La vecina de mi ex (Segunda Parte)

Como sé que vuestras vidas dependen de ello y que desde que publiqué la primera parte no habéis podido pegar ojo presos de la inquietud más atroz, voy a seguir contando la historia.

Nos quedamos en que yo estaba con mi ex loca, pero loca en el sentido más estrictamente literal que podáis imaginaros. Nada de lirismo, loca de loca de encerrarla a cantar Dominique nique nique.

Yo estaba con ella después de comer espectacularmente bien y pagar yo por supuesto una cuenta de tres pares de cojones, porque además de loca era un poco rata (y eso que tiene pasta la muy puta) pero bueno, que me desvío. Y mientras tomamos unos gintonics me escribe la Vecina diciéndome que su madre le ha dicho que tenía una vecina muy maja.

Me hizo gracia y continúo la conversación. Le cuento que a ver, que yo estoy de visita, que la casa es de mi amiga.

Mi ex me dice: “ya estás con el Wapa ese”

Y yo: “sí, jaja”

Y ella (gritando): “¡¡¡ES QUE ERES UNA CERDA!!!”

(Todo el mundo mirando)

Yo la miro con mirada tipo Supernanny en plan: “cuando te calmes, te atiendo”

Ella entonces se pone en modo “mejor amiga súper maja”  y me pregunta que con quién hablo.

Yo, en un alarde de retraso mental profundo, le digo “con tu vecina xdddddddd”

Ella: ¿¿¿¿¿¿¿QUE QUÉ????????? ¿¿¿¿CON MI VECINA????? ¿¿¿QUÉ VECINA????? ¿¿¿YA ESTÁS DICIENDO QUE YO SOY BOLLERA A LA GENTE DE MI EDIFICIO?????

Locurote.

Yo con la ceja arqueada tirando los andamios de las torres de la Sagrada Familia.

Yo: qué cojones, yo de ti no he dicho nada, la bollera soy yo. Solo he dicho que estoy en casa de una amiga.

Ella: PERO QUE QUÉ VECINA ES

Y yo: QUE NO LO SÉ COJONES

Es imposible relataros la que se lió, porque ella en su mente de desequilibrada entendía que todo eran ataques hacia ella, que claro, que ahora todo el edificio iba a saber su pasado de bollera, y que JODER QUÉ HIJA DE PUTA ERES. Pero amigos, eso era una cortina tras la que se escondían unos CELOS de libro (aparte de obviamente un trastornazo mental considerable, never forget)

Pasaba por etapas:

¡¡¡¡ERES UNA HIJA DE PUTA!!!! A los 30 segundos… Pero quién es… ¿será la de la puerta 3?

Y yo… Que no lo sé, que no le he preguntado.

Y ella: “pues si es la de la puerta 4 es fea, VA A SER ESA JAJAJAJAJA (Risa histérica)”

En fin.

El caso es que la tía quería quedar esa noche, y yo le dije que es que nos quedábamos por la Costa Brava que habíamos pillado un hotel para ir a un festival, y que hasta el día siguiente no volveríamos.

Y la piba “vale pues mañana hablamos” y tal.

Esa noche mi ex fue a SACO conmigo, pero a saco que parecía un equipo SWAT intentando derribar mis bragas con un ariete metálico de dos asas.

Yo manejaba bien la situación.

Hasta la 8ª copa, claro.

Nos morreamos un poco ahí en el puto festival y ya ella se vino arriba diciéndome que es que nunca había conocido a nadie como yo nunca, que ya habían pasado los años, que podíamos empezar una etapa nueva… a mí se me bajó el moco del susto.

Pero vamos, sobria del todo.

Yo pasé del tema porque ella tampoco es que estuviera en las mejores condiciones. Pensé: “es preferible evitar el enfrentamiento y no hacer caso a sus movidas para evitar que me acuchille mientras duermo”

Así que después ya a las mil fuimos al hotel y OBVIAMENTE ella quería continuar con su noche de amor. Teníamos copas y movidas en la habitación y una terraza guapa, así que pusimos música tranquilita y estábamos hablando guay en la terraza, yo diciéndole que no era lo mejor en ese momento excusas baratas blablabla estás muloca, malditasea blablabla y ella “sí, sí” pero me miraba como una comadreja entrando a un gallinero.

En ese momento me escribe La Vecina que estaba volviendo ella de fiesta, que tenía ganas de verme al día siguiente y tal.

Madre mía la que montó mi ex. Otra vez todo el cisco monumental.

De verdad, pero qué habré hecho yo mal en la vida.

Bueno, al final ella se fue a dormir cabreada, yo me quedé un rato mirando al mar, preguntándome si Amazon Prime podría traerme un chaleco antibalas y una pipa en menos de 2h. Pero nada, así que me quedé dormida en una tumbona de la terraza en posición de sarcófago tapada con una toalla de La Sirenita.

Debajo de una toalla de La Sirenita NUNCA te puede pasar nada malo.

Al día siguiente hicimos como si nada hubiera pasado, estuvimos en la playa bien y volvíamos hacia Barcelona en nuestro Smart con techo solar por la tarde. Por supuesto yo temiendo por mi puta vida porque la loca esta conduce que le falta tirar caparazones de tortuga por la ventanilla como en el Mario Kart.

La Vecina curraba al día siguiente, por lo que ella quería quedar a comer, no a salir por la noche.

Yo le dije que estaba fuera y que hasta por la tarde-noche no llegaba.

Se puso en plan un poco flipada rollo impaciente, o algo así. Exigiéndome cosas a mí sin conocerme de nada xDDD. Yo ya estaba alucinando con la situación.

Al final me dice que nada, que es muy tarde y que ya al día siguiente más temprano.

Y yo ok.

Salí un rato a cenar con mi ex y volvimos relativamente pronto a casa.

La Vecina me escribe por Wapa y me dice “os acabo de ver por la mirilla entrando a casa”

Y se pone a tontear en plan que le molo.

Me reí y mi ex todo MOSQUEADA en plan “ES QUE AHORA TODOS LOS PUTOS DÍAS VA A ESTAR LA TÍA ESA MIRÁNDOME POR LA MIRILLA”

La Vecina dando golpecitos en la pared.

Yo dándole golpecitos en la pared y diciéndole por Wapa “eso es te quiero comer el coño en Morse”

Mi ex cabreada en plan “JODER TÍA ERES GILIPOLLAS”

Yo descojonada.

Total, estamos de copas en casa de mi ex, hablando gilipolleces con la música a toda hostia y yo “¿te molestamos con la música?” Y ella “eres lo puto peor, la que tenéis liada, si parece que hay 20 personas en la casa” y yo “vente un rato, si nos vamos a acostar pronto nosotras”

Y La Vecina: “¿Pronto? Son las 2”

Y yo pues eso, que es súper temprano.

Me dice que le da vergüenza y que prefiere quedar a solas conmigo.

Al final nos vamos a dormir, mi ex estaba ya mosqueada porque teníamos buen rollo pero ella quería algo más que buen rollo, y no soportaba que pasara de ella en ese sentido. Así que pasó al plan B, y sus intentos de bajarme las bragas no eran tan a lo animal, trataba de seducirme haciéndose la tierna, la comprensiva, la “mira qué bien nos lo pasamos juntas”, con sus cajas de Diazepam en la mesilla de noche.

Bueno, que esa noche en lugar de ariete utilizaba una ganzúa, pero tampoco le dio resultado para follarme.

Le dio resultado por la mañana, a la muy puta.

Yo suelo despertarme bastante perra y aprovechó un poco.

Menos mal que La Vecina se había ido a currar y no me oyó gritar como a una zorra.

Tanto currárselo la chica durante tres días y al final tan fácil como pillarme perra porque no me había corrido en 3 días.

Pero vamos, nada eh, fue una cosa muy meh.

Claro, eso para mí.

Para ella ya estábamos casadas y teníamos que ir a comprar esperma congelado y un par de gatos.

Nos fuimos a la playa y ella estaba tan contenta que ya pagaba cosas y todo.

Yo cuando iba a la barra seguía hablando con La Vecina.

Le digo que esa noche vamos a salir por ahí, que se venga, que teníamos pensado ir a cenar a tal y cual sitio de tapeo, que se viniera.

Y ella erre que erre que quería quedar a solas conmigo.

Intenté plantear esa posibilidad a mi ex, y, por cómo cogió aire para contestarme, pensé que acababa de provocar el inicio de la Tercera Guerra Mundial y que saldría una foto de esa playa en los libros de Historia.

Se puso pero loquísima. Pero ya no histérica, sino mirándome descompuesta, con la cara desencajada, de “¿me lo estás diciendo en serio?”

Y yo… “pero qué más te da, si es ir a cenar con la chica”

Y ella: “bueno pero quedamos las 3, así conozco a mi vecina”

Total, que yo negociaba con La Vecina, y La Vecina que no, que las dos solas o nada.

Y la otra que NI DE COÑA me iba yo a cenar sola con La Vecina.

Al final le digo a La Vecina que mira, que nosotras por la noche vamos a tomar unas cañas, que si se viene se viene y si no pues que hastaluegomaricarmen.

Me dice que bueno, que ok.

Y yo venga pues sobre las 21-22 quedamos en el ascensor.

Aún con el cabreo, mi ex trataba de seguir haciéndome ver que mejor que con ella no iba a estar con nadie y me llevó a unos sitios muy chulos en plan cañas, vinos, cañas, vinos, cañas vinos, cañas, vinos (Tercera Parte de la historia) cañas, vinos, cañas, vinos, cañas, vinos (Cuarta Parte de la historia) cañas, vinos, cañVale, ya lo habéis pillado.

Después de las cañas y los vinos infinitos llegaron los gintonics, mojitos y su puta madre infinitos.

De hecho nos pasamos desde las 13 hasta las 20 sin parar de beber entre unas cosas y otras.

Volvimos a casa y la vecina por Wapa:

“Os acabo de ver por la mirilla, ¿cómo venís no? Jajaja”

Y yo PERO DEJA DE MIRARNOS POR LA MIRILLA, Y SAL, ZORRA.

Y ella bueno pues yo estoy terminando de arreglarme.

Y yo “pues nosotras vamos a empezar a arreglarnos ahora”

Y ella: “JODER TÍA DIJISTE A LAS 21”

Y yo: DIJIMOS 21-22  (le pego la conversación)

Y ella: ok

Y yo: pero que tardamos na.

Yo me di una ducha rápida, me cambié en 10 minutos y mientras me planchaba el pelo mi ex se duchaba. 21:15 yo ya estaba lista. Todo iba bien.

Hasta que mi ex empezó a hacer cosas de mujer hija de puta como salir del baño y tirar un puto bote al suelo para tardar 20 minutos en recogerlo, tardar mazo en elegir su ropa, tardar mazo en maquillarse, tardar MAZO en TODO. Pero una hora y media y la piba que no terminaba de arreglarse.

Las 22:30 ya.

La Vecina me empieza a montar el pollo en plan “JODER ES QUE A MÍ ESTAS GILIPOLLECES NO ME GUSTAN, LLEVO ESPERANDO MAZO”

Yo discutiendo con La Vecina porque era gilipollas de hablarme así sin conocerme de nada.

Yo echándole la bronca a mi ex por tardar tanto de un modo absolutamente DELIBERADO y manipulador para que se jodiera la “cita”.

Mi ex gritándome.

Y así.

Yo fui a la nevera y me abrí una cerveza y, mientras suspiraba, pensé uno de los mayores “AY MIRA, EH” de mi vida.

Me vais a permitir que lleguemos a la Tercera Parte para contar el desenlace de la historia.

 

*** CONTINUARÁ ***

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La vecina de mi ex (Primera Parte)

Hasta dónde habremos llegado para que una historia de mierda mía sea tan jodidamente larga que no pueda ni resumir y tenga que hacer dos partes para contarla.

Tenéis que tener claro que este blog es como follar conmigo: hoy me puede apetecer, pero mañana sin ninguna razón aparente pues ya no, así funcionan las cosas. O 20.000 entradas seguidas o no escribir nada, cerrar el blog, cerrar IG, cerrar Twitter,  y porque no me puedo morir y desmorirme, que si no, ESTAD COMPLETAMENTE SEGUROS de que lo haría.

Durante varios días después de esta historia os aseguro que lo quise hacer. Pero morirme en plan pa siempre.

Cuando yo os cuento lo de que “me voy a tomar unas cañitas el jueves” y acabo el martes siguiente viendo cómo volver de Florida a mi casa, NO es coña. Bueno, en este caso no fue Florida, fue Barcelona, pero vamos, pal caso.

PREÁMBULO:

Resulta que yo una noche de viernes salgo con un amigo a tomar algo por Madrid. Lo normal, siempre entendiendo “normal” como puede entenderse esa palabra si conseguimos contextualizarla de alguna manera en mi vida.

Salir, beber, ligar con chonis, el rollo de siempre.

GRACIAS CUBATA, CONTIGO EMPEZÓ TODOOOW.

Efectivamente, me agarré un mocarro de esos que acabé ligando con unas chonis, pero de ligar que me morreé con una choni, insultando al portero de la discoteca y queriendo pegarme con él pesando yo 58 y él 158, durmiéndome en el taxi encima de mi colega, el taxista y mi colega sacándome del taxi a rastras como si fuera un saco de patatas o un cadáver, en fin, lo normal, lo de todos los días. Pura rutina.

Me quedaba a dormir en casa de mi amigo esa noche y cuando me levanto él me mira cabreado (se cabreó y esa noche fue muy light, pero él es del club de la corrección y de nunca hacer nada que se salga de la norma, ok) y me dice “¿café?” y yo “sí, y límpiame el móvil que está lleno de cubata jajaja”

Me mira mal, me echa su minisermón mientras lo limpia, yo que sí que sí que vale.

Cuando me lo da todo limpito y me estoy tomando el café, le digo muy seria: “voy a tirar esta moneda al aire, si sale cara llamo a XXX y si sale cruz llamo a YYY”

Y él: ¿¿¿PERO Y ESO???

Y yo: “pues porque sí, hoy voy a irrumpir en la vida tranquila de alguien y depende de esta moneda”

Inciso: XXX e YYY eran dos chicas con las que llevaba AÑOS sin hablarme, con las que tuve buena relación en su momento, que me querían un huevo, que yo puteé bastante, en otros momentos me putearon un poco a mí, pero vamos que la cosa había acabado y ya. Ni mal ni bien, pero estaba acabado. Pero, una de ellas la razón por la que se acabó es porque yo la dejé, la tía cayó en depresión y unas movidas tochísimas, de acabar en el psiquiatra pero a niveles de medicación de flipar. Dado lo cual, su madre me odiaba A MUERTE, de hecho me sigue odiando toda su puta familia y yo no tengo la culpa de que la chica esté más pallá que pacá, pero bueno, eso es otro tema.

De hecho, después de aquello, cuando se calmaron un poco las cosas ella alguna vez me llamó para cenar y nos llevábamos bien, pero se le piraba la pinza. En plan si no le daba yo la razón en algo, o le contaba que estaba con alguien, o lo que sea, cogía un vaso de la mesa y me lo tiraba a la cabeza (esto es REAL xD) y lloraba, me mandaba mensajes loquísimos, no sé, muchas cosas.

Vamos, que no estaba bien. Así que fue una de block everywhere y cerrar el tema del todo para que ella rehaciera su vida y yo también pudiera estar tranquila, porque de hecho llegó a amenazar a una chica que estaba de rollo conmigo y no la conocía de nada.

EN FIN, (todo esto es introducción) que yo en toda mi resaca con mi colega estoy valorando la posibilidad de que el AZAR decida y me lance irremediablemente a llamar a esta loca o a otra que tampoco es que andara muy bien. Y vosotros diréis: “¿y por qué esas dos putas locas y no dos tías normales?” y tranquilos, yo os respondo, siempre tengo respuesta para todo, no os preocupéis, para eso estamos aquí:

  1. NO hay chicas normales en mi vida
  2. El azar es caprichoso

Y tan jodidamente caprichoso fue que lancé la moneda al aire, mi colega y yo con la mirada clavada en la moneda, observando su vuelo, ensimismados en la densidad de la caída, a cámara lenta, mientras la moneda giraba lentamente, espesa, con los rayos del sol reflejándose en el canto, iluminando la habitación, y, en cuestión de segundos, PUM. El destino había tomado una decisión. Debía llamar a la loca pirada lanza-vasos.

Esto me pasa por retar al tahúr de mi suerte.

Bueno, pues na, vamos a llamarla, esto es lo que el destino quiere, pues yasta, vale, yo lo hago, no pasa nada, soy una mandá. Yo aquí estoy para servir las decisiones que el destino quiera tomar.

Marco su número.

Me coge el teléfono.

Yo: “bueno qué, unas cañitas, ¿no?”

Ella: hija de puta

Total, yo pensaba que me odiaría, pero no, le hizo mucha ilusión saber de mí, y me dice que claro que quedaría conmigo, pero que no está en Madrid, que ahora estaba viviendo en Barcelona.

Le digo que qué problema es ese, que voy a tomar unas cañas allí.

Se descojona y me dice “sigues igual” “pues coño, venga, te miro un AVE y te vienes, y te voy a llevar a un sitio a cenar que te va a encantar que me recuerda a ti un montón…”

En ese momento y tras esa conversación sentí una tremenda unión en plan “joder, esta tía me sabe llevar de puta madre”

Eso era el alcohol que aún no había metabolizado, claro.

Pero vamos, que cojo mi coche que estaba aparcado en casa de mi colega, me voy a mi casa, me ducho, hago una maleta y para Barcelona que me fui.

En el AVE fui en preferente como dios, con mi musiquita dormida en un asiento de cuero de estos que estás tú sola, pero me desperté porque a una mujer descerebrada se le puto ocurrió meter a su hijo que no podía parar de gritar como un vástago de algún tipo de animal en ese vagón en Zaragoza. Así que en lugar de cabrearme fui a por una birra al bar y se me acerca un pibe. Y me dice “oye, ¿te puedo pedir un favor?” y yo “a ver” y él me cuenta una movida con una piba, que tiene que llamarla, porque no tenía tarjeta española (el chico era cubano, un pibón de tío xD) total, que yo le digo “a ver, toma, coge mi puto móvil y llámala y arréglalo, déjate de líos” el pavo súper gracioso hablando con ella, me contó toda la historia, me invita a otra birra, seguimos hablando, le invito yo a otra, que no que pago yo, que mira que te llama tu chica a mi móvil, pues Barcelona, pues Madrid, pues Cuba… Hablando ya todo el viaje de risas y de birras en el AVE.

Yo llegué no pedo, pero llegué muy feliz entre lo del día anterior y las cervezas. Y mi ex va a recogerme a la estación y me ve aparecer entre la gente saliendo del AVE descojonada hablando con el cubano buenorro ya despidiéndonos, chocándonos las manos, diciendo idioteces. Y ella “eres lo peor”

La veo y podría pesar como 30kg más tranquilamente.

Estaba súper desmejorada, la pobre.

Estaba nerviosa al verme. Se la notaba MUY nerviosa.

Y yo le di un abrazo intentando no desencajarme un hombro al intentar abarcar todo su ser.

Es que tengo que saltarme cosas, pero alquilamos un coche porque ella es MUY mujer y es la típica de “ay, una columna” y se mete unas hostias aparcando pero de flipar. Como es muy pija, se había alquilado un Smart mientras lo tenía en el taller el suyo. Y yo “ay, qué bonito el Smart con techo solar” y ella “ay, ¿te gusta? jjejejejejejejeejejejejejjejeje jijijijijijijijijijiji” “PERO Y QUIEN ES ESEEEEEE???? TÍA ESTÁS FATAAAALL YO NO ME PONGO A HABLAR CON LA GENTE ASÍIII”

Un pavazo de flipar, la colega. Y que se le notaba que estaba mal pero mal de la cabeza en serio.

Y yo con los ojos en blanco, maldiciendo a esa moneda que lancé por la mañana, y sobre todo, maldiciendo mi gilipollez.

Venga. Ya está, no pasa nada, vamos a disfrutar Barcelona y yasta.

Teníamos planes guays, conciertos al aire libre, playa, cenas, comidas en sitios muy chulos… Pues ya está. Centrémonos en eso y en instalar Wapa.

Aquí comienza la historia, amigos, que mientras ella tardaba un día en Saturno en aparcar el Smart con techo solar en una pista de aeropuerto, yo aproveché para instalar Wapa.

Subimos a su casa a dejar la maleta, había dejado preparadas unas copas con un vino, hablamos un ratillo y me dice que va a terminar de arreglarse y nos vamos a cenar, que está muy contenta de que esté ahí, me da un beso (me dejé) y que ahora sale y ya nos vamos.

Y yo… ok.

Pues claro, entré a Wapa a ver qué rondaba por su vecindad, qué voy a hacer, ¿beber vino y escuchar Estopa solo sin hacer nada malo ni dar por culo a nadie? Imposible.

Y veo cositas interesantes, pero vamos, que me llama la atención que la más cercana no tiene foto de perfil y está a 0.01km.

Yo pensaba que era ella, claro. Y le digo… así en la puerta del baño “¿oye tú tienes Wapa?” y ella “¿qué? ay tía de verdad eh, que no, que llevo varios años sin liarme con tías, ahora te cuento bien”

Además que no, por la frase del perfil no me pegaba mucho que fuera ella.

Así que bueno, le escribí en plan “vecinaaaa” y a otras dos, y la Vecina me contestó en plan “jajaja” pero poco más, ya salió mi ex y nos fuimos a cenar.

Yo creo que esa noche daría para otra entrada de blog.

Nos metimos un fiestón de flipar, además que esta chica es de seguirme el ritmo en todos los sentidos.

PERO yo no me quería acostar con ella porque vi que la estaba volviendo a liar, además la verdad es que estaba muy cambiada (no solo por el físico, sino que se le notaba trastornada, y seguía medicada) así que prefería que no pasara nada entre nosotras para no empezar con el círculo del mal again.

Al día siguiente, nos despertamos con una resaca de tres pares de cojones, pero descojonadas con las anécdotas, y nos íbamos a ir a comer a Cadaqués, así que yo me levanté y lo de siempre, bailando Estopa en bragas mientras se hacía el café, pero claro, esta no tenía nada para que yo desayunara fitnessmente y la verdad es que joder, yo quería unas birritas para el desayuno.

Así que mientras ella se ducha le digo “oye, te pillo las llaves y bajo al paki a por unas birras” y ella “ok”

Cuando voy a bajar, yo con toda mi resaca, me encuentro a una señora en el descansillo esperando al ascensor. “Buenos días” “Buenos días”

Bajamos en el ascensor y bueno, ella vive en un 4º, pero como si hubiera sido un 140º aquella señora y yo salimos del ascensor conociéndonos perfectamente la una a la otra.

A mí que no me gusta NADA hablar, y ella que tampoco se callaba, pues empezamos a hablar de un montón de cosas, salimos del ascensor, seguimos hablando en el portal, salimos a la calle, seguimos hablando en la calle. Os lo juro, hablamos como una hora y media pero DE RELOJ. La mujer súper agradable, interesante, ella interesada en lo que yo hacía, en fin, muy agradable la mujer. Pero encantadora. Era la madre de una chica que había llegado hacía poco al edificio y había venido a verla.

Bueno, pues ya voy al paki, pillo birra y cosillas para esos días y subo.

Mi ex: ¿¿¿DÓNDE COÑO ESTABAS??? QUE TE HE LLAMAO MIL VECES

Y yo contándole lo de la señora.

Y ella: “tía, puedes PARAR de hablar CON TODO EL MUNDO”

Y yo: “no”

Pero ojo, ella después de casi dos horas seguía arreglándose, todo pija.

Yo me abrí una birra, me puse a cantar Estopa y a ver qué me decía la vecina de Wapa.

Nos fuimos a comer por ahí.

Cuando estábamos tomando los gins post comida me escribe la Vecina, que si soy del edificio, de que de qué puerta era, que su madre había llegado a casa diciendo que tenía una vecina increíble y majísima al lado, que había estado hablando con ella casi dos horas, que era la hostia, blablbalbal.

Y que ella le había dicho: “pero si en esa puerta solo hay una gorda que no habla con nadie”

Y ya le empecé a contar un poco la historia…

*** CONTINUARÁ ***

La pigmea alcohólica

A veces en la vida tenemos que pasar por etapas que no son ni mucho menos agradables, pero que son bastante enriquecedoras y de las que podemos extraer buenas lecciones.

En este caso, yo aprendí a… No sé, cosas como abrir puertas casi desnuda y algo de repostería. Pero bueno, no me adelanto.

La proliferación de la tecnología pone a nuestro alcance muchos medios para poder dar rienda suelta a toda nuestra locacoñez y compartirla con muchas más personas, porque estar jodidamente pirada y guardártelo todo para ti no es nada solidario. Hay que compartir, claro que sí.

Aquella tarde de sábado, yo buscaba un polvo. Algo rapidito, quedar, tomar algo, que me comieran el coño hasta que se me viera el hueso, lo típico. Y luego nada, darme una ducha y dormir como dios.

Pero con las tías no funciona así, o al menos no TAN así. Normalmente hay que hablar. Hablar, hacerlas reír, hacerlas sentirse comprendidas, hacer que vean en ti cosas muy buenas, ponerlas perras por supuesto (esa es la parte que menos me importa hacer)

Debido a lo cual la mayoría de las veces acabo cerrando la aplicación de ligue, poniéndole el arnés a la almohada con el dildo más tocho que tenga, poner música de rodeo y dejarme llevar.

El resto es igual: ducha y dormir como dios. Y te ahorras todo lo demás.

No está mal, pero vamos, ese día es que yo quería unas buenas tetas y una lengua de verdad, y puse a dios por testigo de que recorrería perfil a perfil, por toda la geografía española encontrando unas bragas que bajar. Aunque tuviera que coger el coche y conducir más de 4 horas, daba igual. Obviamente saltando a mis exs, a tuiteras locas y a perfiles con la foto de Adèle.

Esa tarde hablé con bastantes chicas, la mayoría no sé si estarían buscando el amor eterno, pero desde luego un polvo de buen rollito sí que no.  Y no es que yo les escribiera en plan desesperado ni nada, pero que no. Pasé por todos los tipos de perfiles habidos y por haber…pero nada. Que no.

Entonces, me escribió una chica sin foto de perfil. Y de un rollo muy yo. Lo primero que pensé fue que era una jodida/o tuitera/o que quería tocarme un poco las pelotas y a los que a veces yo sigo el rollo solo por la gracia de a ver hasta dónde llegan las/os muy gilipollas. El caso es que le contestaba y tal, y bien, pero sin hacerle demasiado caso, no me terminaba de fiar. Me caía bien, pero meh.

Sin foto de perfil y sus características: 141cm y 40kg

Y yo pensaba: “esta es la típica que ni se toma la molestia de rellenar bien sus datos, será porque lo único que quiere es echar un polvo, como yo”

Pero nada, no parecía algo que pudiera materializarse.

Obviamente esa tarde acabé dejando el móvil en la mesa y atando el  dildo doble con cinta aislante a la almohada. La ducha me la di, pero dormí regular.

El domingo tenía miles de mensajes de chicas que querían continuar las conversaciones que yo había iniciado con el único propósito de que me comieran el coño, y que obviamente  una vez me había follado brutalmente a mi almohada, me importaban una mierda.

Pero esta chica sin foto de perfil continuaba la conversación en una línea que me gustó. O sea, la tía parecía interesante y me hacía gracia.

Bueno, le contestaba y tal, pero meh.

Yo es que tampoco estaba en un buen momento, y me daba muchísima pereza todo. Quería que me follaran y me acariciaran la espaldita, pero sin hablar.

Los siguientes días ya no tenía mucho tiemp0 para estar mamoneando, pero algún mensaje caía, y la tía sin foto de perfil me iba seduciendo poco a poco.

Yo soy muy así, y como el físico me la suda bastante, el tema de la foto me la pelaba bastante. Sobre todo cuando nos dimos los teléfonos y me llamó.

Una chica muy agradable, nos entendíamos guay, muchas risas, hablamos un buen rato. Casi 2 horas, y ya le dije “a ver. A VER. Pero en lugar de estar aquí hablando por teléfono por qué no hablamos con unas cañas” y ella “sí, pero yo hoy no puedo salir porque mañana tengo que ir a nosedónde y tal, por qué no te vienes a mi casa”

Vale, pues voy.

Le digo “voy a ir con todos mis cojones sin ver una foto tuya ni nada y con tus medidas mal puestas”

Y ella: “mis medidas están bien”

Y yo “sí, claro, que no mides ni metro y medio”

Y ella: “te lo prometo”

Y yo… “jajajaja”

Nos habíamos vacilado tanto que pensaba que era coña.

Compré una botella de ron y coca-cola para tomar algo allí con ella, y algo de picar, y para su casa que voy.

Bueno.

Llego, llamo al timbre y se abre la puerta.

La puerta parecía que se abría sola, porque en mi línea de visión no había nadie.

Descendiendo la mirada, veo a una chica de efectivamente, ni metro y medio, COMPLETAMENTE EN PELOTAS (bueno, llevaba bragas y un trapo de cocina en el hombro)

Pues la tía enana en bragas con trapo de cocina en el hombro me invita a pasar, yo con la ceja arqueada rozando los anillos de Saturno. Mi primera intención en esa situación hubiera sido comerle la boca sin decirle ni hola y follármela, pero claro, lo del trapo no me gustó nada.

Tenía todas las luces de casa apagadas, y todo lleno de velas, el salón iluminado por velas, todo iluminado por velas menos la cocina.

Yo la seguía por el pasillo sintiéndome el Doctor Livingstone de expedición nocturna guiada por las tribus de las selvas ecuatoriales africanas.

Me dice que le de un momento, que es que está cocinando y va hacia el horno, y lo abre, para lo cual no tenía ni que agacharse. Supongo que para ella la puerta del horno sería como para cualquiera la puerta de una fortaleza de castillo.

Saca la bandeja de horno que en sus manos parecía GIGANTE llena de… una especie de pastelillos.

Yo contemplo la escena y le digo que me voy a poner una copa (para poder soportar lo kafkiano de la situación)

Le digo que si le pongo una y me dice que no.

Mientras yo me tomo la copa, ella sigue en bragas preparando 300 platos distintos en la cocina, metiendo cosas en tuppers… Me dice que ya acaba, que es que al día siguiente iba a nosedónde, un tipo camping o algo así.

Me iba contando movidas y me invita a comer pastelillos. Yo le digo que no, que no como nada dulce, y ella que sí que sí, que joder, que tanta vida fitness de qué, y yo si no es por el fitness es porque lo dulce no me hace gracia, dame una pizza y ni debatimos, pero pastelillos de mierda no.

Y me dice “pues será que las copas no tienen azúcar”

Y yo “pues sí, pero es algo que me apetece y es un día”

Y ella “pues las putas copas”

Y yo “que sí, que sí, si tienes razón, pero que joder, es un sábado de relajarme y tomarme un par de copas y ya, coño”

Y ella “pues los pastelillos son menos malos que esa mierda”

La miré desde arriba con ganas de hundirle la cabeza en la bandeja de pastelillos, y creo que lo pilló.

A ver, la conversación con ella no estaba mal, pero pf. Que el físico no me importa, pero no sé, era raro, no era nada mi tipo. A mí me suelen gustar las chicas gorditas, y esta mujer es que era un esqueleto andante.

Termina de preparar todo y nos vamos al salón.

Yo me pongo otro copazo.

Vuelvo a decirle “¿no te pongo una copa?”

Y ella “no, no”

Seguimos hablando y ella empieza a decirme que sabía que podría abrirme la puerta de ese modo y que yo actuaría con normalidad.

Y yo a ver, es tu casa, abre como quieras. Le tenía que haber comentado que lo del trapo de cocina en el hombro no me hizo mucha gracia, pero bueno, la perdoné.

En realidad teníamos algunos aspectos en común en la manera de pensar, y la situación no estaba mal, picoteábamos, musiquita, ella era medianamente divertida, se podía hablar, y en un momento dado nos miramos y nos empezamos a comer la boca (yo pensé mira, será pigmea, pero ya total, ya que hemos venido hasta aquí pues vamos a jugar)

De repente para y me dice que es que no puede estarme besando si tengo sabor a alcohol.

Y yo ?¿?

Entonces me cuenta que ha sido alcohólica.

Y yo pensando “madremía pues con buena has ido a dar”

Le dije que se esperara un segundo, que iba a ponerme hielo en la copa para que me contara.

Y nada, me estuvo contando cosas muy chungas, y me suelta “pues tú deberías tener cuidado”

Y yo claro, no iba a discutir, yo le daba la razón en todo.

Yo no estaba borracha ni nada, pero ella con su discurso de AA. Me decía “prueba a no beber durante un día” y yo… “a ver, yo estoy meses enteros sin probar ni una gota de alcohol y no me pasa nada, pero si me apetece tomar algo un puto sábado tampoco es nada malo”

Me saca unos libros y me empieza a mandar mazo de información al móvil sobre AA.

Yo decido ponerme otra copa, porque vaya agobio.

Ella sigue contándome movidas chungas.

Historias muy jodidas.

Mientras la escuchaba, a mí se me ocurre que el sabor a alcohol en el coño no se nota.

Eso fue una gran idea.

Para celebrarlo, fui a ponerme otra copa.

Y bueno, la noche había avanzado mucho, la pigmea y yo yacíamos en el sofá, su cabeza junto a la mía y sus piernas completamente estiradas llegando casi a mis rodillas.

Al día siguiente, cuando llego a casa, veo que me ha dejado en el bolso una estampita de AA, tarjetas de AA, y una hojita donde ponía una especie de mandamientos para conseguir evitar beber durante todo un día.

Me montó un drama de tres pares de cojones a los dos días y tuve que cortar nuestra corta pero intensa amistad.

Una pena, podría haber tenido pastelillos siempre que quisiera.