda y a una vieja, y ya me miraba un poco en plan desconfiado del rollo… “siempre que estoy cerca de ti pasan cosas raras con tías raras”. Yo trataba de explicarle lo que había pasado, pero no le hizo mucha gracia.

Además qué más le daba, si se iba al día siguiente. Pero ya había mal rollo. Lo único que conseguí de la inglesa fue un polvo rápido en un baño, apoyada sobre una sola pierna y un poco de mala hostia.

Podría estar en una casa en Notting Hill ahora mismo, y no lo estoy gracias a una gorda robabesos y a una cuarentona que se hacía pasar por veinteañera.

Hijas de puta.

La socorrista

Tengo muchas anécdotas de citas extrañas, pero en esta ocasión temí por mi himen más que nunca.

Después de haber vivido situaciones tan terribles como las del “Guisante pinchado en la patata”, seguí quedando a ciegas con la gente porque NO-APRENDO. Y qué coño, soy una puta temeraria del amor.

Corría el verano de mis tiernos 20, y estaba liada en plan rollito guay con una chica con la que ya no recuerdo por qué, pero justo antes de la feria de Málaga, me montó un súper pollo (por alguna putada que yo le haría seguramente) pero el caso es que yo me indigné (aunque tuviera yo la culpa, sí) y la mandé a la mierda, quedándome SOLA porque todo el mundo se puso de su parte. (Insertar gitana de guasap aquí)

Pero vamos, yo no estaba preocupada por eso. Yo estaba preocupada porque era la feria de Málaga, y joder, yo NECESITABA zorrear en esa feria CELESTIAL para las bolleras. Tenía 20 años y un culo estupendo, lo único que me importaba era bailar fandangos moviéndolo por todas las casetas y que acabaran azotándomelo en algún baño portátil con las bragas por los tobillos. OK.

La cosa es que necesitaba una solución de emergencia. Y, ¿qué mejor que el chat de Chueca para solucionar nuestros problemas? No sé cómo solucionaríais vosotros las cosas, pero yo así.

Acabo hablando con una tía de Málaga que me dice que jaja jiji pues vente jaja que estoy sola en casa vivo en un chalet jaja vente, y tal, guay, feria jeje juju.

Me cuenta que es socorrista. Y claro, yo me imaginé a Pamela corriendo por la playa con todas las tetas moviéndose al ritmo de las olas del mar y yo quería ser su Mitch Bucanan.

Quería restregarle todos los prismáticos por OK.

SOCORRISTA. BUAH. ME VOY Y ME LA FOLLO. Fin. Ese fue el raciocinio del que hice alarde. Mi cerebro lleno de sangre entre las piernas.

El resto, que era una jodida iletrada y no sabía hacer la O con un canuto me daba igual. Socorrista. Tetas. Lo demás, meh.

Total, para un polvo y un finde de feria, más que suficiente.

Me cojo mi coche todo feliz y allí que me voy (ahí mi padre se cabreó conmigo por irme así de raro y soltó su mítica frase de “no quiero que me llenes el coche de tías”, pero eso es otra historia)

Llego al lugar donde hemos quedado.

Paso con el coche por la puerta pero solo hay una gorda allí. Pienso “no habrá llegado aún”.

Aparco unos metros más adelante.

La llamo.

LA GORDA COGE EL MÓVIL.

PERO MAZO DE GORDA. GIGANTE. MEDIO CHEPA. SOCORRISTA DE QUÉ EH. SOCORRISTA DE QUÉ. MALDITA ZORRA.

Seguro que era socorrista porque se tiraba en bomba a la piscina y la vaciaba en caso de emergencia.

Me cago en la puta, que yastamos con los líos.  Pienso totalmente en huir, estaba a tiempísimo.

Pero no.

Me ve.

Viene.

Mierda.

Bueno, son las putas ocho de la tarde, la saludo tomamos algo y yo qué sé, me voy sola y ya está.

No me preguntéis por qué, pero acabamos tomando unas cervezas en su casa y pidiendo comida china y tal. La tía maja, pero gorda y fea como ella sola. En serio, yo soy fea, pero esa tía era mu fea, dientes raros y todo… UF. Y ENORME LA CABRONA.

Al final vamos a la feria. Yo me encuentro con chicas de Madrid (insertar aquí muchos iconos de gitana de guasap)

Y claro, la gorda pasando de ella y yo zorreando moco con todo dios. En un momento dado, la tía viene, y me coge como si fuera yo un muñeco (ella era MUY grande) y me intenta comer la boca, yo hice una súper cobra doble mortal con tirabuzón hacia atrás. Y la tía súper pesada. Agobiándome mazo.

Al final a estas pibas les cuento la situación y me ayudan a huir, pero claro, mi coche y mis cosas estaban en casa de la gorda. Por la mañana me la encuentro vagando por el ferial y le digo que nos hemos perdido “jaja” y yo liándome con otra, pero bueno.

La cosa es que yo estaba muy pedo para irme con el coche a ningún sitio, así que me dijo, ven a casa, duermes un rato y luego te puedes ir.

No sé en qué momento me pareció buena idea, pero fui. VAYA QUE SI FUI.

Me saca una cama nido de estas que la gente guarda con las sábanas llenas de mierda puestas durante muchísimo tiempo.

CON UNAS SÁBANAS DE ANIMALITOS.

Y ella arriba acariciándome la cabeza.

Y YO CON LOS OJOS COMO LOS BÚHOS Y EL 112 MARCADO EN EL MÓVIL SOLO PARA DARLE A LA TECLA DE LLAMADA.

Me estoy quedando dormida y la tía se bajó a mi cama.

La eché.

Educadamente, pero la eché.

Me sigue acariciando la cabecita.

Pensé en que harían “Misery 2 ” inspirándose en esa situación cuando saliera mi historia en Espejo Público.

Me vuelvo a quedar sopa y me despierto de repente con la piba espatarrada encima de mí. ESPATARRADA Y RESTREGÁNDOSE.

Los animalitos de las sábanas lloraban.

Pensaba en Pamela corriendo por la playa. Pero del miedo.

Acabé durmiendo en el coche a las 11 de la mañana en una puta gasolinera apestando a rebujito.

Y así fue como fui Mitch Bucanan por un día.

El guisante pinchado en la patata

Me dispongo a relatar y a dejar plasmada en el mundo blogger para la posteridad, una de las Historias Maestras que conforman el top ten de Liadas Pardas de mi vida. Liadas Pardas, así, con mayúsculas.

Corría el verano de mis tiernos 18 años. Ese año era el primero que me había ido de Jaén a Madrid para salir de fiesta, beber, follar, ir de after, drogarme  empezar la carrera. Cuando terminó el curso, volví unos días a casa de mis padres. PERO CLARO, después de un año entero en Madrid, vuelve tú a Jaén dos semanas en pleno verano. VUELVE TÚ.

Vamos, que quería follar  hablar de cine independiente con alguien, y me vi obligada a sumergirme en las lóbregas aguas del chat de Chueca (aquí va la música de dramatic chipmunk)

Y así, ávida de amor, contacté con una chica, estuvimos hablando por webcam un par de noches y súper maja la tía. Era de mi edad, se llamaba como mi ex (súper importante para imprimir más drama al asunto) simpática, monísima, preciosa, y nada, que quedamos para ese fin de semana.

La tía era de un pueblo de Jaén de cuyo nombre no quiero acordarme. Aunque me acuerdo, creedme que me acuerdo. El puto pueblo estaba A TOMAR POR muy lejos, y cuando digo muy lejos, me refiero a MUY lejos.

Por aquel entonces yo no tenía coche, así que utilicé a ese amigo hetero que todas las bolleras tenemos intentando meternos la picha y arrastrándose de manera infame por nosotras para que me llevara a esa aldea perdida en las montañas. Accedió a llevarme, pero antes fuimos a tomar algo. “Tomar algo” se convirtió en estar desde las 19.00 hasta las 0.00 por ahí haciendo el monguer tomando cerveza o lo que fuera, con lo cual no podía coger el coche. Así que usamos el plan B, que era que un amigo suyo que era taxista me llevara por un módico precio pactado de antemano (vamos, el muy cabrón me sabló igualmente, pero con estilazo)

Yo en el taxi iba ya con un puntillo interesante, además de con un minibotellón que preparé para el camino hacia el amor y me dediqué a poner a parir a este amigo/novio/tíoquemequierefollarynoentiendequemegustanloscoños y cuando digo a parir, me refiero a que le hundí en la más absoluta miseria en las casi dos horas que tardamos en llegar hasta el PutoPuebloInnombrable.

La aldea de mierda estaba aislada en toda la cima de una montaña y tenía una carreterilla chunguísima para llegar, tipo Mêlée Island, pero sin vigía.

El pueblo estaba en fiestas, pero el pueblo era una calle, así que todo el mundo estaba hacinado en EL ÚNICO BAR que había. Mi colega taxista me dice que si me espera, que por si acaso me espera, y yo “NO HACE FALTAAAA, VETEEEE, TÚ LO QUE QUIERES ES COTILLEARRRR” con todo mi moco, así que le eché montaña abajo y llamé a mi súper amor de verano para decirle que ya había llegado.

La chica me dice que baje al bar, que está dentro, y tal, y yo bajo, entro todo digna y triunfal esperando que el tiempo se detuviera mientras nos mirábamos a los ojos, avanzábamos hasta juntar nuestros cuerpos, entrelazar nuestras manos, y bailar pegadas en el centro de un círculo que todos harían al ver la magnanimidad de nuestro amor.

Y en parte, fue así.

La veo, al fondo en la barra. El bar PETADO, voy avanzando mientras nos miramos sonriendo a cámara lenta. Qué chica más mona, pienso. Sigo avanzando, la gente se aparta mientras paso.

La gente se aparta.

Se aparta la gente.

Y se apartan más.

Y llego.

Y la veo.

Y es ENORME.

E-N-O-R-M-E.

GIGANTE.

O SEA, WTF.

¿CÓMO PUEDE ESTAR ESA CARA TAN PEQUEÑITA Y PERFECTA EN UN CUERPO TAN JODIDAMENTE DEFORME? QUE TENÍA HASTA MEDIO CHEPA.

Me quedé helada. (Siento la tentación de meter aquí el chiste de “El hada helada”, pero no lo voy a hacer)

Maldije a mi suerte una vez más y pensé en cómo había echado a patadas al colega taxista.

“Le voy a llamar”

Mierda, no tengo su número. Voy a llamar a mi colega.

JÁ. El MUY cabrón del taxista no había perdido el tiempo y ya le había contado a mi colega que me había puesto en plan hijaputa con él, así que mi amigo/novio estaba mosca y no me daba el número ni me hablaba. ATRAPADA en la aldea con una PATATA con cabeza de GUISANTE hasta el día siguiente que salieran buses.

Imaginad una patata mugrienta, deforme, gordaca, y un guisante lisito, pequeño, turgente, brillante, pinchado en ella. Así era.

Pues nada, se está quedando buena noche.

Me quedo sin batería. Si el Guisante Pinchado en la Patata decide violarme, no puedo pedir ayuda.

Esquivo bien el primer intento de meterme mano. Pero me tengo que quedar EN SU CASA. EN SU CAMA. CON SUS PADRES. CON SU ABUELA.

MADRE MÍA.

Me quería acostar en el suelo con la excusa de “tengo calor” pero no coló, la PATATA con cabeza de GUISANTE me obligó a tumbarme en su putacama. Bien. No pasa nada, qué son, ¿tres, cuatro horas hasta que salga el primer bus? Meh. Soy una superviviente, esto está hecho.

Yo estaba en el filo de la cama y la tía no parecía entenderlo porque SE ME PEGABA y me acariciaba la espalda como a un gatico. Yo seguía pensando en cómo era posible que estuviera tan tan tan tan TAN gordísima y fuera tan deforme y tuviera esa cara.  Y noto besitos en la nuca. Y

Gato bufado.png

DIOS MÍO.

El canto del gallo anunciaba mi salvación. Nunca me he alegrado tanto de ver la luz del día.

“Voy a coger el bus”

“Hoy no hay buses por las fiestas, hasta el lunes no hay”

¿¿¿¿¿QUÉ QUÉ??????

Y yo sin batería.

Era yo muy pequeña por aquel entonces para tener tan mal karma, joder.

“Pero no te preocupes, que mi hermana y su novio van a Jaén esta tarde y te pueden llevar”

Uf, qué susto.

“Vendrán en dos horas o así”

Joder. Bueno. Algo es algo.

“Mientras desayunamos”

Pf. Pues ni putas ganas, pero bueno.

La madre, el padre, la abuela, las vecinas, y su puta madre en el salón. HACIÉNDOME PREGUNTAS y diciéndome que me quedara a comer.

ESTAMPA ALMODOVARIANA.

Yo rascándome la espalda con mi propia ceja de lo arqueada que la tenía.

DOS HORAS ASÍ.

Y llegó la hermana, que era una CHONI. Y cuando digo CHONI, me refiero a que no existe nivel de barriobajerismo capaz de definirla. Con su novio CANI ReXhULóN con su colgante de Dolce&Gabanna y su coche amarillo tuneado.

Resumiendo: volví en un coche amarillo tuneado a mi puta casa.

La conversación en el coche MEJOR NI RECORDARLA. Fue muy “yO nAcí Perrah pORquE zORRAh ya había MuCHah” “Ke EhTuDiAH TeLeCoQuéhESO”

Tras la odisea sufrida, tuve que aguantar el broncón monumental de mi madre por haberme pasado 24h fuera de casa sin dar señales de vida, sin móvil, y llegando en un coche amarillo tuneado con dos poligoneros.

Tras la odisea sufrida, tuve que aguantar el broncón monumental de mi colega por haberle contado al taxista cotilla cosas muy tristes suyas. (pero bueno, eso se lo merecía)

Tras la odisea sufrida, no he aprendido y he seguido repitiendo mis citas frikis durante muchos años y pienso seguir haciéndolo.

Sé que siempre he sido así, que no tengo remedio, ni lo quiero tener

Nunca más volví a saber nada de El Guisante Pinchado en la Patata.