La monitora de spinning

¿Os imagináis que alguna vez me pasara algo normal con una chica?

Este blog acabaría súbitamente.

El blog está programado de hecho para autodestruirse en caso de que me ocurra cualquier cosa normal.

Pero vamos, no os preocupéis, porque se ve que estoy rodeada de baterías antiaéreas por si a la normalidad se le ocurre querer sobrevolar mi vida.

Como he comentado en alguna ocasión, es harto complicado suscitar en mí algún tipo de interés “romántico”. No soy una persona idealista, ni de deslumbres fáciles. Y me gusta estar sola, en realidad. Disfruto de mi tiempo, hago muchas cosas, y ceder mi total independencia o compartir mi intimidad no es algo que haga a la ligera. Soy un ser bastante social, pero nunca confío 100% en nadie, dosifico muy bien la información que doy y cómo la doy a cada persona según el lugar que ocupe en mi vida. Hay personas de mi entorno que no saben cosas “tochas” sobre mí, a pesar de pasar bastante tiempo conmigo. En mi vida hay espacios que nadie ha cruzado nunca.

Y siempre me pasa: conozco a una chica y a los tres días (o al mes, o cuando sea) SE CREE QUE ME CONOCE PERFECTAMENTE. Y esto pues ya hace que mis baterías antiaéreas de la gilipollez volante se activen, claro.

Toda esta introducción la hago porque no soy una bollera Tarzán, que va de liana en liana y necesita estar siempre con alguien. Así que he tenido un tiempo en mi vida de darme un descanso, de no empezar relaciones, ni rollos, ni nada. Estar tranquila. Sin líos. Porque no me compensa. Mi vida no es más plena ni más feliz por tener parejitas ni gilipolleces con nadie.

Lo que ocurre es que yo a veces también soy humana, y estar meses sin que mis piernecitas rodeen una cadera femenina de un modo que no sea solo echar un polvo cerdo, tener algo de interés en alguien y dejarme dar un poco de amor pues también hace mella. Así que a ver, cuál es la solución, decidme. ¿Hablar con personas de mi entorno? ¿Salir? ¿Apuntarme a un club de lectura y conocer lesbianas cultas? NO. PARA QUÉ HARÍA SEMEJANTES COSAS NORMALES.

Me apunté a una web de estas de citas.

Pagando la cuota, sí. Por supuestísimo. No me escondo.

De alguna forma tendré que blanquear dinero.

Y claro, la fauna que ha salido de ahí pues ni os cuento.

Por ejemplo, la del Pijama de Pelotillas salió de ahí también.

El caso es que estoy yo ahí filtrando por lo de siempre: fuera las ola wapa k tal, los tíos cerdos, las que me parecen mongolas, las que no me caen bien, las que no me gustan, las que… en fin, todas fuera, horrible. Ya no hay más perfiles. Qué sola me voy a quedar. Iba a apagar el ordenador maldiciendo mi terrible existencia, y a coger mi dildo doble aceptando que me quedaré sola para siempre, y de repente:

¡Coño, esta tía me suena mucho!

Miro su perfil.

No la ubico.

¿De dónde es? La conozco seguro. La tía tenía fotos de ella haciendo deporte y tal y la intentaba ubicar en alguno de mis gimnasios pero nada, que no caigo.

Meh, será una cara común.

Entonces, me escribe un mensaje.

“Hola, ¿de qué nos conocemos?”

Mierda. Que sí que nos conocemos de algo.

Y ya hablando intentando darnos ideas de curros, de gyms… DE DÓNDE COÑO NOS CONOCEMOS.

Pues AL DÍA SIGUIENTE, me vino EL FLASH.

Resulta que hacía un par de años, cuando yo hacía prácticas de entrenador personal, coincidimos en el mismo gimnasio y ella era la monitora de spinning.

Jodida casualidad.

Yo a ella la recordaba algo mayor que yo, pero vamos, una tía normal, con su cuerpecito bien, normal, y bastante maja, que los primeros días me ayudó con su tarjeta porque la mía no funcionaba, un día nos fuimos un montón de compañeros a comer, y movidas varias. Pero tampoco es que nos hiciéramos súper amigas, solo del trato allí cuando coincidíamos.

Oye pues mira, la recuerdo agradable, vamos a relajarnos y a conocernos un poco. Y hablamos bastante.

Ahí vino cuando a los 4 días ya se creía que me conocía de algo y se puso HÍPER PESADA. Bollera loca warning. Todas las alarmas de la locacoñez activadas en mi cerebro. Pero pesada de que ni mi madre ni mis novias me han hecho tantísimas preguntas en tan poco tiempo, que eso era un interrogatorio de la CIA y todo obsesionada con quedar. Con que fuera a una clase suya de spinning, con que quedáramos a cenar, con que quedáramos a que le enseñara a boxear, que si yo hacía crossfit que ella hacía “body pump” (AY MIRA, EH)

Yo no podía quedar esa semana, le dije que la siguiente mejor.

Y dramón que te crió.

Una semana y ya tenemos drama. No dejo de batir récords decepcionándome. Amazing.

Ella ya haciendo planes para la semana siguiente como si fuéramos novias, creyéndose súper especial encima, y yo ya bufándome como los gatos y pensando: “si es que ni una puta chica normal en el mundo” y sin ni putas ganas ya, la verdad.  Nada como que me presionen para algo para que me de asco inmediato.

A la gente se le olvida que el hecho de que tengan muchísimo interés en ti no significa que sea recíproco. Por muy bien que te traten, por muy bien que quieran hacerlo.

Fruto de su angustiosa obsesión por vernos, se dedicó a mandarme fotos y vídeos suyos durante un día entero pero de la manera más ridícula que os podáis imaginar.

No solamente es que se dedicara a decirme “mira, tengo los ojos AZULES, como tú” (y los tenía MARRONES), y a decirme que era “castaña clara casi rubia, como tú” y era MORENA, que yo pensaba que era vacile, pero no, la tía era un poco Mujer Blanca Soltera Busca. Es que además estaba totalmente cambiada, estaba como… desmejorada a como yo la recordaba y haciendo el retrasado mental en los vídeos, era un espectáculo dantesco. Desde luego, si quieres ligar conmigo, malísima táctica la de decir que eres un clon mío y hacer muchísimo el anormal. Básicamente porque me ACOJONAS.

Con todo eso, yo la verdad desistí. Menuda puta locura. Así que dejé de hablarle “tanto”, a ver si lo pillaba. Yo soy una persona educada y suelo responder, pero si NO TE BUSCO NUNCA, será por algo, DIGO YO. Como por ejemplo que no me interesas nada. Ni tú, ni tu puto desequilibrio.

Pero que no que no, ella seguía mandándome tochos, canciones, vídeos ridículos rodando por el suelo, gritando subida a un fitball, metiéndose globos en las tetas y pinchándolos… pero de verdad, nada gracioso, era todo ansiosísimo, rollo HAZME CASITO.

Al segundo día de no hablarle tanto me escribió un tocho muy intensito por guasap diciéndome que yo le estaba haciendo daño, que no tenía ni idea de lo que le dolía que la tratara así (dos semanas hablando por guasap, os recuerdo) y que lo estaba pasando FATAL. Y que yo a ella le gustaba mucho (no me conoce de nada) y que tenía muchísima ilusión y yo estaba jodiéndolo y blablablaba.

Y me bloqueó.

Yo suspiré mirando al cielo mientras me preguntaba por qué no puedo estar yo loquísima del coño también y al menos así me podría relacionar sin que la gente me de asco.  Pero oye, mira, que muchísimo mejor.

Hastaluegomaricarmen.

A las dos semanas o así me desbloquea.

Me pregunta que qué tal un viernes. Yo le digo que bien, en plan normal y no sé si estaría yo ovulando, o gilipollas premenstrual perdida que me enternecí y le dije que si esa tarde quería tomar una caña, que iba a estar por la zona donde ella vivía porque tenía una clase al lado.

Y se pone a decirme que lo siente muchísimo, que lleva una semana saliendo con una chica y que está muy enamorada y que mejor no vernos. (Me desbloqueó para decirme eso)

Yo arqueé la ceja hasta que rozó los anillos de Saturno y le dije que ok que pos qué guay y me volvió a bloquear.

Total, que este fue mi último intento de “conocer” a una chica.

¿No os parece precioso?

Seguro que a mis exs sí.

Pero no me importa que nadie lea cuán desgraciada es mi vida sentimental, las cosas son como son. Las cosas vienen como vienen. Asumirlo es el primer paso.

Cuando os preguntéis por qué me niego a permitir que se acerque nadie a mí, recordad todas estas historias. Qué pereza, de verdad.

Entre las zorras, las pardas, las locas, las niñatas, las dependientes emocionales, las flipadas y las tontas que me cruzo, prefiero mil veces mi arnés atado a la almohada.

Un beso desde el búnker de mi corazón escondido en alguna parte de un desierto de Arizona.

Si el karma existe, yo creo que ya he pagado todas las deudas.

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Juzga, ¡es gratis!

Cómo nos gustan las cosas gratis, eh.

Que vas a cualquier mostrador y tienen caramelos y COGES UN PUÑADO, que son gratis.

Que vas a un hotel y te llevas todas las esponjillas lustra-zapatos que JAMÁS utilizarás porque llevas Converse y chanclas, pero SON GRATIS.

Que vas tú a hacer la compra a Carrefour con tus hijos para alimentarles de las muestras de jamón y quesos y tú te haces una cata de vinos en vasos de chupito de plástico. Así, POR LA CARA.

Da igual que la cola que haya que hacer de la vuelta a toda la manzana si lo que se da al otro lado ES GRATIS.

Y la segunda unidad ¡GRATIS!*

(*después de haberte cobrado al triple de su precio habitual la primera)

¡Oh! Salir de casa y pasar por El Corte Inglés a echarte una colonia cara de los probadores de colonias, que probablemente esté rancia que flipas, pero NO IMPORTA porque ES GRATIS.

¿Sabéis lo que también es gratis? EXACTO, juzgar.

Y para eso no hay colas ni largas esperas, puedes hacerlo en cualquier circunstancia, tiempo y lugar, y con quien te de la gana.

Emitir juicios de valor sobre algo que desconocemos acerca de otras personas nos encanta. Señalar y dar nuestra visión moralista, o de cualquier otro tipo, nos fascina.

Y en ocasiones, nos pasamos. Y nos equivocamos de manera estrepitosa.

No somos capaces de pararnos a pensar en los motivos que llevan a una persona a comportarse de uno u otro modo, o a estar de esta o de aquella manera. O por qué está diciendo algo, o por qué no lo dice. No solamente se trata de empatía, se trata de inteligencia emocional en general, parafraseando a Goleman:

“De todas las dimensiones que componen la Inteligencia Emocional, la empatía es la más fácil de reconocer”

Y no carecemos de las herramientas intelectuales para ello (bueno, algunos sí) pero no las sabemos utilizar, o no queremos, directamente. Porque es más sencillo que sea nuestra  percepción de las cosas la que acabe componiendo nuestra realidad. Pero, ¿es esta la realidad?

¿Sabes si tu compañero de trabajo, al que juzgas por tener muy mal carácter está teniendo algún tipo de problema personal y tu desprecio no hace más que mermar su mejora?

¿Sabes si la chica que juzgas por entrar “nueva” al gimnasio con unos kilos de más ha pasado la peor etapa de su vida y unos meses antes era la mejor en su disciplina?

¿Sabes si un comportamiento extremo de alguien está viniendo determinado por un momento familiar delicado, y la estás tachando de cualquier tipo de cosa horrible?

Somos lo que queremos mostrar, es cierto. Pero también tenemos una pasmosa facilidad para hacer una interpretación absolutamente carente de empatía y sentenciar al que tenemos enfrente por cualquier acción, palabra u omisión. (Que eclesiástico ha sonado eso)

Las redes sociales contribuyen en buena parte a fomentar estas actitudes pues, generalmente, ni conocemos personalmente a las personas con quienes interactuamos. Se tiende con suma facilidad a la idealización o al desprecio, y al juicio rápido (positivo o negativo)

Quizás también porque tenemos a nuestro alcance demasiados medios para difundir “falsa información” o “información con filtro Inkwell”

Por ejemplo, pensando en un juicio positivo, nuestra interpretación sobre la foto sonriente de una persona en un viaje MEGAGUAY a Uzbekistán es que la vida de esa persona es muy guay, porque eso quiere mostrar, pero no sabemos si se está arruinando por ir allí, o si es un puto decorado del centro comercial de su pueblo, ni como es su vida, cómo es su realidad, como es su mundo interior.

Pero la gente SE ANSÍA emitiendo juicios positivos, se genera verdadera ansiedad en las personas por ver lo que hace ratita47, el viaje de cieloazul1991 y la vida amorosa maravillosa y lo enamoradas que están brokenjart_6 y maktub89.

¿En serio os tragáis semejante BAZOFIA?

Me deprime muchísimo ver estas actitudes en la gente.

Qué ansia por las vidas ajenas, qué esclavitud por opinar y por que opinen sobre nosotros. Qué triste y vacua debe ser la existencia de una persona para alimentar su felicidad de eso.

En realidad, nos estamos saboteando a nosotros mismos, dejándonos llevar por los hologramas de una percepción entre lo simbólico y lo onírico.

El mundo está lleno de personas calcadas, exactamente iguales, pero que a su vez ellas mismas se creen lo más especial del mundo. Y no son más que clones unos de otros, no hay nada que les distinga, ni siquiera en la manera de vestir, o de hablar. Esto forma parte del concepto de Sociedad Líquida de Bauman, pero bueno, que me estoy desviando un poco.

Lo que quiero decir con todo esto es que juzgar, en cualquier sentido, nos convierte en esclavos de nosotros mismos, ser categóricos con personas que ni conocemos (o incluso que conocemos) solamente deja entrever un gran vacío interior.

De alma y de cerebro, las dos cosas.

Yo, por si acaso, voy a irme buscando un buen abogado…

 

 

La mujer del jefe

¿Sabéis estos días que estás en plan chungo?

Que todo es negativo, triste, gris, estresante y la más nimia contrariedad parece un mundo.

Bueno, se llama síndrome premenstrual.

Pues eso, estoy yo ahí con mi drama monumental sin ningún sentido y un colega diciéndome “Jefa, venga, vamos a ir a dar una vuelta y cenar o quedamos a ver una peli o algo, y así te distraes un poco y dejas de pensar”

Y yo que no que no, que estoy FATAL.

JAMÁS VOLVERÉ A SALIR DE CASA.

ESTOY FATAL.

Y mi colega “Jefa, venga, vamos a dar un paseo tranquilamente, hablamos…”

Que no tío que me voy A MORIR.

A los 20 minutos me escribe mi mejor amigo en plan “tiiiawwww t echo de msnooosssss estamos súper pedo que es el cumpleaños de mi jefeeeww”

Y yo ahí con mi drama jugando al Overwatch con la mirada perdida.

Y mi amigo maricón “vamos a dar un paseo tranquilito y cenamos”

Y yo “que no que paso que me quedo en casa estoy mu mal”

Y mi otro colega “uuueeeeee vntteeeew a tomar algooowwwwwwww!!!”

Y yo “ok :)”

Así se me convence a mí.

Pues nada, me vestí de zorrita en un momentillo y para allá que me fui.

Yo me temía encontrarme a 4 tíos destrozadísimos que llevaban de copas desde las 2 de la tarde y para mi sorpresa me encuentro que están “tocaos” pero muy bien.

Estaba el jefe de mi amigo que era su cumpleaños con su mujer.

Pues nada, allí de copeo mi drama mejoró ostensiblemente.

Con la mujer del jefe en plan jaja jiji, contándonos viajes, hablando de muchas cosas.

A la tercera copa se me debió poner cara de comadreja entrando a un gallinero porque la mujer del jefe me cuenta como así SECRETAMENTE que ella ha estado con mujeres.

Y yo… Oh, sorprendente.

Amazing.

Al cabo de un rato me dice que ella se folla a mi amigo.

Y yo pues ok.

Y ella “pero no te molesta”

Y yo “por qué coño me va a molestar enhorabuena y un saludo a tu marido”

Al rato voy con mi colega a pedir a la barra y le digo “qué cabrón eres xD” y él “¿por?” y yo… “porque te tiras a la mujer del jefe” y él “que eso es mentira” y yo “coño tronco que me lo puedes contar” y él “ya pero es que no es verdad, te lo contaría pero que no sé por qué te dice eso y tal”

Estábamos en un bar de latineo y me puse a convencer al camarero de que tenía que poner AC/DC y él: “que no” y yo QUE SÍ COÑO.

Al final, puso AC/DC en el bar de salsa.

Si Jefa dice que se pone AC/DC en un bar de latineo se pone y punto, y a callar to dios.

Cuando cerramos todos los bares del mundo nos fuimos a casa de mi colega a rematar la noche.

Y solo teníamos un coche, así que fuimos 300 personas en el coche de mi colega que parecíamos el chiste de los elefantes en el seiscientos.

Llegamos a la casa de mi amigo y la mujer del jefe: “uy tú sabes dónde está todo aquí” y yo vamos a ver es mi mejor amigo desde hace casi 15 años, he estado en esta casa un poquillo.

Yo con el jefe negociándole un día libre a mi colega.

Estaba negociadora.

Y él “que no puede tener el día libre” y yo “QUE SÍ”

Si Jefa dice que su amigo puede tener un día libre cuando a ella le salga del coño, puede tenerlo, y punto. Y a callar to dios.

El marido drogándose a tope bueno, todos, un ciscazo en la casa que flipas.

Al final nos quedamos fumando (que yo no fumo y me fumé un plástico lleno de filtros confundiéndolo con un cigarro) la mujer del jefe, otro chaval y yo. Mi colega también se fue a dormir.

Acabé liando a la mujer del jefe CONVENCIÉNDOLA de que era bollera porque si yo decía que era bollera es que era bollera. Y punto. Y a callar to dios.

Y la convencí.

Al final, no sabemos seguro si mi amigo se tiró a la mujer del jefe, pero yo sé lo que yo impuse con mi ley del lesbianismo, y además, el día libre fue concedido.

IT’S A LONG WAY TO THE TOP IF YOU WANNA ROCK N’ ROLL!!!

 

The balcony and the carpet (Part 3. EL DESENLACE FINAL)

Previously on “The balcony and the carpet”…

*Imágenes de yo llegando a una mansión donde supuestamente vivía mi compañera*

*Imágenes de yo descubriendo un marco de fotos de otras personas en casa de mi compañera*

*Imágenes de yo corriéndome dormida*

*Imágenes de llegar llena de nieve a casa de un montón de tías universitarias*

*Imágenes de yo diciendo “the balcony and the carpet” y descojonándome sola ante el estupor de los presentes*

Yo seguía en el balcony and the carpet con mis nuevos mejores amigos para siempre de esa noche, y estaba hablando con una de las chicas que era súper maja, y muy mona. Me gustaba. Era el nuevo amor de mi vida para siempre jamás de esa noche.

Así que tenía que retocarme el pelo antes de ir hacia la fiesta de bolleras para sentirme segura de mí misma y poder cambiar lo de tontear con ella en inglés por gemir directamente, que es un idioma más universal.

Como sé que tengo un pelo horrible que se me bufa con mirarlo soy una chica preparada, llevaba mi plancha del pelo en mi mochila y les dije que un momento, que iba a ir al baño a retocarme para la fiesta.

Y con toda la feminidad que me quedaba después de 20 chupitos y copas calientes sin hielo, salí del balcony and the carpet y fui dentro al baño.

Claro, allí la calefacción está A TOPE en todas partes, así que yo entre lo que había bebido, el calor de la plancha y eso me agobié un montón y dentro del baño me quité la camiseta.

Había un papel de colores con una sonrisa dibujada medio enganchado en el espejo que no me dejaba ver cómo se planchaba mi pelito, así que lo quité.

Estoy planchando mi pelito rubio y se abre la puerta.

Es la bisexual, dice “uy” mirándome de arriba a abajo y dice que va a hacer pis. Y yo “ok”

Termina de hacer pis, se está lavando las manos y entran dos tías, entre las que estaba una especie de rollete que tenía la bisexual y yo ahí en sujetador. Las tías borrachísimas, cierran la puerta y se empiezan a liar entre las 3.

Se me volvió a bufar el pelo.

Yo en ese momento tenía tres opciones:

A) Seguir planchándome el pelo sin moverme y luego tocarme mucho imaginando cosas.

B) Dejar la plancha, salir de ese baño celestial donde había 8 tetas e irme con la chica cuqui                     con la que igual no tenía ninguna oportunidad.

C) Ser fiel al refrán “donde comen 3 comen 4”

A mí es que me flipan los refranes.

La A es muy “Nadie te ha dado vela en este entierro” y la B es muy de “Más vale pájaro en mano que cien bolleras cuquis en the balcony and the carpet”

Mientras pensaba en mi colección de Libros de Elige Tu Propia Aventura de los 90 y en el refranero español, ya tenía unas manitas en la cintura de las malditas pervertidas así que mi coño decidió por mí.

Mi coño siempre está ahí para resolver situaciones donde exista cualquier tipo de duda.

Nos estamos liando las 4, y ya el pelo no me importaba nada, porque las mejores cosas de la vida siempre despeinan mucho.

En fin, lo que pasó en ese baño se quedó en ese baño.

Los azulejos lloraban.

Yo volví a plancharme el pelo, salgo de allí y la chica cuqui estaba en la cocina discutiendo frenéticamente con otra tía.

Pasó de yorkshire miniatura con lacito a pastor alemán enfarlopado y cabreado.

Yo volví a salir fuera con el maricón y la pareja de bolleras. Estamos ahí hablando bastante rato y vuelve la chica cuqui y se sienta a fumarse un cigarro ostensiblemente enfadada.

La pareja de bolleras le preguntan pero ella estaba ahí con sus movidas, parecía que no quería hablar del tema. Bollodrama asegurado.

Yo quería hablar con la chica cuqui y  ̶d̶arl̶e̶ ̶l̶a̶ ̶r̶a̶z̶ó̶n̶ ̶e̶n̶ ̶t̶o̶d̶o̶ ̶p̶a̶r̶a̶ ̶v̶e̶r̶ ̶s̶i̶ ̶m̶e̶ ̶h̶a̶c̶í̶a̶ ̶c̶a̶s̶o̶ ̶  empatizar con ella, pero no me contaba nada.

Bueno qué, nos vamos ya a la fiesta, ¿no?

Para ir a la Fiesta teníamos que ir en tren y la fiesta que nos montamos en el último tren que por supuestísimo ni dudéis que casi perdemos, fue muy divertida.

Yo me lo estaba pasando muy bien, la bisexual era graciosísima, y una tía bastante cabal para todo lo puta loca histérica que me había parecido al principio.

Llegamos a la fiesta tan borrachas todas que no nos dejaban entrar, así que nos quedamos bajo la nieve todas un rato bebiendo agua para que se nos pasara, yo seguía hablando con la chica cuqui y por eso del frío y tal me abrazó. Es que era súper cuqui.

Mi coño no podía con tanta actividad esa noche.

La nieve se derretía alrededor de nosotras.

La nieve is lava.

Al cabo de una hora o así decidimos entrar, que ya estábamos más calmadas.

La fiesta efectivamente estaba MUY guay montada, con escenario y un montón de movidas, juegos, y tal.

En medio de todo esto yo le digo a la chica cuqui que soy entrenadora de delfines, ella se descojona, y nos empezamos a liar. Es que NO FALLA.

Muy guay con ella en plan besitos y tal, pero también tenía una tontería con las otras 3 de antes bastante divertida.

Entonces voy a por una copa y me pierdo del grupo.

Me pongo a buscarlas por tooooda la maldita discoteca esa.

Al cabo de bastante rato estoy vagando por la parte de arriba para intentar otear con mi catalejo a ver si las avistaba y me encuentra la bisexual. “DONDE ESTABAS QUE TE ESTÁBAMOS BUSCANDO”

Y yo “pues cazando jabalís, ¿dónde está el amor de mi vida de esta noche?”

Me lleva con todas otra vez.

Me acerco al amor de mi vida de esa noche y la abrazo así por detrás.

La tía me quita súper borde.

Y yo “pero qué le pasa a la loca esta ahora” —> frase recurrente entre bolleras.

Le digo que qué le pasa, ella me dice que qué cojones hago, todo mosca, y yo pero bueno!

Entonces le empiezo a decir a una de las 3 del baño de la casa universitaria que menuda gilipollas es esta chica, que qué le pasa, que no entiendo nada. Y me dice que joder, que si también me gusta esa chica, y se ríe. Y yo “a ver, me gustaba desde el principio, lo del baño ha sido una tontería de la fiesta” y ella “ya, ya jajaja” y que “esa chica es una cabrona, es una zorra tal y cual” y yo… no, si ya veo.

Me cuenta que ha puteado mucho a la chica cuqui, que es su ex.

Y yo “cómo que ha puteado a la chica cuqui” y entonces APARECE la chica cuqui que estaba en el baño.

LA HABÍA CONFUNDIDO CON SU EX CON LA QUE DISCUTÍA.

Claro, si es que las bolleras en pareja SE MIMETIZAN.

Y con 800 chupitos es más fácil confundirse también.

La ex ya estaba volando hacia ella para decirle que yo le había entrado, o lo que coño le dijera, pero se pusieron a discutir locamente otra vez.

Yo mira, no puedo con ese estrés de bolleras discutiendo.

Ay mira, eh.

Al final volvió la chica cuqui a hablar conmigo pero estaba bastante jodida, así que nada, al final de la fiesta nos despedimos y yo me fui con la bisexual, que me acogió en su casa. Sin ninguna pretensión sexual ni nada. Todo de buen rollo.

Por la mañana, nos despertamos con una resaca de tres pares de cojones pero recordando todas las anécdotas de la noche. Ella me pregunta que qué pasó al final con la chica cuqui.

Le digo que estaba todo rayada con la ex, o lo que fuera, que discutían mucho, que me estresaba el drama y que no entendía lo que pasaba.

Ella me cuenta que discutían porque esas dos habían tenido mil movidas, que la ex esa noche quería reconciliarse y le había escrito una carta pidiéndole perdón, que se puso muy gilipollas porque pensaba que había leído la carta y pasaba de ella, que encima se liaba conmigo estando ella allí, que había desaparecido su carta, que se había perdido. Que la chica cuqui no quería saber nada de ella, que blablabla.

Mientras me cuenta esto yo estoy sacando mi ropa de la mochila para vestirme y entonces…

VEO UN PAPEL DE COLORINES DOBLADO CON UN ” = ) ”

Lo abro.

Veo un drama escrito.

Le digo a la bisexual…

“Oye”

Y se lo enseño.

Y ella WHAAAAAAAT???? NOOOO!!! Y se descojona.

No puede ser. ¿¿¿Cómo tienes tú la carta???

Y yo… pues…no lo sé.

Cuando fui a plancharme el pelo… ??? Que lo quité del espejo, pero entrasteis y me distrajisteis.

Las dos descojonadas.

Pero descojonadas.

Yo creo que ese ataque de risa ha sido uno de los más memorables de mi vida.

El sabotaje a la reconciliación de la chica cuqui con su ex cambiará para siempre el curso de la historia del universo.

En medio de todo esto nos escribe mi compañera la hetero que había hecho la fiesta en su casa, HISTÉRICA que dice que los dueños de la casa llegaban esa tarde y que estaba la casa como si sueltas 17 elefantes dentro de una tienda de figuritas de porcelana. Y nos confiesa que NO SABÍAN que ella estaba allí.

Vamos la bisexual y yo a toda prisa para ayudarla a recoger con toda nuestra resaca.

Nos encontramos cosas rotas, la casa destrozada.

Al final, esa noche, las tres dormimos en nuestras casas habiendo conseguido dejar en orden nuestras vidas pero, en alguna parte, había otras vidas devastadas gracias a nuestra locacoñez.

PD: sigo teniendo esa carta en mi poder.

PD 2: con la chica cuqui tuve posteriormente un poquito de rollo y por supuestísimo que nunca le he dicho que yo robé la carta de amor más bonita jamás escrita en la historia. Que era para ella.

Gracias, the balcony and the carpet, contigo empezó todo.