La enfermera, los tríos, el billar y las estrellas.

Y era una tarde tonta y caliente, de esas que te quema el sol la frente. Era el verano del No, no me sirve esto. Porque era otoño. Y un segundo, que ahora me apetece mucho escuchar esa canción.

Ya. Oh. Sí. Estopa. Oh. Me encanta Estopa, sí, QUÉ.

Uy cómo muevo las tetillas con esta canción. Vaaaaaale.

Bueno, en esta ocasión no se trata de una cita “a ciegas”. El amor me esperaba inesperadamente al lado de un billar.

Era un fin de semana normal, en el que me fui con mi mejor amigo a su apartamento en la playa. Ya no era verano, pero qué coño, hacía buen tiempo y teníamos que repartir las liadas pardas por distintas ciudades.

El viernes, decidimos tomar la primera copa en un bar cuyo mayor atractivo era un billar. Y bueno, que era un bar de ambiente, y más que nada por echar yo un ojo, porque él era hetero.

Pero allí estábamos, a nuestra bola, con nuestros copazos jugando al fondo del bar. Una chica pasó un par de veces al baño por mi lado, pero yo estaba en plan pique máximo apostando con mi colega como dos rudos polis americanos que acaban de terminar su ronda y apuestan a sus madres sobre una mesa de billar. Nosotros apostábamos copas y retos para acciones bizarras, PERO eso es otro tema.

Mi colega me advierte de que la chica que ha pasado dos veces en menos de media hora cinco minutos por mi lado, mira mucho mi culo desde la barra. La tía, ciertamente no paraba de mirar. Y estaba bastante bien. Así que voy a la barra con el pecho henchido cual palomo a pedir un par de copas.

Yo quería hacer una de: “Hola, guapa, hermosa noche, bonitos ojos, ¿estás sola? ¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?” y seguidamente decirle al camarero “Dos de lo que beba ella” mientras apoyo el codo en la barra y me subo los pantalones hasta el pecho. Pero no lo hice porque probablemente sus amigas me hubieran partido la cara.

Así que nada, continuaron las sutiles jodidamente-descaradas-vámonosafollarya miraditas.

Mi amigo fumaba, así que en un momento dado, antes de pedir otra copa y rematar lo de la chica, salimos a fumar.

Estamos en un lado de la puerta y la chica salió a los 2 minutos en plan corriendo como La Cenicienta cuando van a dar las 12. De repente nos ve. Se para. Nos quedamos mirándola y empezamos a vacilarle. Se acercó y empezamos a hablar. Y yo riéndome de ella en plan “tranquila, nena, que no me iba a ir a ningún sitio sin ti” (dejad que me flipe, ¿vale? Es MI blog)

Bueno, el caso es que retamos a la sexy-enfermera a un sexy-billar (por mirarle bien el culo) y cuando ya nos íbamos a ir, se quería venir con nosotros de fiesta.

Su mejor amiga vino y me soltó el típico discurso de “cuídala mucho, es una tía genial, pasadlo bien, QUE NO ME ENTERE YO DE QUE…BLABLA”

Y yo… Sí, tranquila. Mañana dejo aquí las bolsas de basura.

Y la amiga… ¬__¬

Qué pesá la amiga. Madremía. Menuda gilipollas. A esa sí que le hacía falta follar.

BUENO. Que me desvío.

(Un saludo a la amiga)

Llegamos al súper-discotecón-de-moda y la tía bueno, contándome que nunca había estado con una chica, y yo con cara de comprensión total, asintiendo, y pensando “pobrecilla, pues con buena has ido a dar jajaja” (creo que este blog va a arrebatarme definitivamente las pocas posibilidades de follar que me quedan)

Nos empezamos a liar, y mi amigo el hetero por ahí rompiendo vasos con su erección. He de decir, que el rollo que tenía con mi amigo era un poco “especial” y llevarme una chica a su casa era un tanto… incómodo para los dos, así que nunca lo hacía. Pero esta vez me apetecía bastante tirármela. Él lo medio entendió, pero llegadas las 5 de la mañana, él me cuenta ya en pleno moco, que una de las veces que yo había ido al baño, la tía esta, la enfermera, se le había insinuado o algo así, que se habían “medio liado” y que claro que yo le propusiera a ella algo los tres. Y yo fue una de “mira, no” Porque yo lo entendí como lo que era, un vil peaje de “si quieres subirla a mi casa, que sea para los dos”

Y esta chica era MUY cuqui.

(Y la quería desvirgar yo sola)

BUENO.

Lo que pasó antes de llegar a casa, que fue que le di un puñetazo a un tío por coger un taxi, formé una pelea de cojones y mi amigo tuvo que salvarme, no lo contaré.

Pero ahí ya mi sexy-enfermera-virgen estaba ACOJONÁ (como os podréis imaginar)

Llegamos a casa, nos tomamos otra copa los tres yo crucé un par de miradas con mi amigo de “ni se te ocurra joderme el polvo” y nos fuimos a dormir.

Estoy liándome con ella a saco, todo perra y

Ya es medio día.

ME QUEDÉ DORMIDA BAJANDO A COMERLE EL COÑO.

El trauma que debía tener ella era importante.

Nada, me levanté, fui a por una cerveza, le di una a mi amigo con cara de “soy lo puto peor”, se descojonó mucho porque se lo imaginaba, me dijo que volviera a esa habitación y lo arreglara. Y nada, ya follamos guay. La verdad que estuvo muy bien.

Nos vamos a comer los tres. Ella me dijo que cuándo volvíamos a Madrid, que ella quería otra noche conmigo, blabla. Le decimos que nos vamos al día siguiente, que podemos hacer algo esa noche y tal. Después de comer la dejamos en casa para que se duche y esas cosas, y nada, que luego nos vemos.

Mi colega y yo nos vamos a un Corte Inglés a comprar UN BILLAR DE JUGUETE para ponerlo en su casa para por la noche vacilarle. Mi colega y su pene seguían con la idea del trío. Pero que era una chica MUY cuqui, en serio.

Por la noche, estábamos de copas en su casa, con la enfermera y el billar, hablando y riéndonos mazo. Mi colega va a la cocina y ella pegada a mí diciéndome al oído que fuéramos a la habitación que quería que la follara (a partir de ahora seguiré escribiendo la entrada con los pezones)

Pero como la situación era un poco tensa entre él y yo ya con ese tema, y no quería que me oyera gemir como una perra y azotarla como si no hubiera un mañana, le propuse bajar a la playa.

Sería como octubre o así. No hacía frío. Pero a las dos de la mañana en una puta playa hace rasca. Yo quise ser un hombre y le dejé mi chaqueta (a cambio de quedarme luego con sus bragas que por cierto aún las tengo en mi cajita de bragas)

Ella estaba súper en plan “oh, qué guay todo” y yo empecé a hacerme la romántica diciéndole cosas de las estrellas.

(Con 9 años le hice a mi madre comprarme un montón de libros de Astronomía, y siempre he sido muy friki de eso, sí. Y luego escucho Estopa)

Pero yo le decía cosas que sabía. Ella pretendía que me supiera hasta el último punto del cosmos, que no era una estrella, era que tenía ella las gafas sucias.

Así que por hacer la gracia empecé a inventarme unas movidas muy guays. Yo por dentro descojonada y ella “guau…” “OOOH” “Jo, sabes TANTAS cosas…”

Y yo pensando. Ok, ahora hagamos de nuestros coños mejillones tigres en la arena.

Y nos empezamos a liar mazo animal en la arena. Acabamos de arena hasta las orejas.

Pero literal.

Volvimos a casa muertas de frío y con los coños enarenados.

Mi colega cabreado por haber “jodido” nuestro finde por una tía.

Ella se quedó con una imagen de mí de tía inteligente y culta, romántica y especial. Pero claro, yo el camino de vuelta iba con mi amigo despollados en el coche con una cerveza.

Después con ella tuve un conflicto de intereses, y nunca más nos volvimos a ver.

Nuestro amor se quedó junto al billar y en aquella playa, bajo constelaciones ficticias con nombres de estrellas inventados.

La socorrista

Tengo muchas anécdotas de citas extrañas, pero en esta ocasión temí por mi himen más que nunca.

Después de haber vivido situaciones tan terribles como las del “Guisante pinchado en la patata”, seguí quedando a ciegas con la gente porque NO-APRENDO. Y qué coño, soy una puta temeraria del amor.

Corría el verano de mis tiernos 20, y estaba liada en plan rollito guay con una chica con la que ya no recuerdo por qué, pero justo antes de la feria de Málaga, me montó un súper pollo (por alguna putada que yo le haría seguramente) pero el caso es que yo me indigné (aunque tuviera yo la culpa, sí) y la mandé a la mierda, quedándome SOLA porque todo el mundo se puso de su parte. (Insertar gitana de guasap aquí)

Pero vamos, yo no estaba preocupada por eso. Yo estaba preocupada porque era la feria de Málaga, y joder, yo NECESITABA zorrear en esa feria CELESTIAL para las bolleras. Tenía 20 años y un culo estupendo, lo único que me importaba era bailar fandangos moviéndolo por todas las casetas y que acabaran azotándomelo en algún baño portátil con las bragas por los tobillos. OK.

La cosa es que necesitaba una solución de emergencia. Y, ¿qué mejor que el chat de Chueca para solucionar nuestros problemas? No sé cómo solucionaríais vosotros las cosas, pero yo así.

Acabo hablando con una tía de Málaga que me dice que jaja jiji pues vente jaja que estoy sola en casa vivo en un chalet jaja vente, y tal, guay, feria jeje juju.

Me cuenta que es socorrista. Y claro, yo me imaginé a Pamela corriendo por la playa con todas las tetas moviéndose al ritmo de las olas del mar y yo quería ser su Mitch Bucanan.

Quería restregarle todos los prismáticos por OK.

SOCORRISTA. BUAH. ME VOY Y ME LA FOLLO. Fin. Ese fue el raciocinio del que hice alarde. Mi cerebro lleno de sangre entre las piernas.

El resto, que era una jodida iletrada y no sabía hacer la O con un canuto me daba igual. Socorrista. Tetas. Lo demás, meh.

Total, para un polvo y un finde de feria, más que suficiente.

Me cojo mi coche todo feliz y allí que me voy (ahí mi padre se cabreó conmigo por irme así de raro y soltó su mítica frase de “no quiero que me llenes el coche de tías”, pero eso es otra historia)

Llego al lugar donde hemos quedado.

Paso con el coche por la puerta pero solo hay una gorda allí. Pienso “no habrá llegado aún”.

Aparco unos metros más adelante.

La llamo.

LA GORDA COGE EL MÓVIL.

PERO MAZO DE GORDA. GIGANTE. MEDIO CHEPA. SOCORRISTA DE QUÉ EH. SOCORRISTA DE QUÉ. MALDITA ZORRA.

Seguro que era socorrista porque se tiraba en bomba a la piscina y la vaciaba en caso de emergencia.

Me cago en la puta, que yastamos con los líos.  Pienso totalmente en huir, estaba a tiempísimo.

Pero no.

Me ve.

Viene.

Mierda.

Bueno, son las putas ocho de la tarde, la saludo tomamos algo y yo qué sé, me voy sola y ya está.

No me preguntéis por qué, pero acabamos tomando unas cervezas en su casa y pidiendo comida china y tal. La tía maja, pero gorda y fea como ella sola. En serio, yo soy fea, pero esa tía era mu fea, dientes raros y todo… UF. Y ENORME LA CABRONA.

Al final vamos a la feria. Yo me encuentro con chicas de Madrid (insertar aquí muchos iconos de gitana de guasap)

Y claro, la gorda pasando de ella y yo zorreando moco con todo dios. En un momento dado, la tía viene, y me coge como si fuera yo un muñeco (ella era MUY grande) y me intenta comer la boca, yo hice una súper cobra doble mortal con tirabuzón hacia atrás. Y la tía súper pesada. Agobiándome mazo.

Al final a estas pibas les cuento la situación y me ayudan a huir, pero claro, mi coche y mis cosas estaban en casa de la gorda. Por la mañana me la encuentro vagando por el ferial y le digo que nos hemos perdido “jaja” y yo liándome con otra, pero bueno.

La cosa es que yo estaba muy pedo para irme con el coche a ningún sitio, así que me dijo, ven a casa, duermes un rato y luego te puedes ir.

No sé en qué momento me pareció buena idea, pero fui. VAYA QUE SI FUI.

Me saca una cama nido de estas que la gente guarda con las sábanas llenas de mierda puestas durante muchísimo tiempo.

CON UNAS SÁBANAS DE ANIMALITOS.

Y ella arriba acariciándome la cabeza.

Y YO CON LOS OJOS COMO LOS BÚHOS Y EL 112 MARCADO EN EL MÓVIL SOLO PARA DARLE A LA TECLA DE LLAMADA.

Me estoy quedando dormida y la tía se bajó a mi cama.

La eché.

Educadamente, pero la eché.

Me sigue acariciando la cabecita.

Pensé en que harían “Misery 2 ” inspirándose en esa situación cuando saliera mi historia en Espejo Público.

Me vuelvo a quedar sopa y me despierto de repente con la piba espatarrada encima de mí. ESPATARRADA Y RESTREGÁNDOSE.

Los animalitos de las sábanas lloraban.

Pensaba en Pamela corriendo por la playa. Pero del miedo.

Acabé durmiendo en el coche a las 11 de la mañana en una puta gasolinera apestando a rebujito.

Y así fue como fui Mitch Bucanan por un día.