El collarín, la choni y el portal

Buenobuenobuenobueno.

Que ya estoy aquí otra vez.

Soy como el PP eh, no hay manera de echarme.

Pero claro, cómo voy yo a dejaros sin literatura de calidad, sería muy irresponsable por mi parte hacer eso. Sería muy egoísta, dejaros huérfanos de letras, guardándome toda la cultura para mí y no compartirla con el pueblo, con la plebe, con el proletariado. Porque claro, no sé si os habéis enterado ya, pero soy RICA.

Yo no me había enterado, pero por lo visto sí y es genial.

En fin. No demos más protagonismo a la gente subnormal y vamos a dedicarnos a lo que más nos gusta: HABLAR DE MIS DESGRACIAS. (Que según las ratas de mierda también me invento, pero OK)

Como últimamente va de chonis mi vida, me ha venido a la cabeza esta historia.

El título de la entrada parece como las Crónicas de Narnia, “El león el armario y la bruja” y algo así fue, porque el león soy yo cuando se me bufa el pelo de llevar de fiesta 4 días seguidos, la bruja es la loca que me montó el pollo y el armario pues puede ser el portal donde me follé salvajemente a la choni.

PERO VAMOS A VER, POR QUÉ SPOILEO MI PROPIA HISTORIA.

Empecemos por el inicio, por donde todas las historias de mierda empiezan: EL PUTO CHAT DE CHUECA.

Sí, tuve una época que era un no parar de pescar ahí, porque seré rica, pero una cutre de cojones para echar un polvo. Lo mío no tiene nombre.

Pudiendo ir de putas de lujo y voy al chat de chueca eh, me pone lo irrisorio.

Pues eso, entré al chat, lo típico jajaja jijiji hola wuapa k tal (cerrar ventana) k pasa k buskas aki??? (cerrar ventana) jejejejjjejejeje y weno y k buskas? (cerrar ventana) k edad tienes komo t llamas a k te dedidkas??? (cerrar ventana)

Pero amigas, yo había ya desarrollado esa paciencia de depredadora, de aguantar agazapada tras la pantalla del ordenador, inamovible, pestañeando lo justo para no morir, y observando hasta que ZAS.

Hablé con una chica muy maja, nos dimos los teléfonos y quedamos esa noche.

No se me olvidará cuando la vi que por mi mente solo pasó la frase “madre mía cómo te voy a follar” y cuando íbamos andando por la calle yo solo pensaba “madremía madremía pero madremía cómo te voy a follar” y luego a ella jajaja y sí a todo todo el rato.

La tía era un poco choni, eso sí, ya sabéis que las niñas pijas y ricas tenemos predilección por lo chungo parece, pero bueno.

Bueno, que la tía tenía un polvazo.

Y nos fuimos a un bar de bolleras a tomar una cervecita y tal.

Fue llegar y empezar a comernos la boca como un cocodrilo mastica a una cebra que se acerca al borde del río a beber agua.

Todo ansia la chica y yo pensando “joder, cómo estamos”

Claro, obviamente yo estaba todo perra. Y como siempre, en mi mundo y ajena al resto. Yo estaba con ella, y no sería por amor, pero me estaba latiendo el coño como un subwoofer en el Tomorrowland, no estaba yo para observar el entorno, sabes.

En un momento dado ella me dice que “vámonos al fondo a bailar” y yo bueno, vale, o sea, no me planteo nada más. Ella quiere ir allí, pues vamos.

Estamos allí bailando y hablando y tal y cuando yo voy a comerle la boca ella no es que me haga la cobra, pero me dice que justo quiere ir al baño.

Y yo bueno, pues vamos.

Nos follamos en los baños como dos auténticas zorras de polígono industrial en una nave abandonada el día del fin del mundo.

La gente ya dando patadas y todo a la puerta porque teníamos un baño inutilizado y se oían las hostias contra las paredes xD. Pero ok.

Cuando salimos seguimos la noche normal, pero ella fuera no me comía ya la boca ni nada, era un poco raro. A ver, no tienes que estar comiéndome la boca todo el rato, pero que se notaba que cambiaba su actitud.

Yo en ese momento tampoco le di más importancia ni nada, estaba a mi bola y pasándomelo bien.

Nos fuimos de allí andando bastante rato, hablando bien, y tal, y le dije que la acompañaba a su casa. Ella vivía con sus padres, y yo en ese momento tampoco podía llevarla a mi casa.

Y tampoco me daba para más en plan acostarme con ella bien, era una noche de fiesta y punto.

La acompañé hasta su portal creyéndome Dylan protegiendo a Kelly en Sensación de Vivir.

Menudo polvazo en el portal.

Superamos los límites de la cerdez, y fue muy romántico porque tuvimos que meternos en un hueco de la escalera porque bajó un vecino a los perros a las 6 de la mañana y nosotras con las bragas en los tobillos.

Bueno, pues ya yo me fui a mi casa bien servida de coño que ni un desayuno continental de buena mañana. Y nada, a dormir un rato, que yo también duermo a veces.

Al día siguiente nos escribimos por la tarde en plan “qué bien lo pasamos” y tal, y buen rollete. Pero vamos, sin más.

Total, ya al cabo de dos o tres semanas yo volví por ese bar con unas amigas.

Y se me acerca una tía y me dice “tú te has follado a mi novia”

Y yo ?¿

Y ella “Sí, ¿tú no te has liado con XXXXX?”

Y yo… pues…   (HACIENDO ALARDE DE MI INEXISTENTE GRAN HABILIDAD PARA MENTIR)

ERES UNA HIJA DE PUTA, ADEMÁS EN MI CARA, ES QUE NO TIENES VERGÜENZA.

QUE ES MI NOVIA

ERES UNA ZORRA

Claro, mis amigas flipando ya vienen, en plan oye a ver qué te pasa.

Yo diciéndole muy tranquila que yo no sabía que ella era su novia, que yo quedé con ella que ella no me dijo nada de eso.

Se montó un cisco que la piba me rompió un vaso en la mano y fue en la mano porque venía a partírmelo en la cara y yo lo aparté con la mano.

La sacaron del bar los porteros, me sacaron a mí, se montó una pero sideral.

Yo con la mano ensangrentada con un cristal enganchado.

Yo intenté explicarle que yo no sabía de su existencia, pero la tía por lo visto era “conocida” en el ambiente y YO TENÍA QUE SABERLO. Que era su novia.

Y que su novia era un zorrón.

Me cago en la puta, que no he comprado el “Hola” bolleril esta semana.

Yo puedo jurar que no lo sabía. En aquel momento yo estaba muy desconectada de todas esas gilipolleces, pues como ahora. Como prácticamente siempre.

Bueno, ya obviamente al final en la calle se me encaraba, yo quería evitar el enfrentamiento y de hecho salieron mis dos amigas y un amigo mío que era grandecito a pararla, pero la piba escupiéndonos y todo desencajada, y yo le dije “deja las drogas anda”

Y ahí la liamos.

Lo que es una frase que dices porque ves a una persona fuera de sí, sin saber NADA de su vida, se puede convertir en el puto Apocalipsis.

HIJA DE LA GRAN PUTA HIJA DE LA GRAN PUTA!!!!!!!!!!

(por lo visto había habido un problema GORDO de drogas en su casa con un familiar)

Buenobuenobuenobuenobueno bueno BUENO.

BUENO.

De verdad eh, de irnos de allí y la otra siguiéndonos, tirándonos cosas, amenazando, una locura.

En fin, eso se quedó ahí.

Yo quise evitar ir por ese bar por si estaba la loca esta, y ya no salíamos por ahí.

Con la choni zorra ya no hablé más, a todo esto.

El caso es que luego un día estoy de tiendas por el centro con una de mis mejores amigas y estoy yo ahí mirando las perchitas, pasando ropa, y me dice “tía, hay una tía ahí con collarín y nos ha mirado fatal, qué le pasa a la gente” y yo “jajaja”

Bueno, pues luego vamos a tomar una caña.

Estamos ahí en una terraza y mi amiga (la pobre que es súper inocente) “hostias Jefa, la misma del collarín de antes, está ahí, nos está mirando mucho y muy mal”

Miro y veo que ES LA LOCA novia de la choni.

Tranquilamente, sin inmutarme ni moverme, dije “Ah, sí, me follé a su novia y me quiere matar”

Y di un trago a la caña.

Mi amiga descojonada pensando que eran gilipolleces y vaciles míos.

Nos siguió al terminar la cerveza ahí, mi amiga ahí ya estaba acojonada viendo que no era broma, vino con el collarín y habló conmigo en plan todo calmada y me dijo que le habían dado una paliza.

Y yo pensando: “cojones, normal, con las que lías, hija de puta, y poco te ha pasado”

Pero claro no le dije eso le dije: “jo tía, pues recupérate pronto”

– Mi amiga acojonada –

Y ella “tía buen rollo eh, buen rollo, lo siento, buen rollo, que es culpa de ella que es una zorra, perdona que no es tu culpa ya lo he entendido”

Y yo “venga no te preocupes, buen rollo, nigga”

Mi amiga: “pero qué es esto con qué clase de gente te juntas tía?”

Y yo “déjalo, es una larga historia de bolleras que no ibas a entender”

 Nos fuimos a tomar un vinito, para celebrar que ya estaba cerrado el armario que conducía al Narnia del bollerismo.

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Hasta luego, y gracias por el pescado.

He dudado sobre cómo titular a la que creo que será la última entrada de este blog.

Y digo “creo” porque igual vengo por aquí a escribir alguna vez por dos cosas: porque me gusta escribir y porque no me sale del coño matar a jefamaestra del todo, me jode.

No lo veo una huída ni una derrota, ni una victoria para algunas.

Pero de momento, la verdad es que solo me sale despedirme.

Me despido porque a ver, sí, lo he pasado muy bien, de verdad. Los momentos buenos han sido muy memorables y también me llevo gente muy buena de aquí.

Pero joder, lo malo ha sido muy devastador en mi vida.

La verdad es que hoy no tengo ni putas ganas de nada, ni de escribir, pero bueno.

Estoy por los suelos. Como nunca en mi vida.

Ahora sí que he tocado fondo, pero bien.

Y esto no es por dar pena ni pollas, cuento lo que hay.

Recuerdo que una vez me dijeron: “¿no crees que expones demasiado tu vida?” y la verdad, lo negué, y lo sigo negando, porque creo que he sabido racionar lo que cuento y lo que no, “jefamaestra” es una parte de mí, gran parte de mí, pero ahora está escribiendo la “persona” que hay detrás de ese “personaje” internauta.

@jefamaestra es mi marioneta de ceros y unos, con los que me río yo sola y hago el espectáculo enalteciendo el terrorismo de la gilipollez.

@jefamaestra para mí era una “vía de escape”, una manera de diversión. Pero veo que a mucha gente no le ha dado para entenderlo.

Por cierto, me suda muchísimo la polla lo que penséis de esta entrada. Sé que la van a leer las cuatro gilipollas sin vida que me han traído hasta este punto, pero ya estoy tan hastiada y TAN quemada que me la pela.

Estoy MUY cansada de pedir perdón por cosas que no he hecho. Cansada de dar explicaciones de mierda (como ahora por ejemplo) a gente que no lo merece. Cansada de tener que callarme muchas veces, de agachar la cabeza ante CUATRO MIERDAS DE PERSONAS QUE NI ME CONOCEN.

Ya está bien.

Yo hace unos años pensé que conocí mi límite, pero lo hemos superado. Muy bien, siempre hay que superarse en la vida.

Bueno. ¿Qué ha pasado para tanto drama? ¿Por qué esta no es una entrada divertida? ¿Por qué estoy ahora mismo destrozada? ¿De qué cojones hablas?

Pues pasar, así como PASAR pues tampoco gran cosa.

Hace unos días, en mi semana de vacaciones, me apetecía salir, desconectar, pasármelo bien. Mi vida es muy estricta en cuanto a horarios, actividades, es agotador. Necesito de vez en cuando unos días de “desfase”, de que no haya horarios, de que no haya límite ni mirar el reloj, ni coger el teléfono.

Salí lunes, martes y miércoles a cenar, de copeo, quedé con gente que hacía tiempo que no veía, me lo estaba pasando bien. Estaba relajada, divertida. Mi taxista de confianza me decía “joder, qué bien te veo, qué alegre, qué feliz, qué segura, qué satisfecha con todo” Y era verdad.

¿Era verdad?

Lo ERA. Efectivamente.

El jueves empecé a plantear la posibilidad de pasar el fin de semana en Valencia con una chica que me cae muy bien. A la que creo que no le he hecho nada malo, y a la que creo que no molesto, porque ella tampoco es gilipollas como para que si le estoy tocando los cojones decírmelo.

¿Voy para follar? No. Aunque no lo creáis, yo voy a ver a personas sin ninguna intención de follar, yo sé que vosotras basáis vuestra vida en los polvos que echáis, pero yo no. Y no habla jefamaestra, habla la persona que ahora mismo teclea.

Pero bueno, que al final esta posibilidad se diluyó por problemas logísticos.

Quedé con una de mis mejores amigas a tomar algo en plan tranquilo.

Hablando con ella en una terracilla súper a gusto me dijo lo mismo: “tía, ahora sí. Ahora te veo bien, ya han quedado atrás las gilipolleces, qué bien”

En ese momento me escribe una tía con la que yo llevaba 3 años hablando. No un mes, 3 putos años. No habíamos quedado nunca, pero había cierta confianza, hablábamos casi a diario y bueno, nos llevábamos bien. O eso pensaba yo, claro. Que ese es el problema.

Ella había quedado con nosequién y yo era “el segundo plato” pero mira, qué cojones, por qué no quedar de una vez tía, ya está bien de ser ciberamigas, vamos a tomar algo que parecemos tontas estando las dos en Madrid, coño.

Yo entonces cojo y llamo para reservar en un sitio en Serrano que pienso que, por muy choni que sea ella, pues le va a gustar por ciertas razones gastronómicas.

Que volvemos a lo mismo, perlas a los cerdos, pero bueno, para mí era un día especial en el sentido de “joder, qué guay conocernos en persona y salir y hablar sin estar con el puto guasap”

Cuando llega lo primero que me dice es que menuda puta mierda de barrio Serrano, que no le gusta nada, y yo “pues a ver yo a un ático aquí no le decía que no xD”

Pero ok.

Luego que qué carísimo es todo.

Y yo “a ver, no es caro, es normal”

Normal para mí, claro.

Bueno pues le digo que no mire los precios coño que voy a pagar yo, que qué más da.

Salimos de cenar y le digo que vamos a coger un taxi para ir a tomar una copa por ahí.

“Qué pija eres por coger un taxi”

Yo me lo tomo a coña.

Pero oye, no te preocupes, que lo voy a pagar yo.

“Es que no tengo un pavo”

“Que no pasa nada, cojones”

“Que me da cosa que lo pagues tú todo”

“QUE DA IGUAL”

Bueno, la llevo a un sitio que para mí es bastante especial, me gusta ese sitio, me da paz, me lo he pasado muy bien allí, creo que es bonito.

Y ella “JODER PUES QUÉ CARO ES TODO”

“Que no pasa nada, me cago en dios, que pago yo, no pasa nada”

“Es que me da cosa que pagues tú todo… pero YA QUE PAGAS TÚ VAMOS A PEDIR ESTO”

Y yo que sí, que pidas lo que quieras.

Madre mía.

Bueno, después de esto nos vamos a tomar algo por Chueca.

No sé cuántas copas pudimos tomarnos pero no pagó ni una.

“Pago yo, no te preocupes, estás invitada a todo”

¿Para follármela?

No. No me ha hecho falta hacer eso jamás y nunca he hecho algo así, si me quiero follar a alguien creo que tengo otros recursos para hacerlo. No mi cara, desde luego, que mi cara es horrible y por mi cara no follo. Y además estoy gorda. Pero otros recursos. Mágicos, supongo, o un poquito de burundanga.

Además, si me quiero follar a alguien no espero TRES AÑOS para quedar. Que si no he quedado contigo en 3 años, mucho interés no me despiertas, eso está claro.

Y bueno cualquiera que haya zorreado conmigo por este medio sabe que más de 2 meses no pasan si hay interés.

Si quiero invitarla a todo es por tres cosas:

  • Porque puedo.
  • Porque me cae bien, creo que hay confianza y cariño y creo que durante esos 3 años ambas nos hemos acompañado en muchos dramas bolleriles y momentos divertidos.
  • Porque que el puto dinero sea un impedimento para poder quedar pues me parece una tontería.

Pues eso. La barra era barra libre, no limits.

En un momento dado me dice que “a ver si dejo de mearla que no puede ligar”

Cojones, si quieres ligar, liga. Que yo no estoy atando a nadie ni creo que haga nada para impedirlo. Pero creo que hemos salido para estar nosotras NO EN PLAN SEXUAL, pero en plan estar con una colega.

No sé, qué puta obsesión con ligar. Parece que si no te comes un puto coño una noche ya es todo una mierda.

Yo salgo con amigas y, aparte de porque soy fea que te cagas y le doy asco a la gente, no voy a ligar porque estoy a gusto y estoy simplemente tomando algo con mi colega y “desconectando”

Salimos de allí y decidimos irnos de after.

Seguimos con crédito sin límite.

Y aquí viene el tema.

Supongo que fruto de su “obsesión” por ligar o porque realmente no estaba a gusto conmigo, por lo que sea, se pone a otear.

Yo sinceramente si no estoy a gusto con alguien y me da asquísimo lo que hago es cortar la “cita” y pirarme a mi puta casa, llamar a otros colegas, o irme de putas. No sigo con esa persona.

Pero bueno, en un momento dado en el after ella aprovecha que yo estaba cogiendo una copa o no sé qué y se va con unas bolleras que había por allí.

No os creáis que me dijo algo de que fuera o algo, no, porque realmente estaba avergonzada de mí y esas bolleras raras del after parece que fueron su salvación.

Fijaros hasta qué punto estaría poniéndome a parir la tía, que vino una de las chicas esas a decirme que qué cojones hacía yo invitándola a todo, que se estaba partiendo la polla de mí, que me estaba poniendo fina diciendo “la fea esa es una pringada y me lleva toda la noche invitándome a todo JAJAJAJAJAJA decidle que os invite a vosotras que seguro que os invita” “Joder he estado esperando 3 años para quedar para que luego sea una fea jajajajajajaa” (bueno, y otras lindezas por el estilo que tampoco merece la pena reproducir)

¿¿?¿?¿?

Me quedé con una cara de tolai que no os podéis imaginar. Por no hablar del asco que sentí por mí misma de repente. Y que sigo sintiendo. Muy humillada.

Y obviamente me avergüenza hasta estar escribiendo esto aquí, porque efectivamente vais a pensar que soy gilipollas. Pero como parece que sí que lo soy y que ya está confirmado, pues qué más da.

A mí pagar todo no me parece mal. El problema es pagar todo y que luego me saques una vara de olivo y me atices humillándome delante de un grupo de bolleruscas comunes que no conoces ni me conocen de nada.

Yo no quiero que me lo agradezcas, ni que pienses que lo hago con ninguna intención, pero colega, si ya no es el problema del aprovechamiento económico, lo que me ha dolido es el aprovechamiento “sentimental”, y no por ella en concreto, en absoluto, ella es una decepción sí, pero tampoco es nadie en mi vida. Lo malo es que me ha recordado a otras cosas que yo ya tenía liquidadas.

Me ha devuelto a la lona.

Me ha salido a flote todo el daño, toda la frustración, toda la humillación.

Todos los “ERES FEA” que me regalan cuatro chonis desgraciadas me la sudan, pero si encima es alguien por quien tenía un aprecio, y creo que yo portándome bien, pues duele.

No por el “eres fea” en sí, me duele la deslealtad, me duele la traición.

Si tú quedas con alguien y no te gusta, no te atrae, es lícito, está bien, correcto. A mí me ha pasado, pero yo nunca he sacado un solo euro a nadie para luego descojonarme en su puta cara.

Que sí, si sales con niñatas, meada te levantas, si te juntas con catetas, pues te tratarán catetamente. Si te juntas con chonis, pues chonimente te tratarán. Qué esperas, no puedes esperar un trato exquisito.

Y no hablo del nivel económico, hablo de una forma de ser, de una educación mínima.  Hablo de que a la gentuza quizás mi manera de ser “suave/correcta” les parece “pardilla”

Creo que aparte de ser feísima no hago daño a nadie.

No entiendo tanto odio, no entiendo tanto palo, no entiendo esa animadversión cuando en mi vida creo haber tratado mal a nadie de esas personas.

Que sí, que no tengo 12 años (aunque ahora mismo lo esté pareciendo)

Y que no soy idiota (aunque ahora mismo lo esté pareciendo)

Que sé que la maldad, la envidia y la hijaputez existen. Pero estoy harta de darme una y otra vez con la misma pared.

Estoy cabreadísima conmigo misma. El nivel de cabreo que tengo es tan grande que llega a convertirse en tristeza, es como cuando el “hielo te quema”

Llevo 3 años en un ciclo de mierda en el que 4 personas han hecho esto mismo conmigo, y es que no sé en qué cojones me he convertido.

Es que no soy yo. Que antes ya era idiota, pero no tanto.

Es como si hubiera pasado de pastor alemán a caniche.

Me siento como consumida, o algo así como si me hubiera quedado sin energía.

Yo la gente de la que me rodeo normalmente fuera de tuiter tiene otra clase, otra educación, otro estilo, otra manera de ver la vida. No digo que no me vean fea, que me verán feísima, como todo el mundo, pero no es el centro de nuestras vidas, tenemos otras cosas aparte de mi fealdad.

Que todo esto es una chorrada, sí, que diréis “¿Estás enfadada porque te llaman “fea”?”

NO, coño. Hombre, tampoco me descojono con eso, pero eso me la suda. Lo que me molesta es la puta traición. No soporto eso. No puedo con la PUTA deslealtad, me vuelve loca literalmente.

Me cabrea mi manera de “suicidarme” con la gente. Parece que voy buscando a la gente más hija de puta para que me aticen.

Me cansa que la gente crea que pago algo para “comprarla” solo porque no están acostumbradas. ME CANSA MUCHÍSIMO.

Estoy cansada de pedirle perdón a niñatas, de sentirme culpable, de niñatas que no me aportan nada y cuyas maneras de pensar son diametralmente opuestas a la mía.

Y por eso me voy de todo esto, porque creo que no tengo nada que hacer aquí, no por nada, pero no es para mí.

Aquí os quedáis. Disfrutad de vuestros tirones de pelos por un coño, pasadlo bien con las puñaladas traperas, con la puta falsedad de mierda, toda para vosotras. Que os vaya genial con vuestra vida basada en la superficialidad y el filtro inkwell de Instagram.

Yo no pertenezco a este mundo, mi mundo es otro muy distinto.

Yo no tengo maldad, y por mucho que quiera, nunca la voy a tener.

Siento haberos confundido y haberos decepcionado y que jefamaestra sea una puta mierda fea y asquerosa de la que avergonzaros.

¿Veis? Ya me he disculpado de nuevo.

La vecina de mi ex (Tercera Parte: EL DESENLACE FINAL)

Hallándome inmersa en el vórtice del más absoluto y caótico sinsentido, yo me aferraba (físicamente) (y supongo que también psicológicamente) a una lata de cerveza. Suspiraba presa del hastío frente a unas fotos enmarcadas que protagonizaba mi ex. Mientras contemplaba a mi ex, sonriente, dulce, y angelical en las fotos, mi ex la de la vida real graznaba histérica mientras recogía los restos de un bote que ella misma había tirado con toda la intención del mundo para sabotear mi (nuestra) cita con La (su) Vecina. Lo recogía con una toalla a modo de turbante en la cabeza y con la diligencia de los “Perezosos” de Zootrópolis.

Mientras soportaba de manera estoica la cantidad de barbaridades, improperios e insultos que mi ex me dedicaba, yo asía con fuerza mi lata. Lata que, un par de días antes, había comprado instantes después de conocer a la madre encantadora de la chica histérica que, sin conocerme de nada, ahora me increpaba por una puta red social cutre de bolleras.

La Vecina estaba diciéndome que ODIABA LA IMPUNTUALIDAD y yo “que sí que sí, que yo también, pero a ver, no dependo de mí tronca, vente a su casa y tómate una cerveza tranquilamente mientras esta termina de arreglarse, que no pasa na coño, calma, buen rollo”

Y La Vecina súper borde, “QUE NO, QUE YO DESDE EL PRINCIPIO HE DICHO QUE SOLO QUEDO CONTIGO QUE TU AMIGA NO PINTA NADA”

Yo ya me bebí la lata de un trago y la arrugué en mi mano como si fuera un folio.

Fui a por otra lata.

Mi maldita ex desequilibrada diciéndome de repente que “qué le quedaba mejor” con una sonrisa de zorra mala que jamás se borrará de mi cabeza. Y cambiándose 30 veces.

Quitándose la camiseta y abrazándome y que por qué no nos íbamos a cenar ella y yo.

La Vecina atacá mientras diciéndome que a tomar por culo lo de quedar.

Le dije a mi ex que dejara de comportarse así, cojones. Que parecía que tenía 12 años.

Entonces mi ex se pone LOQUÍSIMA llorando y gritándome, me clava las uñas, me empieza a dar de hostias en el brazo, PUES VETE CON LA ZORRA ESA, ¡¡¡PERO VETE CON ELLA!!! y tirándome mis cosas por ahí, mi ropa, mi neceser al suelo…

Y yo dije: “mira, hasta aquí hemos llegado”

Empecé a recoger mis cosas y le dije “me voy a ir, porque está claro que esto así no” (obviamente si le devolvía la hostia la dejaba en el sitio)

Y ella: ¡¡¡PUES SÍ, VETE CON ELLA!!!

Total, la cosa estaba muy fea, os podéis imaginar, así que ya yo no cantaba Estopa, ni Sinkope, ni nada. Cero buen rollo. Hastaluegomaricarmen. Y toda Barcelona para mí esta noche. JAJAJAJA. Ahí te quedas, pringada. No, pero en serio. Mu mal rollo.

Recogí mis cosas a toda hostia con el brazo lleno de arañazos y moretones, y salí de su casa dispuesta a buscar un hotel, y ni me dio tiempo a hablar con La Vecina. Cuando salí de casa de mi ex con mi maleta a toda prisa en medio del dramón, en plan estampida total, miré fugazmente a la mirilla de La Vecina, pensando que probablemente estaría ahí detrás agazapada como una zorra.

Le mandé un mensaje por Wapa con mi número y le dije oye, llámame que se ha liado una guapa. Y ella “ya, tía, si os he oído, si te he visto por la mirilla salir con la maleta”

Total, que me llama, yo iba ya a las once de la noche andando por medio de Barcelona, con mi maleta y me dice “pero párate ahí que voy a por ti, coño”

Y yo pensando “BIEN, ALGUIEN CON INICIATIVA EN ESTE MUNDO. GRACIAS SEÑOR.”

En lo que llegaba esta piba digo bueno, pues voy a sacar dinero mientras.

MI CARTERA SE HABÍA QUEDADO EN CASA DE MI EX.

ME CAGO EN LA PUTA.

Intento escribirle a mi ex y ya me había bloqueado en WhatsApp.

Intento llamarla y ya me había bloqueado en las llamadas.

Maldita sea.

Empiezo a mirarme en los bolsillos de los vaqueros y tenía unos 45€ en total en efectivo.

Entonces me llama La Vecina.

“¿Eres la rubia que está en el cajero, no?”

Y yo: “sí”

Y ella: “te estoy viendo”

Y yo: “pero dónde estás”

Y ella: “joder es que me da mucha vergüenza”

Y yo: “a ver, no seas maricona”

Total, que veo, a lo lejos, desde la otra acera de la avenida, a La Vecina venir hacia mí.

Y le digo: “coño, por fin sales de detrás de la mirilla jajajaja”

“Jajaja”

“Jaja”

“jaja?”

La tía SECA y BORDE como ella sola eh.

Físicamente no me gustaba mucho, tenía solo dos años más que yo pero era un rollo como muy “señora”. Vamos, que para eso su madre me gustaba más.

Pero vamos, que el físico me la pela, y no estaba mal, pero es que con su actitud de mierda seria y estirada lo jodía todo.

Yo me dije “bueh, en peores plazas hemos zorreao”

Intento volver a casa de la zorra de mi ex acompañada de La Vecina, pero no había señales. Nos vería ahora ella desde su videoportero descojonándose en la oscuridad acariciando un gato imaginario.

Mi mayor preocupación en ese momento radicaba en qué hacer esa noche con mis cosas y con mi vida. Porque La Vecina no era una tía que se viera muy predispuesta a meterse una noche de desfase conmigo, ni a estar de buen rollo ni nada.

Le conté a La Vecina lo que había pasado, que estaba con la maleta en la puta calle, sin cartera, y ella “yo es que a mi casa no te voy a decir que vengas porque no te conozco de nada, pero te puedo ayudar a encontrar algo” y yo PERO SI ES QUE NO PUEDO ENCONTRAR NADA PORQUE NO TENGO CARTERA.

Total, que intento ir a un hotel y les digo más o menos lo que ha pasado, que al día siguiente intentaría ir a por la cartera otra vez y eso, que no había problema. En el hotel no me quisieron dar habitación porque decían que tenía que ser pago adelantado, que lo sentían un huevo, que no dependía de ellos mimimi, pero que si quería que me hacían el favor de guardarme la maleta. Y yo acepté, porque total, tenía 45€, podía prostituirme y salir de fiesta tranquilamente mientras mis cosas estuvieran guardadas. Pues yasta, venga, vámonos.

Y La Vecina “estás fatal”

Ya le empezaba a hacer gracia.

Pero a mí me estaba cayendo fatal porque NO AYUDABA.

Así que yo empecé a estar borde de cojones.

O sea, entiendo que no me conoce de nada, pero coño, que es una situación distinta.

En fin.

Fuimos a tomar algo y a mí me estaba cayendo la tía como una patada en los huevos, de verdad, qué tía más gilipollas.

Conforme más tiempo pasaba más nos picábamos, pero en plan mal eh xD. La cosa empezó como yo maja-ella borde, pasó por yo borde-ella maja y acabó en una situación muy extraña en Plaza Catalunya, que yo dije “ay mira eh, de verdad, qué necesidad”

La mandé a tomar por culo porque estaba muy flipada, y me senté en un banco allí.

Llamé por teléfono a unos colegas de Barcelona y justo estaban fuera de viaje esos días.

A tomar por culo.

Estoy SOLA.

QUÉ SOLA ESTOY.

QUÉ SOLA.

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Bueno, como os podréis imaginar, La Vecina, A PESAR DE SABER QUE YO SOLO CONTABA CON 45€ EN EL BOLSILLO Y ESTABA SOLA EN OTRA CIUDAD, SE DEJÓ INVITAR A LAS CAÑAS.

Que sí, que yo soy gilipollas, pero bueno. Ya iba yo con 30€ para toda la noche en Barcelona.

Eso apenas me provocaba ansiedad. APENAS.

Pero bueno, voy a coger un taxi, y me voy de fiesta.

Seh. A tope. Sin miedo.

Pues amigos, cogí un taxi y le conté al taxista la historia de mi ex, La Vecina, mi cartera y mi maleta al taxista. El taxista no sabía si reír o llorar, así que me llevó donde quise SIN COBRARME LA CARRERA. Y el pobre invitándome a dormir a su casa que compartía con nosequién, pero que era mi casa, que si quería que podía ir a dormir allí, que joder, que qué putada. Y yo pensando: “bueno, al menos ALGUIEN EN ESTE MUNDO EMPATIZA UN POCO”

Llego a la zona donde iba a salir, me despido del taxista, y pienso “bueno, antes de entrar al garito voy a tomarme una cerveza aquí” (un bar guarro que había al lado)

Total, me tomé dos cervezas, empecé a hablar con los camareros, con unos tíos de allí, les conté la historia de mi ex, La Vecina, mi cartera, mi maleta y el taxista, y los pibes invitándome a birras, y acabamos cerrando el bar. Al salir me despedí porque yo tenía la idea de ir al otro garito, pero muy buen rollo.

Cuando voy camino del otro sitio, me paran unos travestis y me dicen que si tengo fuego. Les digo que no, que no fumo, y eso derivó en una conversación de 10 minutos sobre mil gilipolleces, entonces yo empiezo a contarles a los travestis lo de mi ex, La Vecina, mi cartera, mi maleta, el taxista, los pibes del bar, y en mitad del relato sale una chica de ese bar a fumar con otra piba y nos escucha.

Me dice que perdone, pero que se está descojonando.

Se une a nosotros y me dicen que coño, que entre, que me invitan a una copa, que qué cojones, que esa noche en Barcelona iba a ser memorable para compensar.

Una copa fueron 20, me fui de fiesta con los travestis y las dos chicas estas y sus amigos, acabé con la chica esta dándome besitos, y me invitó a irme con ella a su casa.

Yo le dije que no, porque vivía ella a tomar por culo, yo luego no sabía cómo coño volver, ella diciéndome que luego me llevaba, pero mira, yo estaba en plan indigente, y así debía ser ese día.

Y ella: “¿pero estás gilipollas?”

Y me despedí.

Esto es como un libro de Elige Tu Propia Aventura.

Serían las 5 de la mañana y yo deambulaba por un lugar indeterminado de Barcelona.

Todo ya chapadísimo.

Yo esperando a que el frío del alba acabara con mi vida, y gastar mis últimos 10€ en el Infierno.

Probablemente me encontrarían muerta dormida en un banco de un parque. Gran final.

Pero entonces, veo al final de la calle gente fumando en una puerta.

Fui acercándome hacia el sonido de la música que se oía cuando alguien abría la puerta como los zombies en The Walking Dead.

Y un pibe fuera del garito me dice que si quiero entrar y yo: “pero esto es un after o qué coño”

Y el pavo “es un after y es karaoke”

Y yo “pues vamos pa dentro”

Y él “son 10€ la entrada”

Y yo pensando “mierda, a tomar por culo mi fiesta en el infierno a lo Alaska, pero bueno, ya qué más da”

Total, estoy en la barra sentada en un taburete. El camarero era el único que estaba impecablemente sobrio en el lugar. Era demasiado dandy-barman para lo Walking Dead que era el garito. El único bien peinado y oliendo bien. Pero bueno, me sirve una copa con toda la delicadeza y el gusto del mundo. Todo un profesional.

Habla conmigo en plan buen rollo, porque yo a pesar de estar moco no estaba muy en modo borracho (al menos hasta ese momento)

Mientras hablamos se acercan unas tías que se ve que eran habituales del local, y se ponen a hablar con él y ya que estaba yo allí también, pues conmigo también.

Yo cuento la historia de mi ex, La Vecina, mi cartera, mi maleta, el taxista, los pibes del bar, los travestis y la chica esa.

Ronda de chupitos.

Se acercan unas pibas de unos 40 a hablar conmigo porque según una de ellas yo me parecía a alguien conocido. Los maridos de esas tías a tope conmigo, descojonados.

Unas risas.

El after estaba hasta las tetas. Estaba con el grupo de amiguitas del camarero, los maridos de las de 40, bailando. En los altavoces más cercanos a la barra resonaban las voces de la gente ya pasada que trataba de emular a Gloria Gaynor con “I will survive” en el karaoke.

Y eso pensaba yo mientras bebía mi copa rodeada de desconocidos que me reían todas las gracias: “I will survive”

Fue un momento muy de “soledad en compañía” que se me clavó en el alma con tanta fuerza que me destrozó en ese momento.

Pero bueno eh, no lloré. Aquellos eran momentos chungos para mí. El caso es que voy al baño y cuando salgo hay un chico del grupo de esa gente esperándome. Me pregunta que si estoy bien.

Y fue preguntármelo y se me llenaron los ojos de lágrimas.

Me dijo que él me veía una tía de puta madre, tal, pero que se me notaba que había algo ahí como que estaba conteniendo.

Y yo ya riéndome “venga, coño, qué manera más cutre de verme vulnerable e intentar meterla en caliente a las 6”

Se lo agradecí, nos dimos una palmada en el hombro como hombres y me dijo “venga, que te invito a una copa” y estuvimos hablando un montón en la barra. El tío era un encanto, la verdad.

Pero joder, yo estaba en un momento de esos que te dan durante la noche de rayada/bajón y no me sentía bien, pero… QUÉ COJONES. ¿Dónde estamos? Estamos EN UN KARAOKE. EN BARCELONA. SIN PODER SACAR DINERO. SOLA COMO UNA PERRA, PERO COÑO, JODER.

JODER.

Pues vamos allá.

Vamos a aprovechar este karaoke CELESTIAL.

Nos fuimos donde el karaoke. Cantamos 2 amigas suyas él y yo “A quién le importa” a petición mía por supuesto.

Salimos de allí como a las 9 de la mañana, pleno día, con un pedo considerable porque el pavo no dejó de ponerme una copa en la mano como Linus a Lily en “Cómo conocí a vuestra madre” y me fui con este pavo a desayunar.

Cuando entramos al bar a desayunar grité porque era un bar que hacía AÑOS, en un post-fiestón con unos amigos en Barcelona, había estado en ese bar y no sabíamos qué bar era, no nos acordábamos, pero eran unos desayunos de la hostia post-fiesta y unas hamburguesazas caseras súper buenas. Las mejores que hemos comido JAMÁS.

Pues yo despollada contándoselo al pavo este, haciéndonos fotos, mandándoselas a mis amigos, tomando cañas allí a las 9 de la mañana todo moco, y yo queriendo ir al hotel a por mi maleta y a casa de la zorra de mi ex a por mi cartera.

El chico me quería acompañar pero yo ya quería volar sola. El tío diciéndome que quería follar conmigo, metiéndome la boca, y yo a ver, A VER, A VER. A-VER.

QUE ESTO YA LO VEÍA YO VENIR.

El pavo me intentó meter mano hasta decir basta, me chiné, acabé sola sin ni un solo euro pateándome media Barcelona sintiéndome una rata inmunda para poder llegar a casa de mi ex y cagarme en su puta madre o partirle la cara para que me diera mi cartera, con el mocarro sideral de mi vida, probablemente siendo observada mientras por La Vecina del demonio.

Lo siguiente fue coger un taxi, ir a por mi maleta, contarle al taxista lo de mi ex, la Vecina, TODA la noche, coger mi maleta, darle 10 pavos a los del hotel por el favor (tirados por supuesto arrugados y con desprecio), volver al taxi y cogerme un AVE a Madrid jurándome a mí misma que, la próxima vez que se me ocurran gilipolleces moco, me eche una siestecita antes.

Pero bueno, sabemos que nunca lo haré.

Así son las cosas.

Cuando volvía en el AVE, La Vecina me escribió interesándose por mi estado y proponiéndome una cita cuando las cosas “estuvieran normalizadas”.

Pues va lista.

Lo que me pregunto es qué relación tendrán ahora mi ex y La Vecina viviendo puerta con puerta.

“Yo soy así, y así seguiré. Nunca cambiaré”