Noches de bohemia, terror y golf

Llevo un rato intentando encontrar la mejor manera de empezar a contar esta historia, pero solo me viene a la cabeza la imagen de Pedro Piqueras diciendo: “terrible, apocalíptico”

Una noche me presentaron a una chica, que era amiga/conocida de alguien de mi grupo de amigas, y nos quedamos mirando en plan… “pero si tú y yo hemos hablado antes” y nos descojonamos, porque nos teníamos agregadas al Messenger. Se ve que habíamos hablado por otro medio de zorreo de la época. (Esto es el blog del zorreo retro)

Nos caíamos súper bien, y queríamos quedar, pero era como que nunca dábamos el paso.

Total, después de esa noche, vuelta al Messenger, todo el cachondeo y tenemos por fin NUESTRA cita.

A ver, la chica era todo lo contrario a mí en el sentido de forma de ser, muy cuqui, muy achuchable, bohemia, delicada, femenina, cosas así. Pero éramos muy afines en plan que era una chica pijilla, inteligente, teníamos un estilo de vida parecido, era educada, con saber estar… La cosa es que a ella le molaba mi “malotismo” y a mí me molaba su “delicadeza” y lo pongo entrecomillado porque ni tanto ni tan poco. Pero ya me entendéis.

Esta tía había sido “Miss Su Pueblo” en esos primeros 2000 y era una tía muy mona, vamos, que estaba muy bien.

Ella no era la típica de ir a saco, así que, en nuestra primera cita, yo llevaba un aura angelical sobre la cabeza y le ponía mi chaqueta sobre los charcos, porque claro, la chica era muy cuqui, muy tal, y yo no podía ir en plan de “TE VOY A COMER EL COÑO HASTA QUE SE TE VEA EL HUESO”. A mí tanta mariconada me daba y me da pereza, pero ese día quise estar tranquila para no intimidarla, porque ella me tenía “miedo” (dicho por sus amigas/conocidas previamente en plan advertencia de “tía, que le molas, pero no la líes”)

Total, la primera cita fue muy de 1970, divertido y todo bien, pero de acompañarla a casa y tierno beso en la comisura de los labios mientras en mi coño sonaba Surfing USA de los Beach Boys.

Ahora esto seguramente no pasaría de esta manera, pero en aquel momento fui así de gentlewoman.

Lo que me pajeé al llegar a casa no lo sabe nadie, PERO EH.

FUNCIONÓ.

La chica al día siguiente me llamó, que quería quedar y que “por qué no veíamos una peli de miedo en mi casa y la abrazaba con mis brazos de estibador portuario” 

Podríamos haber metido mazorcas de maíz en mi coño para hacer las palomitas.

Le pregunto que cuál quiere ver.

Y claro, en aquella época, no era como ahora, niños, NO ERA. Lo mismo en  descargarte una peli tardabas 12 horas con suerte y que no, que no es igual nada.

La peli era una peli de terror de chinos RARA DE COJONES, que la puta friki pija bohemia culta gafapasta pseudomoderna quería ver. Y su pseudonovio chungo con moto se la busca, claro que sí.

Justo me llama mi mejor amigo para preguntarme qué tal mi súper cita con la miss, le cuento, y le digo que me ha llamado y que he quedado para por la noche, pero que tengo que encontrar la puta peli esa.

Quedamos para irnos de cañas y buscarla mientras en varios videoclubs.

Encontramos un videoclub donde estaba, pero para poder sacar la peli tenía que hacerme socia, y para hacerme socia necesitaba una factura a mi nombre de luz/agua blablabla, SU PUTA MADRE, ni que estuviera en una puta aventura gráfica de Indiana Jones.

Yo estaba de alquiler sin nada a mi nombre, y nos ves a dos horas de que viniera la chica a mi casa, VOLANDO hacia casa de mi colega para poder coger una factura y el DNI de su padre o no sé qué coño hicimos para poder hacerme socia (o más bien hacerse socio él)

TOTAL, que después de casi dos horas de líos, POR FIN tengo la peli en casa.

Preparo todo de puta madre, unas cositas de picar, ambiente guay y tal, ella llega, me dice que si ponemos unas copas, todo animadilla ella, yo la dejaba que fuera ella la que quisiera hacer las cosas para no agobiarla.

Estamos viendo la peli y ella que si venga a acariciarme la manita, yo que si venga a acariciarle la pierna, ella que si “me puedes abrazar que me da miedo”, yo que si “espero no calarle el techo a la vecina de abajo”, que si te doy un besito, que si mi mano está rozándote las tetas. Ok.

La peli era una puta mierda de cojones, a todo esto.

Total, que así, que con toda la perrez, yo ya es que no sé, ¿dónde cojones queda el cuquismo en ese momento?

Entro a matar.

Bueno.

“No tía, es que yo tan rápido no voy”

Pero rápido de qué, zorra. RÁPIDO DE QUÉ.

Después de todo lo que me había dicho, de cómo estaba, de cómo era la situación y la relación que teníamos… ¿Qué coño quería? ¿Liarse conmigo en mi puto sofá sin follar? ¿Darnos besitos solo?

Total, que le digo eso, que rápido de qué xD. Y ella que no, que le gusto mucho, pero que no se va a acostar conmigo así como así y mimimi. Y yo esas cosas es que me dan mucha pereza, así que dije “pues ok”.

Espero que se vaya.

Ni se mueve.

Me levanto a por hielo cabreada esperando que ella coja y se pire, o algo, la situación es incómoda.

La tía sigue sentada en el sofá todo tranquila.

Me cabreo, cojo la chaqueta y me piro. ME PIRO DE MI CASA. Y ella ahí.

Llamo a mi colega, que viene a las 3:00am desde a tomar por culo y yo me había metido en un pub al lado de mi casa.

Nos descojonamos de la situación, y me dice “vamos a subir”

Y yo: “no, paso de subir, que la jodan”

Y él: “tía, es tu casa”

Bueno, las risas fueron muy memorables.

Entonces, mi colega decide subir en plan “pues subo a por alguna botella y hacemos un minibotellón aquí en el coche hasta que salga”

Baja descojonado. Le digo: “¿Qué hace? ¿Sigue ahí?”

Y él: “sí, he subido, y estaba sentada en el sofá con la mirada perdida viendo el C+Golf, pero de hecho es que he pasado para coger la botella de encima de la mesa y me ha dicho hola pero ya, ni se ha movido”

Bueno, al menos está aprovechando el golf de mi suscripción al Plus. Tomando copazos despollados en su coche delante de mi portal.

Esto ya serían como las 5.

Él me pregunta si creo que me está esperando, y yo le dije que sospechaba que la muy zorra estaba haciendo tiempo hasta que abriera el metro, y así fue.

A las 5:50 salió de mi portal.

Bajó la calle y se perdió un polvazo conmigo que le hubiera venido muy bien.

Eso sí, como os podéis imaginar, a los meses intentó zorrearme.

Pero mi coño ya había zarpado a otro puerto.

agujero

En esta ocasión, no hice hoyo.

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